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La muerte de Germán Vargas Lleras, ocurrida este viernes 8 de mayo, deja también una escena significativa para la memoria del conflicto colombiano: el momento en que las antiguas FARC-EP reconocieron públicamente haber atentado contra él y él decidió aceptar ese perdón, sin renunciar a exigir verdad plena.
El episodio resume buena parte de la compleja relación que Vargas Lleras mantuvo con el proceso de paz. Como vicepresidente de Juan Manuel Santos acompañó la etapa de implementación del Acuerdo de Paz de 2016 y se distanció de quienes proponían desmontarlo. “No creo que haya que hacer trizas los acuerdos de paz”, dijo en 2017 en una entrevista a Noticias Caracol en la que también defendió su continuidad institucional y respaldó que militares comparecieran ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
Pero al mismo tiempo sostuvo reparos severos frente a varios componentes del modelo de justicia transicional y mantuvo una línea dura frente a cualquier negociación que, a su juicio, cediera excesivamente ante grupos armados.
Ese trasfondo hizo especialmente significativo lo ocurrido el 2 de noviembre de 2020, cuando Rodrigo Londoño Echeverry, conocido como Timochenko y el último comandante de las antiguas FARC, envió una carta a Santos en la que reconoció que las FARC habían planeado y ejecutado dos atentados contra Vargas Lleras. El primero el “libro bomba” que explotó en sus manos en diciembre de 2002 y que le hizo perder dos dedos de la mano derecha y el carro bomba de 2005 cuando salía de Caracol Radio.
“Reconoceremos ante las instancias de verdad, los dos atentados que las FARC-EP planearon y ejecutaron contra su Vicepresidente Germán Vargas Lleras, a quien también pediremos perdón con humildad”, decía la carta.
Cinco días después, el 8 de noviembre, Vargas Lleras respondió públicamente y aceptó el gesto. “A diferencia de los que sí murieron y hoy no pueden contestar, en mi caso personal acepto el perdón que se me ofrece. Ni siquiera reclamo un acto simbólico para el efecto. Me basta con conocer toda la verdad”, dijo en una columna en el diario El Tiempo.
En ese espacio, sin embargo, dejó claro que el perdón no cerraba la deuda con la verdad. Exigió conocer quiénes ordenaron los ataques, cómo se ejecutaron y si hubo otros responsables detrás de ellos y que s aportaran “pruebas fehacientes”.
El 16 de mayo de 2024, la JEP lo acreditó formalmente como víctima por crímenes no amnistiables cometidos por las FARC-EP.
“La Sala de Reconocimiento de Verdad de la JEP reconoció como víctima directa al exvicepresidente de la República, exsenador y exministro, en el marco de la investigación de los crímenes no amnistiables cometidos por las extintas Farc-EP en el conflicto armado.”, afirmó ese tribunal en un comunicado.
Y agregó: “Luego de evaluar toda la información entregada por el exvicepresidente y la recaudada durante la fase administrativa, la magistrada Marcela Giraldo Muñoz, correlatora del Caso 10, determinó el cumplimiento de los requisitos para acceder a la acreditación, dado que los atentados perpetrados en contra de Vargas Lleras fueron perpetrados por integrantes de las extintas Farc-EP; los hechos no son de competencia de ninguno de los otros casos que investiga la JEP, ocurrieron antes del 1 de diciembre de 2016 y tendrían relación directa con ocasión del conflicto armado”.
Sus críticas al Caguán y la Paz Total
Las posiciones y críticas de Vargas Lleras sobre la paz marcaron buena parte de su trayectoria política. A finales de los años 90 se volvió una de las voces más críticas del proceso llevado a cabo en el Caguán y fue de los primeros políticos en advertir que esa zona de despeje estaba siendo utilizada por la extinta guerrilla de las FARC para cometer delitos y fortalecerse militarmente.
Uno de sus momentos más recordados en el Senado fue el 2 de octubre de 2001, durante el debate de control político sobre la zona de distensión y la Ley 418 (de orden público). En es debate, el entonces senador denunció, entre otros, que la antigua guerrilla de las Farc estaba llevando a secuestrados al Caguán y que allí había laboratorios de cocaína.
Más recientemente tuvo críticas similares sobre la política de paz total del presidente Gustavo Petro. Cuestionó la suspensión de órdenes de captura, los ceses al fuego sin resultados verificables y lo que consideraba concesiones excesivas frente a estructuras armadas y organizaciones criminales.
El presidente Petro se pronunció el viernes sobre su muerte y dijo lamentaba que desapareciera su seriedad en el debate.
“Lamento la muerte de Germán Vargas Lleras. Tanto en el senado como en campaña se comportó como un gladiador. En general contradictor mío, lamento que su seriedad en el debate desaparezca. Le envío a su familia mi sentido pésame”, escribió el mandatario en su cuenta de X.
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