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Pero también es cierto y notorio el olvido del Estado por esta región que fue cuna de la República en agosto de 1821. Los últimos gobiernos han sido indolentes con Cúcuta. Han cultivado un odio que no existía y separado lo que nació unido. Sin embargo, como los ríos que han sido desviados por la mano del hombre, la fuerza de la naturaleza se impone y hace sus propias correcciones.
Eso es lo que se ha visto por estos días de intensa actividad cultural. La semana pasada, por ejemplo, se desarrolló en Cúcuta la décimo octava Fiesta del Libro y hace tres días finalizó el Encuentro Binacional de poetas de Colombia y Venezuela, “La paz nos une”. A la Fiesta del Libro llegaron libreros de Venezuela y escritores de todos los rincones del país: Alberto Salcedo Ramos, Mario Jursich Durán, Álvaro Suescún, Héctor Abad, Diana Zuleta, Carlos Granés y un largo etcétera que, con solo nombrarlos, llenaría este espacio. Más de cinco mil personas asistieron a los diferentes eventos desarrollados durante esos cinco días: conferencias, debates, conversatorios, presentaciones de libros, lecturas, recitales, música. Una fiesta en el mejor sentido del término cuya coordinadora, Tania Manzano, ha sabido posicionar como el evento cultural más importante y más esperado en Norte de Santander.
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Y cuando la ciudad todavía no despertaba de los recuerdos de esta fiesta cultural, llega el Encuentro binacional de poetas. Una acción poética respaldada por el Ministerio de Cultura de Colombia, el Ministerio de Cultura de Venezuela, la alcaldía de San José de Cúcuta y la Gobernación del Estado de Táchira. Sin duda, la cosa cultural en Cúcuta se mueve.
Los poetas saben que el lenguaje es un arma de resistencia. Lo sabe Mery Yolanda Sánchez, una de las voces más reconocidas del país invitada al evento, cuando escribe su memorable Periódico viejo:
Cuando ya no importa
que los muertos se mojen
es fácil cubrirnos de la lluvia
con un periódico viejo
Las manchas de las noticias
se deslizan por el cuello
dejando nombre propios en la piel
Recorremos el invierno
atragantados con los mismos titulares
de ayer, de mañana y de cien años más
Con un hombre inmóvil en cada semáforo
Como última señal
De que estamos cambiando de piel
Y no solo se respira poesía en la ciudad de Cúcuta. Desde hace más de 30 años Thania Agudelo viene trabajando con su taller de títeres de Colombia en una apuesta pedagógica que dignifique a niños víctimas de la violencia. Y quedan faltando muchas más actividades artísticas y muchos nombres que recordar. Pero eso será tema para otra columna.