El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.
PUBLICIDAD

En el resguardo indígena de Jimaín, en la Sierra Nevada de Santa Marta, comenzó a funcionar la primera Casa de Cuidado Ancestral, un proyecto que busca redistribuir y reconocer la labor del cuidado, fortalecer las prácticas culturales, visibilizar el tejido de mochilas y promover la autonomía económica de las mujeres indígenas.

El espacio, construido con apoyo de organizaciones nacionales e internacionales, también integra a hijas e hijos de mujeres tejedoras en procesos de aprendizaje de la lengua, y las tradiciones propias. Los recursos económicos y los avales vinieron de la OIT, que puso capital semilla para adecuar el espacio; el Ministerio de la Igualdad dotó parte del material, y las autoridades del pueblo en la Sierra aportaron el predio y la estructura inicial de la vivienda.

Se trata de una apuesta por el reconocimiento del trabajo de cuidado que históricamente han sostenido las mujeres arhuacas, y por la posibilidad de ampliar sus tiempos para el estudio, la creación y el desarrollo de proyectos propios.

🗞️ Lea aquí la historia de una casa que hoy empieza a transformar el cuidado y la vida de las mujeres y las infancias en la Sierra.

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.