El paso fronterizo desde Cúcuta hacia Venezuela amaneció en una aparente calma detrás de la cual se mantiene la incertidumbre. Aunque el paso por el puente Simón Bolívar, que une a la capital nortesantandereana con Táchira se ha mantenido abierta y con paso normal, las consecuencias del ataque que se registró en la madrugada de este sábado 3 de enero mantienen en alerta a las autoridades locales. Desde el Gobierno Nacional se ordenó reforzar la Fuerza Pública e instalar albergues ante posibles nuevas migraciones, así como se planteó declarar la emergencia social; mientras que a nivel regional hay varias preguntas sobre el papel que puedan jugar los municipios en frontera ante el rumbo que tome en el vecino país.
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Mientras avanzan las acciones en Venezuela, los ojos han estado puestos en los pasos fronterizos. El Puesto de Control Migratorio Terrestre de Paraguachón fue cerrado y se ha impedido el tránsito de carros, pero en el resto de pasos fronterizos, como el Francisco de Paula Santander, no ha habido variaciones en el tránsito, aunque cada movimiento es seguido por los periodistas que ya se comienzan a congregarse en las fronteras para cuestionar a los migrantes que aún miran con cautela las acciones del gobierno de Trump.
Del lado venezolano la tensión se siente más. En la mayoría de ciudades, las calles han quedado solas, mientras que afuera de comercios y droguerías se han visto filas de personas que buscan abastecerse para los próximos días. En las poblaciones en frontera la situación es similar, pues si bien hay mayor movimiento de ciudadanos, se analiza con temor los pasos de la Guardia Venezolana.
Al respecto, la periodista Ana Karolina Mendoza, quien centra su trabajo en ambos lados de la frontera, señala que pese a la incertidumbre, hay más esperanza sobre un cambio en su país con la caída del régimen. “Es apresurado hacer un análisis porque aunque ya sacaron a Maduro del país, eso es hasta ahora una fase. Están pasando cosas que nos dan la percepción de que internamente no hay comunicación entre Diosdado, Padrino y Delcy, pero seguimos muy atentos, porque esto no es algo que se pueda digerir de un día a la vez, sino una hora a la vez”.
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Adicionalmente, la periodista señala que a la incertidumbre en las calles, se le suman las preocupaciones por cierres fronterizos en Paraguachón, donde ya varias personas quedaron atrapadas. “Tenemos reportes de pacientes con diálisis que no pudieron pasar a Maicao o a Riohacha a sus consultas”. Por ello, ya hay personas transitando en trocha por moto, pero, de nuevo, el temor es por lo que pueda venir y el rumbo que deban coger.
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En la mañana de este sábado, en la gobernación de Norte de Santander se adelantaron reuniones y se decidió esperar a que se instalara el Puesto de Mando Unificado (PMU), que el presidente Petro prometió dirigir en la tarde de este sábado.
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Desde temprano, el presidente Gustavo Petro anunció el despliegue de la Fuerza Pública en fronteras. Fue así como del lado colombiano de los puentes no solo se han apostado más militares, sino también tanquetas. A esto se sumó el anuncio de la presencia del mandatario en Cúcuta.
Sobre esto, el ministro del Interior, Armando Benedetti, indicó que se busca “adoptar y proyectar un decreto de declaratoria de estado de emergencia económica, social y ecológica, en respuesta a la situación en la frontera”. Estas medidas se toman como acciones preventivas ante el posible aumento de la migración venezolana y lo que la historia reciente ha demostrado que se requiere para su atención.
Este paquete incluirá asistencia en salud, articulación para garantizar el derecho a la educación de los menores de edad; acompañamiento del ICBF para proteger a los niños, niñas y adolescentes, así como la habilitación de albergues en Cúcuta y otras ciudades. Analistas regionales creen que si se llega a dar una migración masiva, probablemente no sea de las proporciones de las de los últimos años, pero de todas formas, es plausible que se tomen medidas preventivas.
Pero la migración no es el único tema que preocupa en el departamento; a la par, se analizan las posibilidades de que Cúcuta se convierta en una despensa para Venezuela, en caso de que se extienda la crisis, lo que también podría afectar el abastecimiento y la economía de la región.
Sobre esto, Mario Zambrano, docente de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) y experto de la economía en frontera, señala que antes de ser alarmistas hay que tener en cuenta que en la región ya hay varias lecciones aprendidas en estos últimos diez años que se tuvo que vivir el gran éxodo venezolanos, así como el rompimiento de las relaciones entre ambos países, que llevó al cierre de la frontera y la ruptura de las relaciones económicas.
“Creo que no podemos echar por el traste un conocimiento que ha ido afrontando el departamento desde agosto de 2015, cuando se rompieron las relaciones. Hemos tenido varias situaciones que han afectado a Cúcuta y directamente al departamento, que se han sabido sortear. También es cierto que hay vulnerabilidades en la región, pero también hay una formación que no se puede ignorar ante un escenario de posible migración masiva”.
Adicionalmente, el experto señala que hay problemas estructurales, como el mercado laboral y el crecimiento económico, que se agravan con el cierre de la frontera, precisamente por la dependencia que se tiene al vecino país, pero en estos años también se ha demostrado resiliencia y adaptabilidad ante las peores circunstancias.
“Esto no quiere decir que no vaya a haber implicaciones negativas, sino que se tienen capacidades para responder a estos elementos en un corto plazo. Al largo plazo, todo dependerá de lo que vaya a ocurrir en Venezuela, hacia donde va. Trump fue muy explícito en el tema del petróleo y va a ser clave cómo se haga la transición”.
Desde la gobernación de La Guajira informaron que “no se reporta afluencia masiva de venezolanos, ni hechos que comprometan la estabilidad social en los municipios fronterizos del departamento”. Añaden que se mantiene activo el PMU desde temprano, así como el gobernador Jairo Aguilar aseguró que esperan acogerse a las decisiones del PMU. En definitiva, lo que resta es esperar qué camino tomará Venezuela en los próximos días, las relaciones que se establecerán entre los dos países y la respuesta que se tendrá desde el gobierno del presidente Petro.