25 años de búsqueda

La niñez desaparecida de El Salvador

Durante la guerra civil, miles de niños y niñas fueron secuestrados y vendidos a familias extranjeras o adoptados por militares de altos rangos. La Asociación Pro-Búsqueda de Niños y Niñas ha liderado la lucha para reunirlos con sus padres.

Eduardo García lleva 25 años trabajando por los derechos humanos en El Salvador. / Cristian Garavito - El Espectador.

En los doce años que duró la guerra civil entre el Gobierno y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) hubo más de 30.000 adopciones de niños y niñas. De esa cifra, al menos un 10 % ocurrieron producto de desapariciones forzadas. Así lo asegura la Asociación Pro-Búsqueda de Niñas y Niños Desaparecidos durante el conflicto.

Esta organización, que en 2019 cumple 25 años de trabajo, ha liderado en El Salvador la búsqueda de los niños que fueron sacados de sus hogares o apartados de los brazos de sus padres para ser llevados a albergues o bases militares. El 65 % eran menores de siete años, según la Asociación.

Durante este tiempo, ha recogido más de mil denuncias de niños y niñas que fueron adoptados o crecieron en orfanatos. De esos mil casos, ya esclarecieron 446. En su gran mayoría lograron la reunificación familiar, en otros, dar con la ubicación de la persona, viva o muerta.

Eduardo García Doblas es de Cádiz (España), pero desde hace 25 años trabaja como defensor de derechos humanos en El Salvador. Actualmente, es el director ejecutivo de la Asociación. Él asegura que el trabajo de búsqueda es realizado por los propios familiares, sin ayuda estatal de ningún tipo. Son doce personas que trabajan en la Asociación acompañando a familiares que buscan hace 30 años a sus niños. Visitó Colombia para compartir la experiencia de búsqueda de personas desaparecidas y esto fue lo que nos contó.

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¿Fue sistemática la desaparición de niños en El Salvador?

La Corte Interamericana del Salvador asegura que fue sistemática y sistémica. Se usó todo el aparato estatal para desaparecer a los niños y darlos fraudulentamente en adopción. Fue sistemático porque fueron muchos niños y de forma repetitiva los que se llevaron en operativos militares o a través de la Cruz Roja para trasladados a albergues provisionales donde eran tramitados sus documentos.

En 1982 se identificaron casas de engorde. Grupos de niños fueron llevados allí de manera clandestina para que presentaran mejor desarrollo nutricional, porque así daban más dinero por ellos. Las mismas fuentes militares han asegurado que estos niños se vendían entre 10.000 a 20.000 dólares.

¿Quiénes fueron los responsables de las desapariciones de los niños?

Los actores normalmente fueron estatales: Policía, Guardia Nacional, Policía de Hacienda y Fuerza Armada, y en menor proporción, guerrilleros del Frente Farabundo Martí (FMLN). Los que propiciaron la desaparición y trata de los niños fueron funcionarios públicos que alteraron su identidad, sacaron partidas de nacimiento diferentes y los dieron en adopción arbitrariamente, muchos de ellos fuera del país. También hubo mucha participación de consulados estadounidense, franceses, italianos en territorio salvadoreño, órdenes religiosas y las damas de la Cruz Roja salvadoreña.

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¿Y por qué empezaron a comerciar con ellos?

Al principio del conflicto armado, los operativos exterminaban a los niños y sus familias junto con la vaca, el sembrado y la casa. No podían quedar sobrevivientes ni nada que pudiera servir a las guerrillas. Pero el matar niños indefensos quebraba la moral de la tropa y tomaron la opción, posiblemente asesorados en estrategias anticomunistas por militares argentinos y chilenos de la época, de quedarse con niños para que fueran adoctrinados y apropiados por elementos de la Fuerza Armada. Alrededor de 20 oficiales de alto grado criaron niños como hijos propios o para la venta.

¿Estos niños, de quiénes eran hijos?

Mayoritariamente de campesinos, de zonas rurales donde había intervención guerrillera, zonas de combate o lugares urbanos marginales donde se acercaban también abogados con fines fraudulentos para alterar la identidad. Pedían a estos niños en cuestión de préstamo para darles atención sanitaria y estudio, pero nunca volvieron.

¿Y cómo dieron con esos primeros niños desaparecidos?

Porque un jardinero ubicó a cinco niños en un albergue de “aldeas SOS” en diciembre de 1993, en Santa Tecla en San Salvador. Por cierto, en esas “aldeas SOS” identificamos 150 niños que poseen el apellido del director de la aldea de apellido Borja. Él se encargaba de darle una nueva identidad a los muchachos. Es el caso de una niña, Elsy. Tiene tres partidas de nacimiento diferentes y la última la sacó este señor Borja como padre de ella para casarla siendo menor de edad con un hijo de un militar de Casa Presidencial.

Después de identificarlos, llegó la voz a manos del padre Jon Cortina, fundador de la Asociación Pro-Búsqueda de Niñas y Niños Desaparecidos. Él se presentó en el albergue, habló con el director y un día llevó a las madres a que encontraran a sus hijos. En enero de 1994 se dieron los primeros cinco reencuentros y ese es el punto de partida para los 446 casos que tenemos y la creación de la Asociación.

¿Cómo ha sido la labor de búsqueda de los familiares?

Hoy hay redes sociales donde posteamos las fotos. Siguen llegando testimonios válidos de personas y todos los años llegan de diez a quince casos. Ahora que estos muchachos son adultos, se contactan con nuestra Asociación para interponer denuncias. Ellos son los que buscan a sus madres también. Saben que son adoptados y nos presentan sus documentos, su partida de nacimiento y toda esta información es cotejada con la fecha de los hechos, testimonios, expedientes abiertos y luego se comprueba con el examen de ADN.

¿Dónde están hoy estos adultos?

Hemos encontrado cientos de niños en Italia, Francia y EE. UU. En menor cantidad, en otros países como Suecia, Alemania y España. En El Salvador hemos encontrado la mitad de los 446 casos resueltos, aproximadamente 220 fueron sacados del país. En 25 años de trabajo, el 85 % los hemos encontrado con vida. No estamos buscando ni sepulturas ni muertos, estamos buscando con vida a mujeres y hombres que les den abrazos a sus familias.

Pero, ¿qué ha pasado con los casos en donde ya fallecieron?

El 15 % de los casos resueltos están localizados fallecidos; fueron asesinados durante el proceso de guerra y sepultados. O hay un número muy pequeño de niños que tras haberle pedido a sus padres adoptivos la posibilidad de encontrar a sus padres biológicos y ser negada, se suicidaron. Son los casos de dos niños en Francia. La mayoría son muertos durante el conflicto armado, bien sea por hambre, por inanición, fuego, bombardeos. Pero insisto, el 85 % de los casos que tenemos han vuelto a abrazar a su madre después de 30 años.

¿Por qué decidió trabajar en la búsqueda de los niños?

Yo creo que las madres han dado mucho amor, se les ha causado mucho sufrimiento, son ciudadanas salvadoreñas, merecen respeto y dignidad. La Constitución dice que tienen los mismos derechos y el Estado tiene los mismos deberes con ellas y eso no se les ha respetado, porque todavía siguen pensando que pertenecen a uno u otro bando; por eso no es posible la reconciliación. Si la desaparición forzada en adultos daña a toda una sociedad y deja una huella dentro de una propia comunidad, la desaparición de niños todavía es más desdeñable.

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Carolina Ávila y Gloria Castrillón

Desaparecidos

La niñez desaparecida de El Salvador

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