
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
El temor al reclutamiento forzado de menores de edad, entre otros motivos, ha llevado a que un número aún no determinado de familias escondan a sus hijos o se vean obligadas a dejar Ituango, municipio ubicado en el norte de Antioquia. Sin embargo, no hay cifras contundentes para hablar con propiedad del asunto. ¿El motivo? Según organizaciones sociales, el miedo a denunciar y la falta de acciones por parte del Estado.
“El panorama de las comunidades en Ituango es aterrador. No hay cifras porque es un delito que suele no denunciarse. Las familias ocultan a sus hijos en el mismo territorio o en otro. Ya en los casos más graves se ven forzadas a salir del municipio. Instituciones como La Cruz Roja o el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar tratan de atender la situación cuando hay un llamamiento institucional, pero no dan abasto y la situación se vuelve insostenible cuando no hay una estrategia integral para atender la situación”, dice Isabel Zuleta, defensora de los derechos humanos.
El alcalde de Ituango, Edwin Mauricio Mira, le informó a Blu Radio este 18 de abril sobre este desplazamiento de las comunidades por miedo al reclutamiento forzado. Según Mira, las familias se estarían movilizando desde la zona rural hasta la cabecera de Ituango, e incluso hasta Medellín, desde mediados del año pasado. Algunos han regresado y otros, por temor a las represalias, han preferido quedarse por fuera de su lugar de origen.
“Hay una disputa por el territorio, tiene temor la gente campesina del municipio, agregando las amenazas, las extorsiones que vienen haciendo y por eso el campesino vive en constante miedo”, dijo el alcalde Mira.
Sin embargo, según Isabel Zuleta, esta problemática no es nueva sino que viene presentándose desde hace varios años. Las denuncias sobre reclutamiento forzado se han hecho desde hace tiempo, sin ningún programa especial que se dirija a Ituango, en el norte de Antioquia o al Bajo Cauca. “Lo que se ha visto es que la administración municipal cita una y otra vez a consejos de seguridad, y la Defensoría del Pueblo emite alertas tempranas, pero la institucionalidad no acata esas alertas y las recomendaciones que hay. Todo se queda en las meras reuniones”.
Hay tropas desplegadas del Ejército en algunas zonas del municipio para enfrentar a los grupos armados, debido a que hace una semana se reportó la muerte de tres militares y diez más heridos tras un atentado con explosivos. En un comunicado del Ejército, se señala al frente 18 de las disidencias de las Farc como responsables del hecho.
Lea también: Alerta por carro, al parecer con explosivos, abandonado en vía Hacarí-Ocaña.
El desplazamiento forzado tampoco es una novedad
“Antes de que iniciara Semana Santa se habían reportado más de 50 personas que habían sido desplazadas de manera forzosa, según la Personería del municipio. Este es un subregistro, pues muchas prefieren no hacer el registro en el mismo municipio y salir directamente, en su mayoría, hacia Medellín. Es en esa ciudad donde encuentran albergue, que es la ruta que ofrece la Personería de Medellín”, indicó Zuleta.
Además, desde julio de 2021 se ha registrado el desplazamiento forzado de más de 4 mil personas en Ituango, según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.
Los enfrentamientos constantes entre las disidencias de las Farc, las Agc y el Ejército, junto a su presencia constante, incrementa el reclutamiento forzado, los asesinatos y las amenazas. Por tanto, las familias se ven vulnerables y obligadas a abandonar de su territorio.
Según Zuleta, no se puede hablar de un retorno, pues no hay un concepto de seguridad favorable para Ituango. Sí se debe hablar, en cambio, del regreso que se hace de manera desesperada “después de que termina el tiempo de albergue en Medellín. Algunos incluso regresan sin acompañamiento de la municipalidad al casco urbano o a veredas, pero eso no los exime de que sean desplazados nuevamente en el futuro”.
Se ha reportado que los ataques de las disidencias han sido permanentes durante el último año, y el Clan del Golfo también ha estado presente con hombres armados en la entrada de las veredas para vigilar a las familias.