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Migración: visión nacional, implementación local

Felipe Muñoz Gómez*
18 de julio de 2020 - 09:00 a. m.
Migrantes en un campamento improvisado al norte de bogotá.
Migrantes en un campamento improvisado al norte de bogotá.
Foto: Natalia Romero Peñuela

* Gerente para la migración desde Venezuela de la Presidencia de la República.

La llegada del Covid-19 a nuestro país puso en evidencia varias realidades que la cotidianidad se había encargado de normalizar y que deben convertirse en prioridades en los diferentes planes de recuperación social y económica que están surgiendo para salir de la crisis generada por la pandemia.

Una de estas realidades es la migración proveniente de Venezuela. La dimensión de este fenómeno ha sido subestimada por gran parte de la sociedad. En Colombia hay 1.788.380 venezolanos con vocación de permanencia, sin contar con alrededor de 500.000 colombianos de primera, segunda o tercera generación que han regresado a este lado de la frontera en los últimos años. Este fenómeno es casi del tamaño de la ciudad de Cali.

Esta situación dejó de ser hace mucho tiempo un fenómeno de frontera. Hoy tenemos población migrante en todos los departamentos del país, y en 17 de los 32 departamentos del país se cuentan por lo menos 10.000 migrantes venezolanos con vocación de permanencia

Esta es una realidad sin precedentes en nuestro país. Colombia ha estado acostumbrado a la emigración de nuestros compatriotas, muchos de ellos hacia Venezuela, pero no a recibir migrantes, y eso implica un desafío enorme para todo el Estado, para la economía y para la sociedad.

Los ajustes institucionales que ha tenido que implementar el país en los últimos años son ejemplo de innovación en política pública, ejemplos como la respuesta en salud en el ámbito local, el Permiso Especial de Permanencia, o las medidas para brindar nacionalidad a niños y niñas en riesgo de apatridia han sido aplaudidos por el mundo. La adecuada articulación entre nación y territorio es una de las medidas consideradas positivas en este proceso.

Pero la pandemia ha hecho que los grandes avances que alcanzó Colombia en la labor de acoger e integrar a esta población retrocedan en el tiempo, y sea necesario ajustarlos a las nuevas condiciones.

Las actuales autoridades regionales y locales, quienes empezaron su periodo este año, tuvieron que afrontar, a las pocas semanas de haber iniciado su administración, una de las contingencias más difíciles de la historia, con profundas consecuencias económicas, sociales y de salud. La forma en que ellos visualizaron su gestión de cuatro años cambió radicalmente en cuestión de días.

Los Planes de Desarrollo que las administraciones entrantes tuvieron que formular durante el primer semestre deben también responder a las exigencias de la pandemia y a los retos de mediano y largo plazo derivados del contexto de migración.

Desde el Gobierno nacional hemos hecho un seguimiento a la construcción de los planes de desarrollo de los 52 municipios con mayor concentración de población migrante y en los 32 departamentos. En ese trabajo hemos encontrado la inclusión del tema migrante con un énfasis recurrente en los temas de salud, educación, convivencia, generación de ingresos y el fortalecimiento institucional. Aun así, hemos visto que temas como la xenofobia y superación de la pobreza tienen poca presencia en los documentos.

Con base en este seguimiento y con el apoyo del Departamento Nacional de Planeación, la Federación Nacional de Departamentos, Asocapitales, la Organización Internacional para las Migraciones, USAID, y muchos otros cooperantes se prepararon contenidos, recomendaciones y herramientas prácticas para integrar asuntos de migración en las principales líneas de los planes de desarrollo de 18 alcaldías claves en zona de frontera y de 10 gobernaciones, a través de jornadas de trabajo virtual durante abril y mayo.

Así mismo, con apoyo del Banco Mundial y en coordinación con las administraciones locales de Villa del Rosario, Maicao y Arauca, principales pasos fronterizos con Venezuela, se prepararon planes integrales de respuesta a la migración dirigidos a facilitar la gobernanza de la migración en estos municipios.

El éxito de estos esfuerzos radicará en el grado en que la población migrante se integre exitosamente en las diferentes comunidades de acogida y en que los asuntos de migración se articulen en las principales líneas de política en materia de educación, salud, empleo, emprendimiento, desarrollo urbano y seguridad y convivencia ciudadana. Evitar tendencias discriminatorias contra la población migrantes en su aplicación debe ser una prioridad.

Sin desconocer los retos que esta migración representa, el país debe estar consciente de que su nueva realidad como receptor de migrantes también representa oportunidades de desarrollo para todos. La experiencia internacional así lo ha demostrado. Está en nosotros generar condiciones para concretar este beneficio potencial.

Por Felipe Muñoz Gómez*

 

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