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30 Dec 2021 - 6:08 p. m.

Salvar la Amazonía de un punto irreversible será responsabilidad de todos

Las industrias extractivas, la conversión de tierras para productos agrícolas y la ganadería extensiva han impulsado la deforestación.

Monseñor Héctor Fabio Henao

Solo entre 2000 y 2018, la selva tropical perdió un área similar al tamaño de España (513.016 km2). EFE
Solo entre 2000 y 2018, la selva tropical perdió un área similar al tamaño de España (513.016 km2). EFE
Foto: EFE - Marcelo Say„o

La Amazonía, la selva tropical más grande del mundo, se acerca a su punto de inflexión. Así lo advirtió el Panel Científico por la Amazonía en el marco de la gran cumbre climática COP26 cuando presentó su informe “Evaluación de la Amazonia 2021″. En la investigación se advierte como el calentamiento global, el aumento de la deforestación, los incendios forestales y la degradación del ecosistema están llevando al pulmón del planeta a un punto de no retorno. El deterioro de nuestra casa común continúa aumentando a una velocidad acelerada.

El Panel Científico por la Amazonía reveló que el 17% de la selva tropical ya se encuentra degradada y que otro 17% ha sufrido cambios en los suelos. La rápida transformación de los suelos, advierten los expertos, ha causado que el 65% de la región enfrente hoy algún tipo de presión. Hablar de las amenazas que enfrenta el bioma amazónico no es un tema menor porque de su estabilidad depende el equilibrio ecológico del mundo entero.

Por ello, la lucha contra la emergencia climática debe ser responsabilidad de todos los sectores de la sociedad. Como nos mencionaba el Papa Francisco, este desafío de proteger nuestra casa común debe incluir la preocupación de unir a toda la familia humana en este propósito, es la única manera que las cosas pueden cambiar. Para la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales (IRI Colombia) resulta claro que la vocería asumida por los líderes religiosos de diversas creencias y espiritualidades es determinante en la lucha común de conservar la selva tropical más grande del planeta.

La selva amazónica ha sido atacada durante décadas por cientos de frentes: las industrias extractivas, la conversión de tierras para productos agrícolas y la ganadería extensiva han impulsado procesos de deforestación que aumentan diariamente sin precedentes. Solo entre 2000 y 2018, la selva tropical perdió un área similar al tamaño de España (513.016 km2) y durante 2020 la Amazonía colombiana perdió 171.000 hectáreas de bosque. Aunque una coalición de gobiernos, empresas, pueblos indígenas, científicos, ONG y organizaciones de la sociedad civil buscan detener la deforestación, necesitamos incorporar la dimensión ética y espiritual ese esfuerzo para alcanzar la velocidad y la escala de cambio requeridas. Como humanidad en todos los sectores aún poseemos la capacidad de colaborar para construir y garantizar la protección de la casa que compartimos.

Según el Panel Científico por la Amazonía, que la selva tropical llegue a un punto de no retorno representaría el desequilibrio completo del ecosistema. En otras palabras, los balances de agua, energía y carbono de la cuenca amazónica se verían completamente afectados. Un problema realmente grave si se tiene en cuenta que esta región almacena el 20% del agua dulce existente en el planeta, sus 400.000 millones de árboles enfrían la atmósfera y alimentan los ciclos hídricos de los Andes y otras regiones del continente y sus bosques albergan el 25% de la biodiversidad terrestre.

Aunque la situación del ecosistema amazónico puede ser causa de desaliento, IRI Colombia insiste en que a pesar de la crisis existe un compromiso social y espiritual con la defensa ambiental, cuidando la casa común y la calidad de vida de los más pobres, con un sentido solidario. El acercamiento de los líderes religiosos a la ciencia y a los investigadores que durante décadas se han dedicado a estudiar el cambio climático, están contribuyendo a concientizar a las comunidades locales sobre la crisis que vive la selva tropical. Un trabajo que ha inspirado a la acción y a un cambio de pensamiento en los territorios amazónicos. Es el caso de los departamentos de Caquetá, Guaviare, Meta y Putumayo, que conforman el llamado arco de deforestación de la Amazonía colombiana, donde la Iniciativa hace presencia.

Según el IDEAM, entre enero y marzo de 2020 se deforestaron aproximadamente 64.000 hectáreas de bosque en la región amazónica. Los departamentos más afectados fueron Caquetá con 25.064 ha, Meta con 24.288 ha, Guaviare con 14.417 ha y Putumayo con 6.953 ha perdidas. Las tendencias de deforestación que se observan en el ecosistema amazónico justifican la importancia de la presencia de la Iniciativa en Colombia y en el proceso e implementación de la estrategia de formación en protección ambiental realizada por IRI, los líderes religiosos y sociales, que han participado en las actividades de capacitación de los planes de acción de los capítulos locales, han logrado identificar aspectos claves que los han llevado a plantearse estrategias locales para mitigar la degradación del gran ecosistema amazónico.

Trabajar por una Amazonía sostenible y conservada para el presente y para las futuras generaciones requiere construir una nueva visión de cambio, una estrategia en la que quepan diversos actores de la sociedad que tengan capacidad de mandar un mensaje claro de esperanza y compromiso entendiendo que estamos en la misma barca. Hoy más que nunca está claro que aprovechar la influencia ética y política de los líderes religiosos en favor de la protección de los bosques y sus comunidades guardianas es una estrategia necesaria para combatir el deterioro de nuestra casa que habitamos porque todas las iglesias, denominaciones y espiritualidades comparten el imperativo de proteger, defender y cuidar la creación.

*Monseñor Héctor Fabio Henao es director de la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal de Colombia y hace parte del consejo asesor de la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales (IRI Colombia).

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