15 Jan 2022 - 1:00 p. m.

Mercados del conocimiento: compartir saberes para construir paz

Wenzel Bilger, director del Goethe-Institut, habla sobre los Mercados del Conocimiento y No Conocimiento Útil que hizo la Comisión de la Verdad. Señala que una de las lecciones de estos espacios es que el intercambio de conocimiento abierto es fundamental para la salud y la paz de un país.
Los Mercados del Conocimiento son un escenario teatral de escucha mutua, de intercambio y compra simbólica de saberes. / Fotos: Fausto Díaz Pasmiño
Los Mercados del Conocimiento son un escenario teatral de escucha mutua, de intercambio y compra simbólica de saberes. / Fotos: Fausto Díaz Pasmiño

En 2019 y 2021, la Comisión de la Verdad, la Academia Móvil de Berlín, Mapa Teatro y el Goethe-Institut organizaron dos Mercados del Conocimiento y No Conocimiento Útil, un espacio escénico y público donde se congregaron más de 500 personas, entre asistentes y expertos, para hablar e intercambiar sus saberes sobre temáticas como el conflicto, la inequidad, el uso de los ríos e iniciativas de memoria y resistencia.

El primero se realizó el 23 de noviembre de 2019 en Bogotá, en medio de las manifestaciones y los cacerolazos que convocó el paro nacional. El segundo sucedió el pasado 2 de diciembre en Barrancabermeja. Este último espacio se llamó “A contracorriente de las inequidades. Bogando por el presente hacia (otros) futuros posibles”, y entre los temas que abordaron académicos, empresarios, líderes sociales y firmantes de paz estuvieron el cuidado del agua, la soberanía alimentaria, el fracking, las discriminaciones de género, migración y el conflicto armado.

Estos espacios son parte del apoyo que le brinda el gobierno alemán a la implementación del Acuerdo de Paz con las Farc y a la construcción de la memoria de la guerra colombiana. Su realización fue posible gracias a la financiación del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Federal de Alemania y el Goethe-Institut.

Wenzel Bilger, director del Goethe-Institut habló con Colombia+20 sobre este respaldo, la creación de los Mercados del Conocimiento y los aprendizajes que dejó en sus asistentes.

¿En qué consiste el Mercado del Conocimiento y No Conocimiento Útil y por qué su nombre?

Este formato une dos cosas: es un evento de intercambio intelectual, pero también es un formato teatral que consiste en un escenario donde hay un montón de pequeñas mesas, y en cada una de ellas hay expertas o expertos, que no solo son académicos, sino que tienen un conocimiento específico en algo de la vida cotidiana, de sus contextos.

Y su nombre es porque el público no solo escucha colectivamente, sino que compra simbólicamente la conversación de 30 minutos en la que quiere estar. Es una utopía de una sociedad que intercambia todo su conocimiento.

¿En qué momento llega el Goethe a apoyar ambos espacios en Colombia?

Como institución cultural alemana tenemos una relación larga con la Academia de Berlín y con Hannah Hurtzig, la artista creadora de este formato, por eso somos el aliado natural para organizar este tipo de eventos en Colombia. Fue la primera edición del mercado en América Latina.

La idea también es acompañar el trabajo de la Comisión de la Verdad y la publicación de su informe final. Apoyamos con la financiación completa de este formato, aunque nuestro apoyo no solo fue financiero, sino también organizamos con Mapa Teatro las reuniones de producción y la convocatoria con expertos que conocemos.

¿Cómo surgió este proyecto?

Hace casi 20 años que nació. El que hicimos en Bogotá fue el número 22. Son formatos grandes, exigentes y caros, porque hay mucha gente involucrada. Normalmente es en teatros de grandes ciudades, así que el mercado en Barrancabermeja fue una innovación muy interesante, porque el contexto era bastante diferente, no solo por pandemia, sino porque lo que ha significado dentro del conflicto en Colombia.

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¿Por qué decidieron traer este formato a Colombia?

Alemania es un país que ha llevado la preocupación por su pasado al núcleo de su ser y hoy esa memoria negativa, como le decimos, forma parte de nuestra historia. Todavía se producen intensos debates en Alemania sobre cómo puede o debe contarse el pasado y sobre la importancia de las distintas voces en este proceso.

Para nosotros como institución alemana este tipo de trabajo es importante. La verdad de un país nunca es un hecho cerrado y no se puede plasmar solamente en un monumento en el centro de una capital. Es un proceso de las sociedades democráticas que nunca se detiene. Esperamos que con el informe final de la Comisión no se acaben los debates sobre la memoria, el conflicto y la verdad de este país.

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¿Tienen pensando hacer más mercados en otras regiones?

Es un formato muy exigente, grande y costoso, así que es algo que no se puede hacer cada año. Estoy seguro de que estos dos espacios crearon ideas para realizar otros encuentros o semilleros de conocimientos, pero no tenemos planeado otro mercado pronto.

¿Cuáles son las principales conclusiones y enseñanzas que dejaron los Mercados de Conocimiento a los asistentes?

Enseñó a todos los que participaron que tener ese intercambio de conocimiento abierto, y de manera democrática, es fundamental para la salud y la paz de una sociedad como la colombiana, la alemana o cualquier otra. Es un formato que enseña que escuchar y compartir son las claves para el funcionamiento de una ciudad equitativa, pacífica y democrática.

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