Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Las altas temperaturas y la prolongada falta de lluvias vuelven a poner en jaque la cobertura vegetal de Cundinamarca. En solo 18 días de agosto, los incendios destruyeron 1.009 hectáreas en 48 municipios, una cifra preocupante que representa casi el 65 % de toda la superficie devastada por el fuego en el departamento durante 2026.
Le puede interesar: San Juan de Dios: las reglas y dudas que cambiaron el contrato por $292.000 millones
La combinación de material vegetal seco, fuertes vientos y costumbres de labranza tradicionales crea el escenario perfecto para emergencias forestales de gran escala. Ante este escenario, agravado por los pronósticos del Ideam sobre la intensificación del fenómeno de El Niño, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), autoridad ambiental del departamento, publicó un paquete de medidas urgentes dirigido a las comunidades rurales del departamento para evitar que la crisis por incendios forestales siga escalando.
El diagnóstico de la autoridad ambiental apunta directamente al manejo de las fincas y predios agrícolas. En un contexto de sequía severa, las quemas no controladas para la preparación de terrenos de cultivo se consolidan como uno de los detonantes más peligrosos e irresponsables en la región. La combinación de material vegetal seco, vientos fuertes y hábitos de labranza anacrónicos genera focos de calor que se expanden con rapidez hacia zonas boscosas y vías principales.
Mejores prácticas agrícolas, menor riesgo de incendio
Para cortar esta dinámica de raíz y reducir la vulnerabilidad climática en la ruralidad, la CAR promueve cinco acciones estratégicas que los productores agropecuarios deberían implementar en sus terrenos:
- Manejo de residuos agrícolas con bioinsumos orgánicos: Sustituir de forma definitiva la quema de rastrojos por la transformación de biomasa, lo que elimina la acumulación de material inflammable y mejora la fertilidad del suelo.
- Implementación de barreras vivas y cortafuegos: Establecer coberturas vegetales y cercas que frenen la propagación de las llamas en caso de conato y conserven la humedad dentro del predio.
- Agricultura de conservación: Adoptar técnicas como la labranza mínima y la siembra directa para proteger la materia orgánica, frenar la erosión y evitar la evaporación acelerada del agua.
- Sistemas agroforestales y silvopastoriles: Integrar árboles en áreas de pastoreo y cultivos agrícolas para regular las temperaturas locales, brindar sombra y mejorar la retención de humedad.
- Gestión eficiente del agua y cosecha de lluvia: Construir reservorios comunitarios y modernizar los sistemas de riego para mitigar el estrés hídrico durante las semanas más críticas de sequía.
En paralelo, la entidad avanza en la consolidación del programa Unidades Productivas Sostenibles (UPS). Según explicó Nidia Riaño, subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental, el propósito central es que los campesinos consoliden fincas bajo un enfoque más armónico y respetuoso con el medio ambiente, priorizando la protección de recursos hídricos antes de que se acentúen las altas temperaturas. La apuesta de la entidad es clara: sustituir la respuesta reactiva ante los incendios por una transformación estructural en las prácticas del campo.
Aunque hoy no hay vegetación ardiendo en el departamento, el parte que deja la Delegación Departamental de Bomberos es para no bajar la guardia: en lo que va de agosto han tenido que apagar 161 incendios en 12 provincias, llevando la cuenta del año a 563 conflagraciones que siguen dejando cicatrices en el paisaje cundinamarqués.
Sin que todavía se conozca el impacto real sobre la fauna local o en ciertos casos la lista de responsables tras las llamas, la Unidad de Gestión del Riesgo ha sido insistente con los 116 municipios del departamento para que mantengan listos y actualizados sus planes de emergencia.
La advertencia final de las autoridades es clara para quien pretenda prender fuego en el campo: además del daño ambiental, provocar estas conflagraciones da cárcel, por lo que piden denunciar casos puntuales o sospechas al 123.
Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.
