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24 Sep 2022 - 2:00 a. m.

Un festival de cine para retratar la realidad de los colombianos en el exilio

A partir de este sábado y hasta el 1° de octubre habrá proyecciones de 28 producciones audiovisuales en 11 países. Dos colombianos que tuvieron que salir del país por razones distintas son los gestores de esta iniciativa.
Según la Comisión de la Verdad, son más de un millón los colombianos en el exilio.
Según la Comisión de la Verdad, son más de un millón los colombianos en el exilio.
Foto: Ilustración: Manuela Saavedra

A Fabio Martínez, hijo del exfiscal homónimo condenado a prisión por interceptaciones ilegales, y a Juan José Correa, hijo del líder sindical Humberto Correa, los une una amistad desde la adolescencia, el amor por el cine y el exilio que vivieron en distintos momentos de su juventud como consecuencia del conflicto armado y la corrupción en Colombia. Hace dos años decidieron juntar todas esas vivencias en la creación del Festival de Cine Colombia Migrante, el primero en la historia en recoger las producciones audiovisuales que retratan la realidad de los colombianos en el exilio que, según el Informe Final de la Comisión de la Verdad, son más de un millón.

Desde Argentina, en donde está Juan José, hasta Bélgica, en donde se encuentra Fabio, el festival tendrá proyecciones de 28 cortos y largometrajes a partir de este sábado 24 de septiembre y hasta el 1° de octubre. Son en total 24 ciudades de 11 países de Europa y América en donde habrá encuentros presenciales en cines. Las producciones también estarán alojadas en la página web del festival: https://festivalcolombiamigrante.com/.

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Una amistad exiliada

Juan José es antropólogo y realizador audiovisual caleño, de formación académica en Bogotá. Él y su familia tuvieron que salir de Colombia en 2020 debido a la persecución política que estaban viviendo como consecuencia del liderazgo sindical de su padre Humberto Correa, secretario de Derechos Humanos de la Confederación General del Trabajo. “Mi papá era el encargado de recoger toda la información relacionada con la violencia que han vivido las centrales obreras y el movimiento sindical en Colombia para el Informe Final de la Comisión de la Verdad. Pero en Colombia buscar la verdad e investigar a los responsables implica ganarse enemigos, como empresarios y agentes activos del Estado”, afirma.

La persecución, las amenazas, las interceptaciones ilegales y el seguimiento a redes sociales que vivió su familia fueron reveladas por la revista Semana en mayo de 2020, en la investigación conocida como “Carpetas secretas”. Como consecuencia, la familia Correa tuvo que cambiar su vida en Colombia por la inestabilidad de encontrar una nueva fuera del país. En plena pandemia salieron a México, pero no les aprobaron el refugio; pensaron en Europa, pero la situación mundial lo dificultaba, y, finalmente, fueron acogidos en Argentina, en donde ahora son refugiados políticos.

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Pero el exilio está lejos de significar estabilidad. “Es como si te quitaran de un momento a otro todo el proyecto de vida que tienes y de repente tuvieras que tejer otro”, dice Juan José. A él le quedó lo aprendido y sus pasiones: “El cine, la antropología y la memoria histórica desde las artes”.

Fabio, comunicador audiovisual, vivió el exilio desde la otra cara de la moneda. Su papá, Fabio Martínez Lugo, es un exfiscal de la dirección de Organizaciones Criminales que en agosto pasado admitió que entre 2017 y 2018 interceptó comunicaciones de empleados, representantes de empresas y sindicatos. Por ello fue condenado a siete años de cárcel.

Para Fabio hijo todo eso ha sido un choque, no solo porque desde la infancia vio el trabajo de su padre como el de un funcionario que le servía al país y luego tuvo que enterarse de su participación en el conflicto y la corrupción, sino porque esto implicó una persecución posterior tanto para el exfiscal -por las verdades que podía decir- como para su familia, que terminó en el exilio. “Siento que esto demuestra que al final todos somos víctimas del conflicto y la corrupción en Colombia”, reflexiona.

Fabio y Juan José se conocieron en el colegio franciscano del Virrey Solís, en Bogotá, cuando aún eran adolescentes y todo esto les era ajeno. Después, por su interés común en lo audiovisual, trabajaron juntos en proyectos documentales de memoria histórica, hasta que la violencia tocó sus vidas. Su amistad contrasta dos versiones de una realidad: “El papá de Juan José y su familia, siendo perseguidos por el Estado, y mi papá, que perseguía y después terminó siendo perseguido junto a nosotros... es muy tremendo”, asevera Fabio.

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Un festival que sensibilice

El cambio repentino de proyecto de vida a ambos les generó situaciones de angustia, ansiedad y depresión, y les desmontó un prejuicio. “La gente cataloga salir de Colombia como un triunfo. Hasta uno recibe comentarios de que ‘ojalá a mí también me exilien’, y es algo totalmente opuesto”, asegura Fabio.

Ambos comprendieron la dimensión de ese fenómeno gracias al apoyo de las organizaciones que los acogieron: el Comité Daniell Gillard, en Bélgica, y la Organización Migrantes y Exiliados Colombianos por la Paz en Argentina (Mecopa). Para visibilizar el exilio decidieron reconocer las producciones audiovisuales que se han realizado en torno a lo que la Comisión de la Verdad llamó “La Colombia fuera de Colombia”. Con el apoyo de esa entidad, de la Unidad de Víctimas y de otras cinco organizaciones, Correa y Martínez lograron consolidar el festival.

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Durante la última semana de septiembre, personas en España, Francia, Bélgica, Italia, Alemania, Chile, Argentina, México, Estados Unidos, Ecuador, Colombia y vía online podrán ver las producciones audiovisuales seleccionadas, cuyas temáticas giran en torno a tres pilares: el conflicto, el exilio y el retorno. Se podrán encontrar, entre otras, películas como Pizarro, que cuenta el exilio de la ahora senadora María José Pizarro y la búsqueda de la verdad detrás de la muerte de su padre Carlos Pizarro, máximo comandante del M-19 y quien fue asesinado cuando era candidato presidencial tras su desmovilización. También Álvaro, que muestra la incertidumbre de un hombre de 70 años exiliado en Estados Unidos, y La paz difunta, que surgió tras el reencuentro del grupo de estudiantes que se exilió tras el asesinato del profesor Alfredo Correa de Andréis.

Además, habrá conversatorios con directores y talleres de atención psicosocial organizados por la Unidad de Víctimas. “Este no es un festival del cine por el cine, sino uno con proyección social. Es mediante el arte que pretendemos sensibilizar a la gente, principalmente de Colombia, sobre esta realidad”, enfatiza Juan José. El lanzamiento en Colombia será este sábado a las 5:30 p.m. en el Centro de Memoria Paz y Reconciliación en Bogotá, con la proyección de la película Bajo el silencio y la tierra.

La programación completa la puede encontrar aquí.

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