En las unidades que yo comandé nunca hubo menores de edad: Pablo Catatumbo ante la JEP

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El excomandante guerrillero aceptó que hubo menores de edad al interior de las Farc, pero aseguró que él nunca lo permitió mientras comandó los Bloques Arturo Ruiz y Occidental. Fue enfático en que no había una política interna ni sistemática para llevarse niños y niñas a la fuerza.

El excomandante de Farc Pablo Catatumbo Torres Victoria, quien reemplazó a Manuel Marulanda en el secretariado de la antigua guerrilla de las Farc, compareció ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) el pasado 19 de agosto, por el caso 07 (Reclutamiento y utilización de niñas y niños en el conflicto armado), que investiga esta justicia. En las casi cinco horas que duró la diligencia, Catatumbo fue enfático en que la normativa guerrillera no contemplaba el ingreso de menores de 15 años, por lo que negó que se tratara de una política interna y sistemática.

Ante los magistrados Iván González y Óscar Parra, que llevaron estaban presentes en una de las salas de la JEP, y dos abogadas representantes de víctimas del delito de reclutamiento de menores, que acompañaron al versión de manera remota, el excomandante aseguró que “las normas siempre fueron claras, pero eso no quiere decir que todo el mundo haya acatado rigurosamente la norma, como ocurre en cualquier Ejército".

Durante la primera hora de versión voluntaria, Pablo Catatumbo se dedicó a dar un amplio contexto histórico y político sobre lo que significó la vida en la guerrilla en las casi seis décadas de conflicto armado. Habló de su ingreso a las filas a sus 19 años, después de haber militado en el Partido Comunista, la Juventud Comunista Colombiana y el M-19, y aprovechó el espacio para pedir perdón por los delitos y crímenes cometidos por las Farc.

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Luego, explicó que la normativa de ingreso de menores cambió sobre el año 2014, en medio de los diálogos de paz con el Estado colombiano en La Habana (Cuba), en los que, según él, miembros de la ONU y varias organizaciones internacionales los asesoraron para modificar la regla interna de ingresos a una edad mínima de 17 años. “Los reglamentos de las Farc establecían muy claramente que el ingreso era voluntario y la palabra reclutamiento implica cierto espíritu forzoso”, aclaró el compareciente.

Ante la pregunta del magistrado Óscar Parra, sobre cómo era el ingreso de nuevos combatientes a las Farc, Catatumbo aseguró que era responsabilidad de cada comandancia investigar quién era el postulante, qué edad tenía y quiénes eran sus padres. El togado le preguntó cómo corroboraban la información, a lo que el exFarc respondió que la directriz era cumplir con la norma y que “eso nos servía como un filtro, para que no ingresaran drogadictos o delincuentes”. Sin embargo, no habló de ningún método que les sirviera para verificar los datos personales de los nuevos guerrilleros.

Sobre este punto, aunque los togados todavía no le habían formulado ninguna pregunta relacionada directamente con los casos de reclutamiento de menores, admitió que “se presentaron ingresos extemporáneos, pero esa no era nuestra construcción política”. El ahora congresista mencionó que aunque reconoce que pudo haber casos de menores en los que se incumplió la política interna de ingresos, “las Farc se construyó porque hubo gente con convicciones muy sólidas al comienzo de su formación”.

En medio de su relato, en el que iba haciendo reflexiones sobre el Acuerdo de Paz, explicó que una de las razones por las que los niños o jóvenes ingresaban a las filas de las Farc era porque o habían sido víctimas de la violencia, por trayectoria familiar, o por afición: “A muchos muchachos en el campo les gusta la vaina militar o también lo hacen por el reconocimiento de portar un arma, eso podía atraer. En otros casos influía el carisma de los comandantes pero también la pobreza pudo incidir”.

No obstante, explicó que, en muchos casos, quienes pedían el ingreso no alcanzaban a dimensionar lo que significaba estar al interior de un grupo insurgente. “Cuando uno ingresa uno no tiene ni idea de lo que uno se está metiendo. A los 16 años es muy fácil uno decir que estará ‘hasta el triunfo de la revolución’, pero es complejísimo porque estar en la guerrilla cambia la vida, es someterse a una disciplina militar”, comentó.

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Catatumbo recordó que la norma interna de las Farc ordenaba que todos los ingresos fueran voluntarios, a pesar de que en varios momentos tuvieran que haber recurrido a planes de expansión y reclutamiento, según él, no forzado, para incrementar la fuerza militar. “Una insurgencia solo es posible si se basa en la consciencia de la gente, nada puede ser forzoso. El Ejército puede tener mejores armas, pero nuestra fuerza estaba en lo moral y la moral tiene que construirse sobre la fuerza de las convicciones".

Frente a la petición del magistrado Iván González de explicar la participación de menores de edad en la guerra, mencionó que los niños y niñas que llegaron a las filas lo hicieron por circunstancias ajenas a haberlos obligado a entrar. Dijo que, aunque no justificaba el hecho, esos incumplimientos a la norma tenían una explicación y, siguió respondiendo a la pregunta, sugiriéndole a la magistratura que incluyera en el expediente del caso la película “Río Chiquito” en la que, según él, se explica este fenómeno al interior de las Farc y la realidad de algunas familias campesinas en las regiones. “Eso de que hubo amenazas y raptos para los ingresos es falso, esas especulaciones distan mucho de ser guerrilla porque una guerrilla construida desde esa base, no podría haber resistido a una fuerza pública como la que tiene Colombia”, aseveró.

En su versión desmintió la versión que, según él, ha dado el Gobierno y en la que aseverarían que las Farc reclutó 50.000 menores de edad a lo largo de su historia. “Cuando más hombres en armas llegamos a tener eran 13.000, esa era nuestra fuerza real, entonces haber tenido 50.000 niños es falso. Es más, la Fuerza Pública, que es un Ejército muy entrenado, tiene más o menos eso, 50.000 soldados”.

A la pregunta de los togados sobre si tuvo conocimiento de casos donde se incumpliera la norma de ingreso, aseguró que “en las unidades que yo comandé, y por eso he hablado que yo actué en el Bloque Arturo Ruiz, en esos casos donde yo tenía el mando directo, no lo permití porque yo me regía por las normas, pero también tengo que reconocer que yo no andaba en todas las comisiones porque un Bloque es muy grande y pudieron haber ocurrido situaciones”. En este punto, se detuvo y aseguró que si hay alguien que lo quiera “confrontar” por algún hecho relacionado al reclutamiento de menores, responderá por los hechos.

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Durante las cinco horas de la versión, Catatumbo negó que el reclutamiento al interior de las Farc fuera forzado y, de hecho, pidió a la magistratura que no lo catalogara así. El magistrado Iván González se detuvo un momento para aclarar que la denominación adecuada debería ser “reclutamiento ilícito" por ir en contra de las reglas establecidas.

Después, hablaron sobre las escuelas de formación de guerrilleros Isaías Pardo y Hernando González Acosta donde, según el togado, la Fiscalía habría informado del posible ingreso de menores de edad a estos lugares. Sin embargo, Catatumbo negó que hubieran participado niñas y niños e hizo énfasis en que “era imposible que las Farc tuviera un Ejército de niños y niñas”.

Finalmente, la defensa de las víctimas intervino y planteó varias preguntas de nombres de menores de edad que fueron reclutados y de frentes que habrían cometido este delito, sin embargo, Catatumbo aseguró no conocer a ninguna de las personas mencionadas y pidió que mencionaran los seudónimos y no los nombres de pila, pues en la guerrilla no eran conocidos así. La defensa de víctimas se comprometió a documentar más detalladamente cada uno de los casos de reclutamiento aportados por las víctimas para hacerlos llegar al tribunal.

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