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En la frontera de Rumichaca, entre Ipiales y Tulcán, se completan 15 días de paro de transportadores por cuenta de los aranceles que se impusieron entre Colombia y Venezuela. Comerciantes de la zona advierten que el cierre del paso ha provocado la caída de hasta 90 % del comercio binacional por ese paso.
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El bloqueo, liderado por transportadores, comerciantes y actores del comercio exterior, impide el tránsito vehicular en este paso estratégico, permitiendo únicamente corredores humanitarios y el paso peatonal.
Un corredor clave, hoy paralizado
El impacto de la crisis es profundo. Según gremios y autoridades, por este paso se movilizan diariamente cerca de 5,5 millones de dólares y alrededor de 250 tractomulas con mercancía. Hoy ese flujo sigue detenido.
De igual forma, la Cámara de Comercio de Ipiales advirtió que “al menos 177 empresas de sectores como logística, transporte y comercio internacional están afectadas, mientras que unos 2.500 empleos directos y 6.000 indirectos están en riesgo”.
“Es la puerta no solo hacia Ecuador, sino hacia el resto de Suramérica”, alertó el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Ipiales, Iván Flórez, quien lanzó un llamado urgente al Gobierno Nacional para intervenir en la crisis no solo por las protestas, sino también por la imposición de los aranceles.
De la protesta al deterioro económico
El paro tiene su origen en la disputa comercial entre Colombia y Ecuador, luego de la imposición de aranceles que, en algunos casos, alcanzan hasta el 50% en productos, lo que generó graves afectaciones a la economía.
Esto llevó a protestas de los transportadores que han mantenido bloqueos en el paso fronterizo, lo que ha generado retrasos, sobrecostos logísticos, acumulación de mercancía y, en algunos casos, el cierre de establecimientos.
Empresarios de la región advierten que “ya se están tomando medidas como vacaciones anticipadas, reducción de operaciones y suspensión de actividades, ante la imposibilidad de sostener el ritmo económico habitual”.
Mientras el paso formal permanece bloqueado, en otros puntos de la frontera la dinámica ha cambiado. En zonas como el río San Miguel, en Putumayo, han comenzado a proliferar cruces informales en canoas, reemplazando el tránsito regulado. Varios comerciantes dijeron a medios locales que “allá no hay comercio, no hay a quién vender”; además, “deben cruzar de manera irregular para sostener su negocio”.
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Sin solución inmediata
Pese a los llamados de gremios y autoridades, la situación continúa sin una salida clara. El Gobierno Nacional ha sostenido reuniones con actores regionales y se espera que el tema sea abordado en un encuentro de la Comunidad Andina (CAN) en los próximos días.
Entre las medidas que se analizan están la declaratoria de una zona especial de intervención fronteriza, alivios económicos y el fortalecimiento del diálogo binacional. Sin embargo, mientras no haya acuerdos concretos, el paro se mantendrá.