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El corregimiento que lleva más de 20 años tomando agua sucia en el Cauca

Los habitantes del corregimiento de Siberia, en Caldono, consumen el agua de una quebrada. Pese a los múltiples intentos por terminar una planta de tratamiento de agua potable, la obra sigue siendo un elefante blanco.

Jessica Patiño y Camila Méndez
17 de noviembre de 2023 - 11:07 a. m.
La planta de tratamiento de agua potable (PTAP) está abandonada. / Jessica Patiño
La planta de tratamiento de agua potable (PTAP) está abandonada. / Jessica Patiño

Ciro Efrén y Carmenza Muelas Rodríguez, dos hermanos de 44 y 53 años de edad, respectivamente, que llevan toda su vida en Siberia, Cauca, despiertan antes del amanecer para enfrentarse a un día más. Sus vidas no difieren mucho de las de tantos campesinos de Colombia. Ella es una mujer indígena, de cabello negro, con arrugas en su rostro y manos. Él, un hombre que se dedica a trabajar la tierra desde antes de los 15 años; labora en construcción y, como dice, “en lo que salga”.

Todas las mañanas, Carmenza saca la leña que está debajo de la hornilla construida en barro, atiza el fogón, pone una olleta de aluminio para el café y otra grande para el desayuno de su familia, conformada por ocho personas; entre ellas, sus hijos, su nuera y sus nietos. Además, en temporada de cosecha de café, también debe preparar alimentos para dos o tres campesinos que trabajan labrando en la finca, donde queda la casa materna.

Las vidas de ella y de Ciro Efrén están estrechamente entrelazadas, aunque viven en casas separadas. Cada día, él comienza su jornada alrededor de las seis de la mañana. Después de lavarse la cara y cepillarse los dientes, se viste con ropa de trabajo y se dirige a la casa de su hermana. Allí lo espera Carmenza con una taza de café recién preparado, y luego le entrega un recipiente con comida y una botella grande de jugo para que se lleve.

Esa cotidianidad está atravesada por la necesidad y el uso de agua potable. Sin embargo, ninguno de los dos cuenta con el servicio vital debido a que el pueblo no tiene ni un acueducto eficiente ni una planta de tratamiento del líquido.

Su historia es un espejo de lo que padecen los cerca de 1.500 siberianos que viven en este corregimiento de Caldono, en el Cauca, un municipio que por el impacto de la violencia se ha constituido en uno de los corazones de las guerras del país.

Caldono, por ejemplo, ha soportado la presencia de grupos ilegales como la exguerrilla de las Farc, que llevó a cabo allí numerosas acciones violentas, incluyendo 248 incursiones armadas y más de 500 hostigamientos entre 1997 y 2014, según el informe de la Comisión de la Verdad.

En la actualidad, el pueblo es escenario de una disputa por el control territorial entre el frente Manuel Vásquez del ELN, las Águilas Negras y las disidencias conocidas como Dagoberto Ramos, que operan en varias zonas del municipio, de acuerdo con múltiples reportes de El Espectador.

Estas confrontaciones han dejado como resultado el asesinato de líderes y comuneros, el reclutamiento forzado de jóvenes y enfrentamientos dentro de los territorios autónomos.

Además del conflicto, Siberia sufre la ausencia estatal evidenciada en la falta de servicios públicos eficientes. El agua que usa Carmenza para el café y los alimentos sale de una quebrada, llamada Guaicoche, que abastece a un sistema de acueducto.

La responsabilidad de gestionar este sistema y de velar por su funcionamiento recae en la Asociación de Usuarios del Acueducto de Siberia (Asuasib), conformada por líderes comunitarios que dedican tiempo y esfuerzo personal para asegurar que la comunidad de este municipio no padezca la escasez de agua.

Este acueducto está compuesto por una bocatoma, un desarenador, dos tanques construidos por Asuasib y un tercer tanque de almacenamiento que distribuye a la población. Pero ellos mismos explican que el acueducto no satisface la necesidad de agua potable. De acuerdo con Arley Orozco, miembro de Asuasib, Siberia depende de un suministro del líquido entubado directamente desde una quebrada hacia unos tanques, pero no hay un proceso de tratamiento del agua potable que cumpla con las etapas de filtración necesarias para garantizar seguridad para el consumo humano.

Para solucionar esto, diferentes administraciones municipales decidieron invertir recursos en este abastecimiento de agua. Desde 2003 se comenzó a construir una planta de tratamiento de agua potable (PTAP) en Siberia, pero dos décadas después y poco más de 550 millones invertidos, no se cuenta con ella. Esta cifra sale de sumar los recursos que, según pudimos probar, han invertido las Alcaldías de Caldono desde 2003 hasta 2023. La obra se encuentra abandonada y sin funcionar, las autoridades y los dirigentes encargados no dan razón del porqué y la gente del pueblo sigue tomando agua sucia.

Una planta que ha sido una ilusión

Desde hace diez años, Carmenza Muelas empezó a hervir el agua para preparar los jugos y tomar durante el día. Lo decidió justo después de que Jhon Edwar Calambás, un sobrino que estudiaba una tecnólogo en Agronomía en el Sena de Buenaventura, llevó una muestra del agua de Siberia para examinar su calidad.

En una conversación con pocos rodeos, Jhon le dio a Carmenza una noticia desagradable sobre el agua que toma la gente de Siberia:

—Tía, ¿usted cómo se toma el agua?

—Pues cruda, de la llave.

—¡Ay, tía!, de ahora en adelante hierva el agua.

—¿Por qué, mijo?

—El agua que llevé resultó que iba con caca.

Estudios realizados en 2017 por el laboratorio ambiental de la Corporación Autónoma Regional del Cauca (CRC) indicaron que el agua cruda de la quebrada Guaicoche, fuente hídrica de Siberia, está contaminada microbiológicamente con elementos de origen animal y otras fuentes.

El consumo de este líquido deja a los habitantes de Siberia expuestos a posibles enfermedades. Según señaló la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2022, la contaminación microbiológica de agua —es decir, por microorganismos infecciosos— sin un tratamiento adecuado aumenta el riesgo de enfermedades como diarrea, cólera, fiebre tifoidea y poliomielitis.

De hecho, en Siberia ya se han registrado casos de personas enfermas por tomar agua contaminada. Yorladis Muse, quien ocasionalmente visita el corregimiento para ver a su madre, se indispuso gravemente una madrugada del fin de año de 2021 por ingerir agua de la llave. Cuenta que sintió fiebre, escalofríos, dolor en el cuerpo y molestia estomacal. Decidió ir al médico; en los exámenes salió que tenía una bacteria en el estómago. Ahora, cada vez que va al municipio lleva un garrafón de agua de tienda.

La planta de tratamiento de agua potable de Siberia en realidad sí existe, pero como un monumento a la negligencia.

Es una estructura de cemento cubierta de maleza y olvido, ubicada en una zona hueca que la naturaleza reclama, a unos 2 kilómetros de distancia del centro poblado del municipio.

La historia del desgreño de esta planta de agua abandonada empezó en 2003, cuando era alcalde Gerardo Iván Sandoval Mosquera, un político que llegó avalado por el partido Movimiento Popular Unido y que actualmente forma parte del Partido Liberal.

Esa administración inició la construcción de la planta de tratamiento de agua potable gracias a su presupuesto, como se evidencia en documentos del Concejo Municipal, que indican que asignaron fondos con el fin de mejorar el suministro de este líquido para los habitantes del pueblo. En ese momento adquirieron un terreno llamado Laja Chiquita por 6.000.000 de pesos, de acuerdo con la escritura N.º 65 de la notaría de Caldono, donde comenzaron la construcción de la PTAP.

Según el testimonio de un ingeniero que visitó la construcción de la obra hace más de diez años, y que ha pedido no ser identificado en la investigación para evitar problemas, la planta presenta dificultades desde su diseño y ubicación. Afirmó la fuente que los planos fueron sacados como referencia de la planta de tratamiento de agua de Mondomo, corregimiento de otro municipio llamado Santander de Quilichao. La obra de ese sitio tuvo una inversión de 1.013.000.000 pesos.

Conseguir el primer contrato con el que inició la construcción de la planta para esta indagación fue imposible durante más de un mes.

En respuesta a un derecho de petición enviado el 8 de junio de 2023, en el que solicitábamos el contrato inicial y los posteriores sobre las intervenciones que se le hicieron a la planta de tratamiento de Siberia, la Alcaldía de Caldono, en cabeza de José Vicente Otero Chate, respondió que el archivo inicial no existía. Dijo el alcalde: “Una vez revisada la base de datos y los documentos que reposan en el Archivo General del Municipio, no se pudo encontrar más información solicitada”.

El documento tampoco se encuentra disponible en el portal del Sistema Electrónico para la Contratación Pública (Secop), ya que esta herramienta solo contiene contratos inscritos virtualmente a partir de 2011. Se hizo una búsqueda en el Secop II utilizando el nombre y el NIT, y la Alcaldía de Caldono no se encuentra registrada.

Pese a la ausencia de esa documentación oficial, los habitantes de Siberia tienen claro lo que verdaderamente ocurrió con la obra fallida.

Ciro Muelas comenta que trabajó como ayudante de obra en la segunda fase de la construcción de la PTAP, entre 2003 y 2004, llevando a cabo tareas como excavar, introducir piedrilla y acomodar el prado.

Relató que aquella primera construcción de la planta fue demolida, según él, porque la obra quedó mal hecha. “Me tocó ya lo último, los acabados. El ingeniero hizo demoler todo eso porque estaba mal hecho, por todos esos canales (...), a mí me tocó volear porra y volver a construir”.  Yanira Pacho, actual presidenta de la Junta de Acción Comunal, afirmó que gracias a José Benito Otero, fontanero del acueducto en esa época, se dieron cuenta de los errores que se habían presentado en la planta. “Hasta donde tuve conocimiento, habían tomado mal el diseño, y luego, de donde iba a entrar el agua, lo habían dejado para la salida y lo de la salida para la entrada, entonces tuvieron que demoler parte de la obra que ya estaba lista”.

Rubeiro Almendra, expresidente de la Junta de Acción Comunal, coincide al explicar que la construcción inicial de la PTAP quedó al revés. “El agua salía para allá, no para acá. Después de eso el ingeniero iba a hacer unas modificaciones, pero no había recursos y hasta allí llegó”.

Intentamos dialogar con Gerardo Iván Sandoval, el alcalde de aquellos años, aunque se negó a hablar. Dijo que no estaba interesado en dar entrevistas y que no disponía de tiempo para hacerlo, a pesar de haber ofrecido acomodarnos a su horario.

En su lugar, hablamos con el ingeniero Darío Sandoval, quien es primo en segundo grado del exmandatario, ocupó el cargo de alcalde entre 2012 a 2015 y hace algunos días fue candidato a la Alcaldía municipal de Caldono por el partido Cambio Radical.

Lo buscamos porque Rubeiro Almendra, Artemo Trochez y Ciro Muelas, habitantes de Siberia y líderes comunitarios de la región, aseguraron que Sandoval fue uno de los ingenieros que participó en la construcción original de la planta y estuvo presente en los encuentros de socialización en el transcurso del mandato de su primo, Gerardo Iván Sandoval, en 2003.

No obstante, Darío Sandoval negó haber formado parte en la construcción de la planta y afirmó desconocer las razones por las cuales no está funcionando hoy. De manera breve, dijo para este reportaje: “Yo nunca participé en la planta de tratamiento”. En la conversación, enfatizó que fue durante el siguiente periodo, el de la mandataria Briceida Rodríguez, cuando la planta sufrió daños significativos.

Según el contrato de obra pública N.º 054, en diciembre de 2003, justo un mes antes de terminar su mandato, la administración de Gerardo Iván Sandoval firmó por 14.971.419 pesos con el contratista Rodrigo Alfredo Carreño, para darle continuidad a la construcción de la PTAP. La obra fue recibida y liquidada en la Alcaldía de Caldono en 2004, como lo recoge el acta de recibo y liquidación final firmada por Aleida Stella Vázquez, asesora del proyecto; pero, de acuerdo con seis testimonios de la comunidad, la planta no fue entregada a ellos y quedó sin funcionar.

Este contrato lo obtuvimos mediante una acción de tutela interpuesta a la Alcaldía municipal de Caldono, pues no nos fue respondido de manera efectiva el derecho de petición inicial.

En ese contexto, Martín Vidal, secretario de Planeación entre 2004 y 2005, comentó que después del último contrato entregado por el ingeniero Rodrigo Alfredo Carreño, los miembros de Asuasib quedaron preocupados porque la planta no funcionaba. Liderados por Yeny Almendra Medina, participaron en diferentes reuniones del corregimiento y del municipio, solicitando recursos dentro del presupuesto participativo que se manejaba en aquella época para su mejoramiento.

La siguiente alcaldesa de Caldono (elegida en elecciones atípicas en 2005), Briceida Rodríguez Trochez, del partido Movimiento Social, retomó el proyecto. Aunque también fue infructuoso.

Esta investigación identificó tres documentos relacionados con la PTAP durante su administración, pero la información no es completa ni clara, y eso dificulta el seguimiento. Además, el contrato inicial hace falta. Sin embargo, por una fuente de la Alcaldía municipal de Caldono y gracias a los registros de la Tabla de Retención Documental (TRD) de esa administración, se logró obtener algunos datos sobre el contrato, aunque no el texto.

Los registros TDR de la Alcaldía (que básicamente son una tabla de Excel que clasifica cada modalidad de contratación y detalla algunos procesos contractuales) muestran una presunta inversión realizada por Briceida Rodríguez en 2005, mas no se conoce el monto ni quién fue el contratista.

Martín Vidal, funcionario de la Alcaldía en 2005, afirmó que, efectivamente, se elaboró un contrato para hacer un diagnóstico y evaluar el estado de la planta, ya que era un compromiso de la administración destinar recursos para esta obra.

En estos mismos registros aparece que en 2006 se intentó dar término al proyecto mediante un contrato interadministrativo con la Administración Cooperativa de Desarrollo de Entidades Territoriales (Conalde), que contempló un monto de 121.835.426 pesos. Sin embargo, ese acuerdo tampoco se encuentra en el archivo de la Alcaldía, se desconocen los detalles de su propósito y si se logró ejecutar. La pregunta es: ¿qué sucedió con el contrato y, en últimas, con la planta en aquellos años?

Gran parte de los archivos relacionados con la PTAP de Siberia se ha perdido por empalmes inadecuados con las Alcaldías previas. “Datos de las anteriores administraciones no tenemos; justo no entregaron esas referencias en los empalmes”, fue la respuesta que nos dio el alcalde José Vicente Otero. Paulo Andrés Piso Lozada, el alcalde que antecedió a Otero, asegura por su lado que todos los documentos se encuentran resguardados en el archivo histórico.

Mediante el archivo del Secop, identificamos un tercer contrato durante la administración de Briceida Rodríguez vinculado con la PTAP, pero no se pudo acceder a todo su contenido en el portal porque lo subieron incompleto.

La Alcaldía también nos entregó ese contrato con la información incompleta, y no fue posible identificar en qué se invirtió el dinero. De lo que pudimos ver, se estipuló un valor de 107.367.498 pesos para dar continuación a la construcción de la planta de tratamiento de agua potable de Siberia.

En la documentación obtenida dice que la obra inició el 12 de septiembre de 2007, bajo la supervisión de una interventora llamada Anny Maribel Medina. No obstante, el 18 de septiembre, los trabajos fueron suspendidos sin justificación alguna, y se reanudaron un mes después.

Ese documento fue firmado por el contratista Alexander Ortiz Muñoz, a quien en 2022 le imputaron cargos en la Fiscalía por el delito de concierto para delinquir, en un caso vinculado con la red de corrupción del excongresista liberal Mario Castaño, de acuerdo con el portal Vorágine. El mismo año, Ortiz aceptó cargos y fue cobijado con medida de aseguramiento domiciliaria, según informó Caracol Radio. Al cierre de esta edición, al consultar la página oficial de procesos judiciales, el caso aparecía abierto.

En la memoria de la campesina Carmenza Muelas se mantiene el recuerdo de lo que ocurría en aquella época con la PTAP. Ella comentó: “Cuando estaba la señorita Briceida, iban a hacer ese tratamiento para el agua; aquí iban a hacer unos tanques. Lo que ella iba a hacer hasta ahí llegó, porque le entregó el cargo de alcaldesa a la otra. Terminó y hasta ahí llegó todo”.

De acuerdo con lo que Carmenza expresó, luego de Briceida Rodríguez llegó a la Alcaldía Enelia Salinas Chivata, por el partido Movimiento Alianza Social Indígena (Mais).

En enero de 2008, cuando comenzó el mandato de Enelia Salinas, la alcaldesa notificó al ingeniero Alexander Ortiz sobre el incumplimiento y el vencimiento de los plazos estipulados en ese último contrato. Sin embargo, en ese mismo mes, Yeny Almendra Londoño, representante legal del acueducto, y José Benito Otero, tesorero, manifestaron por medio de un oficio que el ingeniero Ortiz había completado su trabajo. Se intentó hablar con ellos pero, lamentablemente, fallecieron hace algunos años.

Contactamos a la exalcaldesa Briceida Rodríguez, a la secretaria de Infraestructura de ese periodo, Sandra Tenorio, y a la entonces interventora de este último contrato, Anny Maribel Medina, para encontrar respuestas. No obstante, lo que nos dijeron causó mayores incógnitas.

La exinterventora Anny Medina respondió que, a pesar de haber formado parte de la administración de Briceida Rodríguez y Darío Sandoval, no tiene conocimiento sobre la PTAP. “En Caldono, cuando trabajé, no se realizó ninguna obra en la planta (...), ahí sí te tocaría mirar en el archivo de la Alcaldía”, dijo.

Briceida Rodríguez aseguró no poder conceder la entrevista sobre lo ocurrido con la planta de Siberia. Respondió así: “Lo que uno diga puede ser usado en su contra en campaña electoral”. Aunque la exalcaldesa no aspiró a ningún cargo público en las pasadas elecciones, los habitantes del municipio afirmaron que respaldó la candidatura de Ramiro Moreno a la Alcaldía por el Movimiento Social Indígena (Mais) y el Partido Conservador Colombiano.

Con Sandra Tenorio intentamos comunicarnos en varias ocasiones; no obstante, nos evadió reprogramando los encuentros.

En 2009, durante la administración de Enelia Salinas, hubo una presunta iniciativa de finalizar el proyecto de la PTAP; en esta participó el contratista Alexander Ortiz, quien ya había formado parte de la obra en el mandato de Briceida Rodríguez. Pero no existe documentación completa acerca de esta inversión, ni un contrato firmado que asegure su ejecución.

En los documentos encontrados en Secop I aparece que se asignaron 35.999.998 pesos para finalizar la obra, con estudios y documentos previos por la arquitecta Xiomara Chantre. Se abrió la convocatoria oficial, se elaboró un acta de evaluación y se adjudicó el contrato a Alexander Ortiz. No obstante, en dicha plataforma los registros carecen de firmas oficiales. Esto nos deja en la incertidumbre sobre el destino de ese contrato.

En consecuencia, hoy la planta sigue sin funcionar, como lo señalan testimonios de la comunidad y es evidente al visitar el lugar. “La gente estaba emocionada, porque uno cree que va a llegar una cosa y resulta que no; uno se decepciona y, digamos, más que todo cuando ya estaba todo listo”, dijo Ciro Muelas.

Uno de los más recientes intentos fallidos para que la comunidad de Siberia pudiera tomar agua con dignidad se registra en 2017, bajo la administración de Paulo Andrés Piso Lozada, quien llegó a ser alcalde con aval del Partido Liberal.

Ese año se realizó un estudio de optimización del acueducto que costó 64.280.000 pesos, incluyendo el análisis para la PTAP, que pretendía dar a conocer cuál era su estado y qué podría hacerse para ponerla en funcionamiento. Conocimos su existencia por el portal Secop, en el que figura a cargo el contratista Rodrigo Carvajal Chacón, un ingeniero sanitario del departamento del Cauca.

Según testimonio dado por Paulo Piso para esta investigación, gracias a ese estudio se identificaron algunos problemas en la planta: el primero, la falta de autorización de la Corporación Autónoma Regional del Cauca (CRC) para extraer agua de la quebrada Guaicoche; el otro, que la altura de los tanques de almacenamiento construidos en el proyecto de la PTAP no era suficiente para garantizar que el líquido llegara a todos los hogares de Siberia, debido a la baja potencia de presión.

Además, la infraestructura había permanecido sin uso un largo tiempo y como consecuencia presentaba deterioro, tuberías obstruidas y cemento desgastado. Por último, señaló que hubo cambios en el diseño y plano original de la planta durante las administraciones anteriores, lo que complicó aún más su funcionamiento.

La actual Alcaldía, en cabeza de José Vicente Otero Chate ―quien llegó avalado por el partido Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS)― no intervino directamente ni invirtió más plata estos años en la PTAP.

El gobierno de Otero, que está a punto de culminar, contrató más de 200.000.000 de pesos en mejoras para la captación y conducción del acueducto de Siberia. De acuerdo con el documento, se pretende cambiar los tubos de conducción del agua por unos en PVC con mayor resistencia y hacer adecuaciones a los tanques de almacenamiento, para que el líquido salga más filtrado. El contratista de esta obra es la Alianza Group S. A. S.; el representante legal, Bolívar Enrique Ruano.

Ese proyecto causa malestar en los miembros de Asuasib por la falta de claridad sobre la inversión. Así mismo, porque su entrega se ha retrasado por más de un año: el contrato se firmó el 4 de mayo de 2022, con un plazo de ejecución de tres meses.

Quisimos conocer más de esta inversión y buscar respuestas sobre la PTAP con la administración actual; sin embargo, el alcalde manifestó: “Todo lo concerniente a este tema es con la coordinadora de la unidad de aguas, Mónica Mosquera”, aunque tampoco obtuvimos respuestas claras por ese lado. El funcionario encargado de responder nuestro derecho de petición, Andrés Torres, contestó: “Estoy tratando de averiguar la información solicitada pero no es fácil”. El alcalde finalmente se negó a conceder un encuentro; igual hizo el secretario de Planeación, Julián Octavio Ruiz, quien señaló: “El jurídico me dice que no hagamos entrevistas”.

En ocasiones, el problema del agua en Siberia se pone peor. Por ejemplo, en invierno, a los pobladores les toca luchar, además, contra el barro que ensucia y contamina aún más el líquido que recogen.

Durante el invierno fuerte, el acueducto sufre daños, entonces Asuasib y la comunidad de Siberia terminan asumiendo la responsabilidad. “Cuando el agua se va, la gente se desespera”, relató Ciro Muelas. Para solucionar dichos daños se hacen mingas y debe participar alguien por casa; quien no asiste debe pagar una multa.

En estos casos, los hermanos Muelas recolectan agua en el tanque de su hogar y esperan a que el barro se asiente en el fondo para usarla lo más limpia posible. “Uno va a preparar las sopas con esa agua negra y a uno le da como asco”, comentó Carmenza.

Para Carmenza y Ciro, la vida ha estado definida por estos problemas que aquejan a una población arrinconada por el olvido estatal y la guerra. Al igual que varias poblaciones de Colombia, esta familia tiene dentro de sus anhelos acceder a agua potable.

Por ahora, eso que muchos colombianos dan por sentado es un sueño enterrado en Siberia.

Esta investigación fue elaborada con el apoyo de Consejo de Redacción (CdR) y la Fundación Konrad Adenauer (KAS) como parte del proyecto ‘CdR/Lab Periodismo para investigar las rutas de la corrupción’. Los textos que aquí se publican son de exclusiva responsabilidad de las autoras y no expresan necesariamente el pensamiento ni la posición de estas organizaciones.

Por Jessica Patiño y Camila Méndez

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Francisco(35164)17 Nov 2023 - 4:22 p. m.
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