2 Jul 2020 - 2:00 a. m.

Con la luz y el agua a medias, Puerto Nariño (Amazonas) lucha contra el coronavirus

Cerca de 150 familias de este municipio amazónico enfrentan la pandemia con constantes cortes de luz y suministro parcial de agua. A esto se suma que el hospital local no cuenta con planta eléctrica. A junio 30, en el municipio fueron confirmados 115 casos de COVID-19.

“Hoy por lo menos tenemos luz de luna llena, porque no sabemos cuándo llegará la luz del fluido eléctrico. Se nos fue a las tres de la tarde y el problema es que aquí en la selva oscurece a las cinco. Ya vamos a completar cinco horas sin luz y por eso, a veces, los alimentos se dañan y nos toca botar comida”, dijo Pedro González*, poblador de Puerto Nariño, un pequeño municipio ubicado a dos horas vía fluvial de Leticia, Amazonas, capital que registra el mayor número de casos de COVID-19 por cada 100.000 habitantes: hasta el 30 de junio había 2.184 casos confirmados, según el Ministerio de Salud.

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Al igual que Pedro, por lo menos 150 familias se han visto afectadas por las fallas en la prestación del servicio de energía. Si bien el problema no es nuevo y afecta solo a una parte de los puertonariñenses, tener luz y agua a medias en un contexto de pandemia puede aumentar la vulnerabilidad de los habitantes; más aún, cuando el hospital del municipio no tiene planta eléctrica. El Ministerio de Salud informó, en el reporte del 30 de junio, que en Puerto Nariño fueron confirmados 115 casos de COVID-19, 77 corresponden a personas recuperadas y dos fallecidas. El municipio tiene más de 10.000 habitantes, el 74 % de los cuales son indígenas, según cifras del Departamento Nacional de Planeación (DNP) en 2020.

“Se va la luz por espacios de media hora en el hospital, pero en el resto del pueblo se va por más tiempo. Aquí no hay planta eléctrica, entonces tenemos que solucionar el tema como podemos, o simplemente detener las actividades. Además, muchas veces no hay agua y los pacientes deben bañarse con agua lluvia”, dijo a este diario un médico del hospital local de Puerto Nariño.

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El departamento de Amazonas posee una cobertura de energía eléctrica del 77,5 %, porcentaje que está por debajo del total nacional, donde la cobertura es del 96,3 %, según datos del DANE en 2018. Si bien el porcentaje parece alto, este es el séptimo departamento del país con menor cobertura. A esto se suma que solo el 38,7 % del Amazonas tiene acueducto y la cobertura de alcantarillado es del 34 %.

Estas cifras se ven reflejadas en el día a día de los puerto nariñenses. Pedro González sostiene que si bien reciben agua tres veces a la semana, esta no es potable. “Hay una planta frente a la Alcaldía, donde podemos ir a recoger agua y traer a las casas; pero aquí no hay carros ni motos, todo es a pie, por lo que no a todo el mundo le queda fácil ir hasta la planta”, dijo.

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Alirio Vásquez, alcalde de Puerto Nariño, le explicó a El Espectador que el suministro de agua siempre ha sido parcial. Agregó que hay una planta de agua potable que abastece a todo el casco urbano del municipio. Sin embargo, dice que la mayor preocupación en medio de la pandemia está en las fallas del fluido eléctrico. “El manejo de la energía está a cargo de una empresa privada que tiene unas plantas con más de diez años de trabajo. Es preocupante, porque ya vamos a cumplir dos meses con este problema, con racionamientos de energía por sectores y horas”, dijo.

Alexánder Rodríguez, gerente de ENAM SA ESP, operador del servicio de energía para el departamento de Amazonas y encargado de la prestación del servicio de energía en el municipio de Puerto Nariño, explicó que las fallas se presentaron desde el 24 de abril, ocho días después de la llegada del COVID-19 al Amazonas.

“Dos de las tres unidades operativas de generación empezaron a presentar averías constantes, y desde ese día tenemos técnicos que asisten al municipio para atender los eventos presentados. Además, se ha ordenado la compra de los repuestos requeridos para garantizar la operación de dichas unidades. Sin embargo, no ha sido posible adquirir algunos de estos repuestos debido a la emergencia sanitaria”, dijo Rodríguez. Agregó que por el momento están utilizando repuestos de segunda para hacer reparaciones temporales mientras llega la totalidad de los repuestos requeridos.

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Sin embargo, quienes viven en el municipio insisten en que las fallas en el fluido eléctrico y en el suministro de agua son problemas que tienen más de dos meses. “Vivo en este pueblito hace 27 años y desde que lo conozco, cada alcalde intenta arreglar una parte del agua y de la luz. Sin embargo, las fallas persisten y aún así nos llega la factura sin falta cada mes. Lo mismo pasa con el agua. Cuando no está tratada, llega llena de barro”, dijo un habitante del municipio.

A esto se suma que personas del sector dicen que las plantas de electricidad generan ruido y contaminación. “Además de las afectaciones en el comercio debido a los cortes de luz, nos dimos cuenta de que frutas como el limón y la naranja quedan negras por encima debido a la cantidad de humo que emiten esas plantas de energía”, dijo González. Por su parte, el gerente de ENAM dijo que autorizaron la compra de dos unidades de generación con potencias de 280 y 130 kilovatios, las cuales deberán estar instaladas y operando en menos de quince días.

*Nombre modificado a petición de la fuente.

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