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9 Jul 2021 - 3:15 p. m.

Escuchaderos: una estrategia de salud mental en Medellín que nació en la pandemia

Más de $120 millones invirtió la administración municipal de la capital antioqueña durante 2020 en la campaña “¿Cómo va la vida?”, que busca prevenir el suicidio y cuidar de la salud mental.

En Medellín hay cuatro escuchaderos fijos gratuitos, unos espacios creados para que los ciudadanos que lo necesiten puedan acudir para hablar con un especialista de la salud. La iniciativa comenzó en septiembre de 2020, en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio y desde entonces, con corte a mayo de 2021, han atendido a 8.892 personas. La Secretaría de Salud anunció que la meta es llegar a 50 puntos ubicados en lugares clave de la ciudad. Se trata de una estrategia que nació en el sistema integrado de transporte y se ha expandido.

Si bien la sede principal está en la Estación San Antonio del Metro, también está en las casas de justicia del Bosque y San Cristóbal y la Unidad Hospitalaria Santa Cruz. Además de esos espacios permanentes, ha habido unos itinerantes en algunas estaciones del Metro y en sitios como las sedes comunales de: Enciso, Villa Hermosa, la América, Castilla y Aranjuez. Allí se instalan los escuchaderos durante algunas semanas para dar a conocer la iniciativa en los territorios y acercar dicha atención.

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“Para generar la confianza y que se dé el diálogo actuamos con unos criterios de empatía, entendimiento y devolviendo lo que entendemos de la situación. Aceptamos al paciente como es para que no se sienta juzgado o incómodo”, dijo Juan Pablo Velásquez, psicólogo de la Línea Amiga y los Escuchaderos.

Del motivo de consulta dependen las demás preguntas que buscan diagnosticar y determinar la intervención que harán en ese tiempo de entre 40 y 60 minutos. “Se rastrea la causa del malestar y los síntomas. La idea es que se vayan con algo, técnicas sencillas o estrategias cuyo desarrollo dependen del paciente. Más allá de eso, les ayuda ese espacio y se nota en el cambio de actitud, lenguaje corporal y emocional”, añadió Velásquez.

Cualquier persona puede acercarse y esperar su turno, no necesita cita previa. Incluso atienden sordomudos, pues tienen personal capacitado en lenguaje de señas. El lugar cuenta con las medidas de bioseguridad y con el debido distanciamiento, una vez allí se puede abordar cualquier tema. No hay número máximo de visitas ni restricciones de ningún tipo y el horario de atención es de 8 de la mañana a 8 de la noche.

Las razones más frecuentes de consulta son: la ansiedad con un 28%, problemas con el grupo en el 22% (relaciones con otros) y duelos en un 11% (especialmente por rupturas amorosas).

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Los Escuchaderos hacen parte de la campaña “¿Cómo va la vida?”, la primera iniciativa de la administración municipal para la prevención del suicidio en Medellín articulada con el Metro, la Secretaría de Salud y la de Juventud, entre otras. Es relevante la participación del sistema de transporte debido a los suicidios que se han dado allí. “Con un solo caso que se presente nosotros decimos que la vida de nuestros usuarios es prioritaria. Se habían dado casos de este tipo y por eso le tocamos la puerta a la alcaldía y a expertos para darles herramientas a los usuarios para que decidan mejor en su día a día. Es la primera estrategia masiva para la prevención del suicidio, aunque de forma interna siempre ha sido prioritario”, informó Valentina Henao, profesional de Gestión Social del Metro de Medellín.

Si durante la atención hay indicios de que la vida de la persona está en peligro debido a su salud mental, se activa el Código Dorado que a su vez activa la ruta de atención social y de salud. Dicho protocolo se ejecuta en tres casos: cuando hay conductas suicidas, intoxicación por sustancias psicoactivas o síndromes de abstinencia y trastornos psicóticos (alteración en la percepción de la realidad).

El código no solo se activa por los escuchaderos sino también por las llamadas que realizan al 123 o a la Línea Amiga, el teléfono es 4444448 y el WhatsApp es el 300 723 11 23. “Una dupla de psicólogos expertos acude al lugar donde está la persona, le hacen la valoración e involucra otros actores como la Policía para realizar el traslado hasta el centro hospitalario. Ellos acompañan el proceso hasta que la persona termina de ser atendida. Es una iniciativa que estamos fortaleciendo y es prioridad evitar al máximo la conducta suicida”, dijo Lina Bedoya, secretaria de Salud de Medellín. Entre marzo y mediados de junio fueron activados 274 Códigos Dorados a los que se le hizo un seguimiento de 683 atenciones por telepsicología y 55 por telepsiquiatría. Respecto a la Línea Amiga, este año han recibido 6.349 llamadas.

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“Queríamos intervenir de una manera más efectiva las conductas suicidas de la ciudad. Iniciamos la campaña ¿Cómo va la vida?, si bien todos pasamos por momentos difíciles, hay soluciones y formas de tener ayuda. Tenemos la intención de proporcionar espacios de escucha, desahogarse sin ser juzgados. Eso es lo que pretendemos con los Escuchaderos. Ha sido muy efectivo y bien recibido por la comunidad. Debido a esto abrimos más espacios en la ciudad”, declaró la secretaria de Salud.

Estas iniciativas cobraron relevancia durante la alerta sanitaria por el COVID-19. “Varios estudios han encontrado que después de una crisis como la que estamos viviendo incrementa el número de suicidios. Se calcula que cuando el desempleo es moderado, el suicidio aumenta en un 3% anual y si es extremo, aumenta hasta en un 8%”, explicó Juan Carlos Jaramillo, doctor en Psicología y docente investigador de la Universidad CES.

Sin embargo, esos efectos se pueden mitigar al fortalecer la sensación de protección, “generar la sensación de colectivo, de que juntos vamos a salir de esto. Ese es un primer entorno protector en temas de salud mental y si hay una persona que está mal es importante preguntarle si algo sucede. De ser así hay que buscar un acompañamiento profesional”, añadió.

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