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Los incendios ponen en jaque al Tolima

El departamento completa dos semanas atendiendo graves incendios que no solo han consumido zonas forestales, sino también cultivos y viviendas.

Mónica Rivera Rueda

23 de agosto de 2026 - 01:33 p. m.
Los cuerpos de bomberos y las comunidades llevan más de dos semanas atendiendo incendios forestales de grandes magnitudes en Tolima. La imagen es del municipio de Gualanday.
Foto: AFP - HANDOUT
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La imagen que simboliza esta historia hace sentir impotencia. Sobre la vía Ibagué – Bogotá, a la altura del corregimiento de Gualanday, del municipio de Coello, una gran humareda corta el paso de los vehículos, mientras que a un costado de la vía, donde quedaba una bomba de gasolina de la Exxon, se ve el rojo intenso de las llamas bajando la montaña en medio de la noche.

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Alrededor, el pasado viernes 21 de agosto, de acuerdo con las autoridades, había por lo menos 160 bomberos del departamento y otros lugares como Girardot, Bogotá y Neiva, que junto a la comunidad y voluntarios llevan varios días intentando sofocar incendios que se han dado en diferentes puntos del municipio, como el costado de la vía mencionada o el aledaño a la Escuela Internacional de Entrenamiento de la Policía de Colombia (Cenop), donde se lograron controlar las llamas en la mañana de este domingo.

Allí está el restaurante de Jaider Briñez, quien estuvo a punto de perderlo todo el pasado jueves al ver las llamas acercarse a su establecimiento. “Ya había sacado las pimpinas de gas y ya dije: ‘toca salir corriendo, ya se va a quemar todo’. Por obra y gracia del Espíritu Santo, de inmediato llegan los muchachos y nos colaboraron”, dijo al medio El Olfato, refiriéndose a sus trabajadores y bomberos que llegaron con carrotanques y ayudaron a evitar que las llamas se extendieran.

Pero la emergencia sigue, porque, como si se tratara de un juego del gato y el ratón, mientras en una zona se mitigan las llamas, en otras se vuelven a encender e intensificar por cuenta de la temporada seca que apenas comienza en el país y que ya lleva dos semanas afectando gravemente al Tolima.

“Nosotros nos las hemos pasado enfriando porque apenas apagamos en un lado, se prende en otro. Nos la pasamos enfríe y enfrié”, dice a El Espectador Yamile Hernández, comandante del cuerpo de Bomberos de Venadillo, quien desde el miércoles de la semana pasada viene atendiendo emergencias en su municipio por cuenta de las altas temperaturas y los vientos que facilitan la propagación del fuego.

La semana pasada se atendió un incendio en la Mesa de Río Recio, que consumió dos hectáreas. Esta semana se volvió a reactivar y ya van tres hectáreas más incineradas. En la Sierrita, por ejemplo, la conflagración no la habían podido controlar desde el miércoles 12 de agosto, mientras que en el corregimiento de Malabar el fuego se reportó desde el jueves pasado. Este domingo, según la UNGRD, se mantiene activo un foco en otro sector: la vereda Maracaibo.

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Aunque han llegado apoyos de Lérida y bomberos sin carro de Anzoátegui al municipio, no dan abasto, porque les hacen falta herramientas. “A mí se me dañó la bomba estacionaria y ya no tenemos mangueras, porque se nos han ido quemando. Tenemos las botas vueltas nada, necesitamos cascos, guantes en cantidades alarmantes y uniformes forestales, porque estamos trabajando sin descanso”.

Además de que no hay tiempo para lavar los implementos, porque irónicamente también hay racionamiento de agua potable en el municipio. “Yo llegué el jueves a las tres de la mañana a mi casa y no tenía con qué lavar el uniforme (…). Afortunadamente, todos estamos bien, solo en la noche del jueves tuve que llevar por inhalación de humo a un bombero al hospital, pero no ha pasado nada más acá. Nos dijeron que nos van a enviar una brigada de Antioquia y ya hice el requerimiento para la ayuda helicoportada, porque a pesar de que no se ven inmensas llamas, la afectación es muy grande y difícil de controlar”, añadió Hernández.

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Desde Ibagué, Edwin Sánchez, comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de la ciudad, señala que su equipo hizo durante la semana contingencia en la Hacienda Palma del Río, donde están las granjas avícolas de Pollos Gar. Añade que la emergencia comenzó sobre el 2 de agosto en la capital tolimense con una cantidad absurda de emergencias.

“Fue exagerado, teníamos de 14 a 15 incendios forestales diarios de gran cobertura al día, pero luego se comenzó a propagar a los municipios. Inició con el más fuerte en San Luis y luego fueron en el Guamo y Suarez. En el sur ha habido en Natagaima y Coyaima, y en el norte la situación ha estado grave en Venadillo y Armero”, añadió Sánchez.

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Según indicó la gobernadora, Adriana Magali Matiz, la semana pasada se registraron 39 incendios de grandes proporciones, por lo que se decidió declarar la calamidad pública en el departamento. El fin de semana pasado hubo lluvias, que dieron un respiro, pero esta semana comenzó con dos incendios y terminó con 22, por lo que la mandataria terminó haciendo un llamado al Gobierno nacional para apoyar los esfuerzos.

“Será materia de investigación determinar si estos incendios son provocados, si se deben también a las llamadas ‘quemas controladas’ que se realizan en las comunidades. Recibimos una denuncia de una persona de Gualanday, quien señaló que hombres en una moto habrían provocado el incendio en Potreritos, por lo que estamos entrando a verificar cámaras de seguridad”, añadió la mandataria.

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El ministro del Interior, Rodrigo Lara, respondió con el envío de refuerzos de otras ciudades y de las Fuerzas Militares. De igual forma, Bogotá anunció el envío de un contingente con bomberos capacitados en incendios forestales.

Hasta este domingo, la sala de crisis de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) alertaba 10 incendios activos, de los cuales 7 están en Tolima, mientras otros dos preocupan en Nariño y uno más en Caldas.

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A la par, la gobernación habló de más de 30.000 hectáreas quemadas, dentro de las cuales hay zonas forestales, así como cultivos de limón, mango y aguacate, entre otros, que fueron arrasados, mientras que desde el sector agropecuario del departamento se habla de pérdidas que superan los 41.000 millones de pesos.

En el sector del Gualanday, las llamas ya terminaron de consumir el cerro, por lo que los esfuerzos continuaron en controlar los remanentes y evitar que llegaran a la zona habitada. Por ello, la comunidad hace un llamado similar al de la bombera Hernández, pues no solo se requiere de agua y alimentos no perecederos, sino también de implementos como gafas de seguridad, guantes, tapabocas, machetes y baldes para continuar los esfuerzos, pues con temperaturas que han superado los 35 grados centígrados en los últimos días, temen que las emergencias continúen por mucho más tiempo.

Por Mónica Rivera Rueda

Periodista de planeación, hábitat, salud y educación. Estudiante de la maestría de análisis de problemas políticos, económicos e internacionales contemporáneos.@Yomonrivermrivera@elespectador.com

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