8 Oct 2018 - 8:34 p. m.

“El buen momento de Barranquilla nos beneficia a todos”: Alejandro Char

El alcalde de Barranquilla aclaró en entrevista para El Espectador rumores sobre las supuestas deudas y problemas de inseguridad que enfrenta la arenosa. También, aprovechó y contó cuál es el secreto para lograr una solvencia financiera en la ciudad y el manejo que se ha tomado frente a las migraciones de venezolanos.

Efraín Dawkins Sanmiguel / @Efrain_Dawkins

De acuerdo con el ranking realizado por el Centro Nacional de Consultoría sobre los alcaldes y gobernadores mejor y peor calificados en el país, Alejandro Char, alcalde de Barranquilla, obtuvo las mejores calificaciones a principios de este año. Desde entonces, una serie de rumores negativos relacionados con el nivel de endeudamiento de la ciudad, la inseguridad, los arroyos, entre otros, han circulado por redes sociales.

Con una temperatura de aproximadamente 35 grados, pero con la brisa y el paisaje que impone la principal arteria fluvial del país, Char, el hombre que se caracteriza por su particular atuendo compuesto por gorra, suéter y jeans, aclaró en entrevista para El Espectador dichos rumores durante un recorrido por el Gran Malecón del Río Magdalena. También, aprovechó para conversar sobre el avance y el crecimiento económico que atraviesa la capital del Atlántico.

 

¿En que se basa que Barranquilla haya logrado una solvencia financiera? ¿Cómo se logra?

Mira mijo, para lograr el saneamiento financiero del distrito de Barranquilla se tomaron varias medidas, que hoy evidencian su éxito y pertinencia. Entre 2008 y 2011 se modificó el acuerdo de restructuración de pasivos, se aprobó el nuevo estatuto tributario, se liquidaron entidades descentralizadas que no fueran rentables, se reorganizó el sector salud y educación; la ciudad asumió el manejo de sus impuestos; se gestionó el aumento de las transferencias de la nación y el aumento de los ingresos tributarios, y se tumbaron concesiones leoninas para la ciudad.  Todas esas medidas nos han permitido llegar hasta acá con una ciudad en desarrollo y solvente financieramente dada nuestra disciplina fiscal durante los últimos 10 años.

Lo más importante es que los recursos públicos de los contribuyentes los hemos administrado muy bien, cuidándolos celosamente e invirtiéndolos siempre en función de impulsar el desarrollo de la ciudad y mejorar la calidad de viva de los barranquilleros. Cuando cuidas y administras bien los recursos el dinero rinde y las obras se ven. Tanto, que la gestión de nuestras finanzas públicas ha sido reconocida por el gobierno nacional.

 

Barranquilla es la ciudad que más invierte por habitante en Colombia. ¿Esto cómo puede verse reflejado en la calidad de vida que tienen los barranquilleros?

Es correcto. En 2017 Barranquilla reportó la Inversión pública por habitante más alta entre las principales ciudades del país con $1.9 millones por habitante, por encima de Bogotá que fue de $1.5 millones y Medellín de $1.8 millones.

Optimizamos la infraestructura y la calidad de los servicios de salud en todas las localidades. Modernizamos y ampliamos la planta física de los 153 colegios públicos de Barranquilla, dotándolos de laboratorios, centros de informática con tecnología de punta, escenarios deportivos y culturales. En este modelo de gobierno hemos construido y reconstruido cerca de 137 parques con espacios recreativos y deportivos.  

El alto ritmo de crecimiento nos ha permitido invertir más en la gente, cambiando la cara de Barranquilla en sólo una década. Barranquilla fue la ciudad que más redujo el porcentaje de personas en condiciones de pobreza durante los últimos diez años, pasando del 43,3% en la incidencia de la pobreza monetaria en 2008 al 20% en 2017; así como también somos entre las principales ciudades del país, en donde más se han creado puestos de trabajo, pasando de 635 mil ocupados en 2008 a 911 mil ocupados en 2018.

 

En cuanto al crecimiento de la ciudad, según el índice de desempeño fiscal del DNP, de un puntaje de 70.56 en 2008 se pasó a un 81.4 en el 2017. ¿Cómo se evidencia esto?

El buen momento de la ciudad nos beneficia a todos. En 2017 nos ubicamos en tercer lugar dentro de las principales capitales del país, por detrás de Bogotá y Medellín, y en el puesto 46 a nivel nacional entre 1.100 municipios. Este es un gran logro, porque hace 15 años llegamos a ocupar en ese ranking el puesto 957 entre 1100 municipios.

Por ejemplo, en términos porcentuales, la ciudad ahora destina una menor porción de sus ingresos en gastos de funcionamiento; el avance en el saneamiento fiscal llevó que los pasivos pasaran de representar 1,5 veces los ingresos de 2008 a solo un 25% en 2017; los ingresos tributarios han crecido más de 3 veces desde 2008; y un manejo adecuado de la deuda financiera y un fortalecimiento institucional en todas las áreas de la administración distrital, y la continuidad en la utilización de la fórmula han permitido darle un vuelco a la ciudad y consolidar un desempeño fiscal óptimo y sostenible en el tiempo; todo esto nos ha permitido lograr la inversión pública per cápita más alta entre las principales ciudades del país.

De acuerdo con el DANE Barranquilla fue la segunda ciudad de Colombia en dónde más rápido creció el ingreso promedio de los hogares, con una tasa de crecimiento promedio anual en términos corrientes de 7.75% entre 2010 a 2017, superior al promedio nacional que fue de 5.4%.

 

Balance sobre los arroyos: ¿Cuáles han desaparecido, cuales están a punto de desaparecer? ¿Es posible vivir en una ciudad sin arroyos? ¿Cuánto tiempo falta para esto?

Los primeros arroyos que se intervinieron fueron en las zonas de menores ingresos de Barranquilla, que eran nuestra prioridad, dada las amenaza a la salud pública y las viviendas de los barranquilleros en situación de vulnerabilidad. En esta primera etapa se canalizaron más de 40 kilómetros de arroyos a cielo abierto, con una inversión superior a los $220mil millones de pesos.

Luego, continuamos con la canalización subterránea de los arroyos, entre ellos los que fueron los más peligrosos de la ciudad, como por ejemplo el de la calle 84, de la 79, y la 76.  Con este ritmo, a la fecha se han invertido más de un billón de pesos y se han canalizado más de 66 kilómetros entre arroyos subterráneos y a cielo abierto. Esperamos que a finalizar 2019 Barranquilla pueda ser una ciudad sin arroyos.

 

¿Por qué se decide mirar al rio? ¿Cómo se logra crear esa conexión entre la ciudad y este importante espacio que estaba prácticamente olvidado?

En barranquilla todos sabían que el Rio Magdalena estaba allí, pero no lo veían. No tenían acceso a sus orillas ni a su disfrute. Cuando iniciamos la estructuración de la solución a la problemática de espacio público teníamos claro que era un contrasentido darle la espalda al río porque fue el medio que permitió la llegada del desarrollo y muchas de aquellas actividades que convirtieron a Barranquilla en pionera e icono del progreso y la modernidad. Las ciudades del mundo que están ubicadas a orillas de un gran río son grandes e importantes y nosotros hemos hecho todo lo posible para no alejarnos de ese modelo. Con dos obras importantes: la avenida al Rio y el Gran Malecón le devolvimos el rio a los barranquilleros, y le brindamos nuevos espacios públicos para su disfrute.

Por ejemplo, con la construcción de 5 kilómetros lineales de Malecón, se aportarán 300 mil metros cuadrados de espacio público, incluyendo escenarios deportivos, recreativos y culturales, y donde se plantarán 1.770 nuevos árboles. Logramos que el río se convierta en el epicentro de la cultura, recreación y de esparcimiento para las Barranquilleros.  

Le regalamos a la ciudad nuevos escenarios para la recreación, la cultura y la contemplación de nuestro rio. Los barranquilleros muy pronto entendieron el mensaje y se apropiaron con entusiasmo de esos espacios.

 

¿Cómo se trata el tema de las migraciones de venezolanos en la ciudad?

Hemos hecho grandes esfuerzos a todo nivel para ofertar la mejor atención posible a los hermanos venezolanos. Pero no estábamos preparados para enfrentar un fenómeno como este, por eso estamos solicitando apoyo al Gobierno Nacional, porque con nuestros recursos no alcanzaremos a bridar una atención que cubra todas las complejidades de esta masiva migración.

Con nuestras secretarias y dependencias hemos implementado estrategias transversales para ofrecer la mejor atención, asistencia y apoyo los ciudadanos venezolanos que llegan a nuestros territorios, pero a no dudarlo necesitamos mayores recursos para enfrentar de mejor manera esta situación.

 

¿Cómo van los proyectos del gran mercado, la peatonalización del centro y el Puente Pumarejo?

En lo que se refiere a la Peatonalización estamos avanzando. Ya entregamos un primer tramo en la calle modelo que es la 31 entre carreras 40 y 41. Allí se están instalando ya los primeros 66 vendedores en módulos estéticamente adecuados y arquitectónicamente consecuentes con el entorno. En este proyecto estamos invirtiendo cerca de 11 mil millones de pesos. Cambiaremos el paisaje de esta zona logrando un gran y positivo impacto.

En el tema del mercado hemos diseñado toda una política y una gran intervención que empezara a ejecutarse el próximo año. El 2019 será el año de la gran plaza de marcado y los mercados satélites o especializados.

Con relación al Puente Pumarejo, su entrega quedo definitivamente proyectada para el próximo año. No se pudo entregar este año por muchos factores que han generado en la obra un retraso superior al 25%.

Hasta julio del presente año estaban pendientes por ejecución más de 350 mil millones de pesos. 112 mil de la vigencia pasada, 120 estimados para este año y otros 120 que el gobierno Santos aseguro dejaría asegurados para el 2019. Confiamos en que todas estas dificultades y retrasos se superen para que finalmente el Nuevo Puente Pumarejo sea inaugurado el próximo año.

 

¿Qué ocurrirá con los escenarios deportivos que quedaron luego de la finalización de los Juegos Centro Americanos?

El legado que dejarán los Centroamericanos a la ciudad comprende la nueva infraestructura deportiva y urbana resultante, el capital humano y social asociado con experiencia para organizar grandes eventos, el orgullo y sentido de pertenencia de los barranquilleros y el fortalecimiento de la marca ciudad a nivel nacional y en el gran Caribe.

Ahora, para poder garantizar esto existe una sola estrategia: usarlos. Eso significa organizar y proyectar eventos en todos los niveles. Con los juegos Centroamericanos Barranquilla demostró su gran vocación deportiva y en donde todos los escenarios se llenaron. Eso nos permitió establecer que en la ciudad hay aficionados para todas las disciplinas deportivas y que lo que se debe hacer ahora es activar de manera frecuente eventos locales, regionales, nacionales e internacionales. Después de los juegos centroamericanos hemos tenido eventos internacionales y locales que ratificaron que la afición barranquillera solo está a la espera de que le programen y le oferten eventos y competencia para acudir con entusiasmo a esos escenarios. En esa línea hemos estado trabajando recibiendo siempre el respaldo de la afición.

 

¿Qué tan cierto es que en Barranquilla las desapariciones de personas, específicamente de mujeres, son más frecuentes cada día?

No es cierto. Eso lo ratifican las autoridades de policía cuando reportan que no hay denuncias que confirmen lo que algunas versiones y las redes sociales plantean como un fenómeno real.

 

¿Considera a Barranquilla una ciudad segura?

Barranquilla como ocurre en las consideradas grandes capitales del país enfrenta una indiscutible sensación de inseguridad generada por las luchas territoriales y de control de negocios ilícitos que libran organizaciones criminales y las acciones de una delincuencia menor que se dedica al raponeo y al hurto callejero.

El tema no es tan grave como en ocasiones se suele decir. Por ejemplo, la encuesta de la Red de Ciudades Como Vamos de 2017 pone a Barranquilla en el sexto lugar de las 13 ciudades capitales del país medidas en cuanto a la percepción de seguridad, mejor que Bogotá, Cali y Cartagena. Además, la tasa de homicidios ha venido bajando desde 2015, pues se pasó de 34 a 29 casos por cada 100 mil habitantes.

Esa sensación de inseguridad ha sido acentuada por el gran influjo y penetración que hoy tienen las redes sociales. Las autoridades de policía trabajan a diario en combatir estas manifestaciones delictivas, pero no ha resultado fácil debido a la compleja funcionalidad y lentitud de un sistema judicial que algunos expertos califican de garantista.

(Lea también: ¿Qué ocurrirá con los escenarios deportivos en Barranquilla?)

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