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La emergencia en Córdoba por las inundaciones continúa


Con el inicio formal de la primera temporada de lluvias del año, se activaron las alertas en los 30 municipios del departamento ante posibles inundaciones. De por medio están las secuelas del frente frío que sigue afectando a la región. Gobernación tiene listo plan.

Mónica Rivera Rueda

29 de marzo de 2026 - 08:59 p. m.
A varias zonas rurales del departamento los damnificados no han podido regresar.
Foto: Archivo particular
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A casi dos meses de la emergencia por el frente frío en Córdoba el panorama ha cambiado. Sobre el margen izquierdo del río Sinú el agua ha comenzado a bajar ,y con ello varias familias han logrado retornar. No obstante la historia no es similar para todos, pues hay varias zonas rurales donde los empozamientos de agua siguen siendo similares a los del primer día, por lo que aún no se habla de recuperación.

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“Lo que pasa es que ya no es noticia. Es cierto que el agua ha bajado mucho, pero hay mucha agua todavía estancada, mientras que en las zonas secas esos terrenos han quedado como si los hubieran quemado, como si hubiera caído una bomba y hubiera arrasado con todo”, describe Fabio Salas, coordinador regional de Fedegán en Córdoba.


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Hoy en el departamento se ven dos panoramas en las zonas afectadas. El de las zonas bajas, donde el agua sigue estancada y los cultivos quedaron bajo el agua, y el de los paisajes ocre, donde bajaron las inundaciones, pero solo quedan los restos que se pudrieron y posteriormente los secó el sol. Estimaciones de la gobernación y la UNGRD hablan de más de 185.000 hectáreas afectadas por las lluvias y al menos 200.000 damnificados, por lo que los planes de atención se han pensado a mediano plazo, o por lo menos hasta que pase la primera temporada de lluvias del año.


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En la vereda de Río Ciego 1, en San Bernardo del Viento, que queda a orillas del río Sinú, Bernardino Correa señala que su casa quedó bajo el agua un mes y 10 días. En las paredes aún se ve la marca de hasta donde llegó la inundación; fuera de ella Correa señala que se perdieron cultivos de yuca, plátano y frijol, algunos de los cuales habían sembrado un mes antes. “Yo tenía media hectárea de cultivo de habichuela y tenía también otro de frijol. Ya faltaba poco para dar cosecha cuando vino la inundación, y todo eso se perdió. Eso no sirve ni para semilla. Muchos perdieron también animales, más que todo gallinas, y el ganado tuvieron que trasladarlo para otro lado”, aseguró el campesino en visita de funcionarios de Médicos Sin Fronteras.

Lo que hay ahora es incertidumbre. Aunque los ríos Sinú, Canalete y San Jorge han regresado paulatinamente a su cauce, la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge ha advertido que con el inicio de la temporada de lluvias todos los municipios de Córdoba están en riesgo de inundación. Por ello varios campesinos como Correa, aunque han logrado volver a sus casas, no sienten la confianza para sembrar, mientras otros simplemente quedaron sin recursos para volverlo a intentar.

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“La inundación también dejó mucha rasquiña en los niños y las personas de la tercera edad, y muchas gripas. También esto nos afecta psicológicamente porque no sabemos cómo solventarlo. Uno no sabe para donde seguir, qué vamos a hacer, porque no tenemos nada con qué volver a sembrar. Aquí han venido a traernos algunos mercados, pero necesitamos una ayuda que se pueda mantener más en el tiempo”, añade Correa.


Algo similar advierte Salas desde el lado ganadero. Además de cerca de 20.000 animales perdidos, estiman que 250.000 se encuentran condiciones precarias por la falta de espacios y zonas donde pastar. “Las zonas cebadoras (de engorde de los animales) que estaban al margen izquierdo del Sinú están totalmente afectadas. Ya empezaron a haber animales intoxicados por nitritos y nitratos, de igual manera que hay proliferación de mosquitos y todo lo que traen las aguas estancadas sanitarias. Sumado a que hay ganado que ha dejado de ganar peso o ha perdido, se está dando una incalculable afectación al sector ganadero de Córdoba”, añadió Casas.

En casos como el de Víctor Manuel Montes, de 26 años, el agua se le llevó su cultivo pero también debilitó la casa en la que vive con sus abuelas. Además de grietas en el piso ha visto como aparecen otras en los muros. “La principal necesidad que tenemos ahora es ver cómo reactivar los cultivos para volver a tener sustento diario, porque nosotros comemos y vendemos lo que cosechamos”, aseguró.


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Sobre las condiciones actuales, Kamila Valderrama, médica de terreno de Médicos Sin Fronteras, advierte que siguen atendiendo enfermedades diarreicas, respiratorias y de la piel por las aguas contaminadas, a lo que se suma estrés agudo, ansiedad y depresión. “Muchos señalan tener pesadillas relacionadas con las inundaciones y sienten temor y estrés de no poder garantizar lo mínimo para sus familias”.


Desde la Gobernación han señalado que se mantienen 23 albergues en los municipios de Canalete, Cereté, San Pelayo, San Bernardo del Viento, Valencia y Tierralta. En este último se concentra la atención principal porque son más de 3.000 las personas que no han podido volver a sus viviendas y requieren ser trasladarlas a lugares más dignos. “Si bien el clima ha sido más favorable en los últimos días, la emergencia no ha terminado”, indicó Lina Benavides, coordinadora del Puesto de Mando Unificado (PMU).

Por su parte, el gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta ha explicado que están en fase de planificación para definir prioridades, especialmente ahora que vuelven las lluvias. Entre estos se encuentra la recuperación de vías, del agro y de las viviendas de los afectados.

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Adicionalmente, se redireccionaron cerca de 90 mil millones de pesos que se tenían previstos para la construcción de un centro de eventos al fondo de atención a los damnificados, así como se recogieron 7.100 millones de pesos en la Donatón Unida por Córdoba para la misma asistencia. No obstante el mandatario ha advertido que no han tenido comunicación con el Gobierno Nacional para coordinar las acciones de recuperación. “A la fecha, como departamento y entidad territorial, no hemos sido convocados a mesas de trabajo sectoriales para poder construir de manera articulada el plan nacional de atención de emergencia en su fase de recuperación”.


Aunque varios de los damnificados han vuelto a sus viviendas, están pintando sus casas y reponiendo lo perdido, la desazón continúa “porque más allá de las ayudas de solidaridad, no se ha visto un apoyo de impacto. Ya vamos para dos meses, hay casas destruidas y muchas necesidades básicas y no sabemos qué va a pasar”, concluye Salas.

Por Mónica Rivera Rueda

Periodista de planeación, hábitat, salud y educación. Estudiante de la maestría de análisis de problemas políticos, económicos e internacionales contemporáneos.@Yomonrivermrivera@elespectador.com

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