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26 Jan 2022 - 12:01 a. m.

Cambiar el lente: el difícil camino para la reconciliación

Desde distintas orillas, víctimas del conflicto, deportistas, periodistas, empresarios y organizaciones de derechos humanos se encontraron para trazar la ruta que nos permita recuperar la confianza. La reconciliación pasa por el desarrollo económico, la inclusión de las mujeres, los migrantes y los jóvenes.
La comisionada Lucía González y Helena Valencia, joven chocoana, asistieron al encuentro “Hagámoslo diferente: retos y oportunidades para la reconciliación en Colombia”.
La comisionada Lucía González y Helena Valencia, joven chocoana, asistieron al encuentro “Hagámoslo diferente: retos y oportunidades para la reconciliación en Colombia”.
Foto: Óscar Pérez

Helena Valencia nació en Quibdó hace 23 años y hoy dice con firmeza que Chocó se lo ha dado todo, pero también se lo ha quitado todo. La menor de nueve hermanas vio cómo el conflicto armado que ha perdurado en su departamento afectó a sus abuelos, a sus padres y al resto de su familia. Pero pronto se dio cuenta de que en medio de esa violencia las mujeres “llevaban las de perder”. Para ellas era más difícil.

Lo curioso es que Helena cuenta su historia luego de lograr ser la primera abogada en su familia y la tercera en llegar a ser profesional. Además, es la cofundadora y coordinadora del programa Innovations Girls, de la Escuela de Robótica de Chocó, que hace dos años envió a dos niñas de ese departamento al Space Center de la NASA en Houston (Estados Unidos). La ciencia, dijo, fue el camino que escogió para tener una vida distinta, pero también para darles a otras niñas una alternativa en un contexto que las marginaba. Esa fue su excusa para la inclusión, aun cuando le decían que la ciencia no era para niñas.

El de Helena Valencia fue uno de los testimonios que se juntaron en el encuentro promovido por el Programa Alianzas para la Reconciliación, de Usaid y ACDI/VOCA, que cumple cinco años trabajando desde distintas orillas para tratar de unir al país.

Y son tan distintas esas orillas que, por ejemplo, junto a Helena compartió su experiencia Mariana Pajón, medallista olímpica en BMX, que después de ganar en campeonatos mundiales y Juegos Olímpicos aceptó ser embajadora de la Reconciliación. Como parte de esa iniciativa ha visitado regiones afectadas por el conflicto armado y se ha convertido en testigo de primera mano de la resiliencia de su gente.

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“Puedo ser deportista, traerle medallas al país, hacer que los colombianos se sientan orgullosos, pero, ¿qué gano si eso se queda ahí, si me traigo una medalla para mi casa y nada cambia? Un campeón no es el que gana medallas, sino el que genera un cambio positivo con ese triunfo”, contó.

La reconciliación también pasa por la generación de oportunidades para quienes no las han tenido, y de eso es consciente Lorenzo Velásquez, director de Conocimiento y Transformación de Inexmoda. Hace ocho años empezaron a trabajar con víctimas del conflicto armado y se dieron cuenta de que al cabo de un par de años ya exportan sus confecciones.

Con ese antecedente empezaron a trabajar con migrantes venezolanos, que por esa condición quedaban desamparados de las políticas públicas. Y contó el caso de Carmen Navas, una diseñadora nacida en Maracaibo que llegó sin recursos a Colombia, participó en la iniciativa Valiente, de Inexmoda con apoyo de Usaid y ACDI/VOCA, y llegó a la pasarela de Colombiamoda, acaparando titulares en la prensa, los medios dijeron que sus diseños “traspasan fronteras”.

Que la reconciliación es con los migrantes lo sabe también Estefanía Colmenares, directora del diario La Opinión de Cúcuta. Ya son dos años desde que ese diario marcó un hito en la forma de cubrir la migración. Mientras en los medios masivos e incluso las autoridades nacionales y en las grandes ciudades repetían visiones que estigmatizaban al migrante como aquel que venía a hacer daño, en el periódico cambiaron esa mirada.

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En noviembre de 2019 lanzaron la plataforma digital Estoy en la Frontera, un portal de servicio para migrantes, donde pueden encontrar información fundamental para quienes están en su situación: puestos de salud, servicios sanitarios, trámites, documentos necesarios y cómo acceder a ayudas del Gobierno. Además, desde allí se han dedicado a contar las historias de esas personas.

“Siempre se ha visto la migración como algo negativo, y los medios ayudamos a reproducir esos miedos. Nosotros hemos cambiado el lente. Las historias de los migrantes deben ser contadas, tienen un trasfondo, han dejado atrás su vida. Y las historias las cuentan periodistas que también son migrantes”, dijo.

La apuesta que defiende Luisa Fernanda Cadavid, directora de la Cámara de Comercio Cali, es el emprendimiento con enfoque reconciliador. Cree con firmeza que así lo están haciendo en la capital del Valle, una ciudad de migrantes, que recibe a los desplazados del Pacífico. “A veces llega una persona desvinculada de un grupo armado, pero resulta que fue tendero. Llega una señora desplazada, pero fue peluquera. El emprendimiento está atado a los saberes de un oficio. Debemos encontrar ese factor común”.

La importancia de generar oportunidades la respaldó Johana Bahamón, de la fundación Acción Interna, quien sostiene que desde allí han tratado de darles una segunda oportunidad a quienes muchas veces no tuvieron ni la primera. Se refiere a las personas privadas de la libertad en las cárceles, con quienes ha trabajado hace una década. Ahora, en el marco del Programa Alianzas para la Reconciliación, extendió el trabajo a jóvenes vulnerables, que tampoco han tenido una oportunidad.

“Esto nos deja claras dos cosas: por un lado, que el hilo común a todo esto es la juventud, que es muy importante para la reconciliación. Esos jóvenes influyen a sus pares, sus familias, sus comunidades. Y por otro, que la reconciliación incluye el desarrollo económico. Según encuestas, muchos colombianos asocian la reconciliación con un mejor futuro, incluso económico”, explicó Jeremiah Carew, director encargado de la misión de Usaid en Colombia.

Y agregó: “la reconciliación no tiene cronograma, puede ser un proceso muy largo. Se trata de los sentimientos y las experiencias de las personas, que tienen su propio tiempo. Pero, ¿qué más hay? Este programa lleva cinco años, pero va a durar más, y nos consta aquí la voluntad de los colombianos en seguir, hay mucha energía, muchas organizaciones trabajando en este tema”.

El camino no es fácil, y en Colombia hay retos enormes. Lucía González, hoy comisionada de la Verdad y antes arquitecta que dice que es mejor construir sociedad que construir casas, puso uno sobre la mesa: “Necesitamos programas que incidan en la dirigencia de este país. Todos trabajamos con los pobres, con los marginados, pero si no transformamos el pensamiento de la dirigencia y de las clases altas no vamos a ser capaces de la transformación”.

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