
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
El sonido de una explosión en la parte baja de la montaña alertó a varias familias en el corregimiento Plan de Armas, en Landázuri, Santander, cuando, poco después las casas comenzaron a resquebrajarse: “quedamos viviendo en el aire”, contó uno de los afectados al diario La Vanguardia.
Las grietas, que eran visibles en el terreno alrededor de las viviendas, comenzaron a extenderse por las paredes hasta comprometer toda la estructura, e incluso levantando las baldosas del piso.
“Aquí todos sabemos que esto es consecuencia de la minería. La empresa socava por un lado y otros mineros por el otro, pero nadie quiere ver la realidad. A muchos entes de control, como la Agencia Nacional Minera y el Ministerio de Medio Ambiente, les hemos pedido apoyo y nadie hace nada nada”, le aseguró un líder de la vereda de Buenos Aires al mismo medio.
🗞️ Puede leer también: Hallaron 36 conexiones eléctricas ilegales en el centro de Barranquilla
Los vecinos aseguraron que la actividad minera en la zona, que implica mover grandes cantidades de tierra de una montaña a otra, ha desestabilizado el terreno y provocado varios de los hundimientos que hoy ponen en riesgo sus hogares. Por ende, y ante la incertidumbre que suponía quedarse al interior de los inmuebles, las familias afectadas (alrededor de cuatro), tomaron sus pertenencias y evacuaron la zona.
Según los reportes, al salir, la vía que da acceso a las veredas Cucuchunales, Río Blanco, Betania y Buenos Aires también se encontraba en mal estado, lo que resultó afectando tanto la movilidad de los habitantes como el traslado de los productos que se comercializan.
Aunque todavía se adelantan estudios técnicos para determinar la magnitud de lo ocurrido, la alcaldía municipal aseguró que ya se inició la verificación de los daños con los funcionarios de Gestión de Riesgo.