En el Día de las manos rojas

La urgencia de sacar a los niños de la guerra y la guerra de los niños

La Coalición contra la vinculación de niños y niñas a la guerra (Coalico) entregó un informe a la Comisión de la Verdad en el que dan a conocer la difícil situación de reclutamiento en Buenaventura y llaman a actuar de acuerdo con lo que los niños quieren y necesitan.

En Buenaventura (Valle del Cauca) sigue reclutando niños y niñas, aunque cada vez es más difícil de identificar. / Cortesía Coalico.

El reclutamiento de niños y niñas en grupos armados significaba, hace unos años, sacar a los menores de 18 años de sus casas, llevarlos a un campamento, ponerles un camuflado y darles un arma. Desprenderlos del seno de su familia. Hoy, según la Coalición contra la vinculación de niños y niñas a la guerra (Coalico), los armados usan, cada vez más, otras formas de utilización de menores que no necesariamente implican que dejen el colegio, se alejen de sus familias, o usen un uniforme militar. Pasa en Buenaventura y en algunos sectores de Cali (Valle del Cauca), Tumaco y Barbacoas (Nariño), Medellín (Antioquia) y está empezando a tomar fuerza en Soacha (Cundinamarca).

Según Julia Castellanos, encargada del Observatorio de niñez y conflicto armado de la Coalico, desde hace tres años se evidencia “que las prácticas de los actores que están en los barrios han sido tener un ejercicio de reclutamiento con una línea de mando estructurada, con unas tareas superespecíficas en donde los niños y las niñas pueden ascender en la línea de mando, pero estos actores los están dejando vivir en sus casas y estudiando en el colegio, lo que hace mucho más difícil estudiar el caso de reclutamiento”.

(Lea: En Colombia la niñez sí va a la guerra: Organizaciones entregan informe a la JEP)

Esto lo encontraron en el caso específico de Buenaventura, donde la Coalición realizó un estudio de caso que, este miércoles 12 de febrero, le entregaron a la Comisión de la Verdad en un informe. En este también hacen un profundo análisis sobre la invisibilización de las niñas, niños y adolescentes (NNA) en el conflicto armado, sobre su participación como agentes de transformación y sobre el enfoque diferencial que debe haber en los procesos de verdad, reparación y garantías de no repetición con NNA indígenas afectados por el conflicto armado en Colombia, entre otros puntos. Esa es la segunda parte del informe “Sueños y vidas truncadas por una guerra que no es nuestra” Niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado en Colombia. La primera parte la entregaron en noviembre pasado.

Sacar la guerra de los niños en Buenaventura

Desde hace varios años la Coalico llegó a Buenaventura, en principio por medio del Servicio Jesuita para los Refugiados, quienes acompañaban los constantes desplazamientos que se presentaban en el municipio. Era necesario, pues Buenaventura recibe a los desplazados de su zona rural, que es casi un tercio del total del área de Valle del Cauca, y también de zonas de Chocó y Cauca, a menudo a causa de los combates de actores armados. Así como en su zona urbana, relacionados con las confrontaciones entre grupos posdesmovilización. “Esto llevó a desarrollar un trabajo de prevención del reclutamiento, porque, como lo dijo la Corte Constitucional en 2008, hay una relación bicondicional entre el reclutamiento y el desplazamiento: o el reclutamiento o la amenaza de reclutamiento genera desplazamiento, o el desplazamiento se convierte en una causa del reclutamiento”, explica Hilda Molano, coordinadora de la Secretaría Técnica de la Coalico.

(Le puede interesar: Día de las Manos Rojas: el 78% del país vive el reclutamiento infantil)

Molano dice que, a pesar de que entender los fenómenos que afectan a la población en general de este municipio, y de los niños y niñas en particular, es complicado por las dinámicas del conflicto, hay años en los que, de parte de la Personería, han recibido entre 30 y 50 casos de reclutamiento. Esto, comparado con los datos nacionales, dice, es muy número muy alto.

“Hemos visto cómo el conflicto ha permeado, está ahí y va tomando unas dimensiones muy graves. Por ejemplo, nos hemos dado cuenta de la transformación de la vida de los niños, como la transformación de los juegos. Cuando aparecen las casas de pique, eso tuvo un efecto en los niños y ellos jugaban a matar a los animalitos, replicando ese horror. Criaturas de cuatro o cinco años picando gatos o perros. Nuestra preocupación también era, si esto hacen a los cuatro años, ¿qué hacen a los 12, 13 o 14? Si esto no se contiene, va a seguir generando el círculo de violencia que es tan difícil en esta zona”, dice Molano y agrega que también han evidenciado que los grupos armados, como parte del entrenamiento a los niños reclutados de 12 años en adelante (en una ocasión incluso con un niño de 10 años), también los hacen picar animales.

Esto se suma a lo explicado por Julia Castellanos, sobre la dificultad de identificar el reclutamiento. Pero también está la cierta legitimidad que adquieren los armados. “Nosotros tuvimos evidencia de que las madres, cuando sus hijos no les hacían caso, acudían con el jefe de la banda como mediación pedagógica. Uno dice, esa es la prueba de que todas las dinámicas de conflicto tienen unas afectaciones a nivel cultural que hacen que los fenómenos mismos se invisibilicen. En el tema del reclutamiento o abuso y utilización es muy difícil que la gente denuncie porque la cuestión es tan normal que no te parece una situación que valga la pena denunciar. Hay muchas familias cuyos hijos están en función de los grupos armados dentro del colegio. Y en la medida en que eso es tan común, pues no es una situación escandalosa”, complemente Juan Sebastián Campos, coordinador regional de Benposta, una organización que también hace parte de la Coalico.

Reconocerlos como sujetos políticos

Los niños y las niñas tienen opiniones, saben lo que quieren y pueden dar ideas para la construcción de las políticas públicas que los afectan. En esto ha insistido la Coalico desde hace años, pues consideran que la percepción que se tiene de los niños y las niñas es únicamente como objetos de asistencia social. En esta coalición, por el contrario, consideran que preguntarles qué sienten, cómo están siendo afectados, los visibiliza y les abre la posibilidad de dar alternativas. En este informe la coalición quiso recoger algunas expresiones o momentos que dan cuenta de que ellos y ellas sí tienen una capacidad de manifestarse frente a las cosas que pasan en el país.

 
El Día de las Manos Rojas es una iniciativa mundial contra el uso de los niños y niñas en conflictos armados.
Cortesía Coalico

Por ejemplo, está un ejercicio en el que replicaron el plebiscito por la paz con más de 13.000 niños y niñas, y votaron por el sí. O las cartas, fotografías, dibujos y videos que lograron llevar a La Habana en medio de la negociación entre el Estado y la guerrilla de las Farc.

En este informe llaman a reconocer a los niños y a niñas como sujetos políticos. “El respeto no es solamente escucharlos, es cómo esas opiniones pueden convertirse en política pública. Las opiniones pueden ser en un lenguaje muy claro y básico, que se tienen a considerar muy poco técnicas, pero realmente tienen muy buenas ideas frente a los programas de gobierno”, dice Juan Sebastián Campos.

(Lea también: Operación Berlín: el calvario de los niños reclutados por las Farc)

Y llaman la atención sobre el nivel de victimización de los menores. Según un cálculo de la Coalición, el año pasado, de las más de ocho millones de víctimas, al menos dos millones 200 mil habían sufrido su hecho victimizante siendo menores de 18 años. Y son ellos y ellas quienes pueden cambiar sus entornos.

Por esta razón, la Coalico le hizo algunas recomendaciones a la Comisión de la Verdad, buscando que en su informe final esta institución pueda trasladarlas a los encargados en el Estado.

Una que resaltan tiene que ver con la necesidad de actuar desde los territorios. "Promover y poner en marcha medidas efectivas de prevención y protección para evitar que niños y niñas del país sean vinculado a grupos armados, atendiendo a la necesidad de responder a los casos concretos que se reportan desde los territorios, dotando a las autoridades locales de medios de respuesta a los casos de riesgo y vinculación al conflicto armado desde el principio de protección integral y el interés superior del niño y la niña", dice el documento.

Los niñas, niños y adolescentes reclutados que están desaparecidos

Durante el Día de las Manos Rojas varias entidades manifestaron su rechazo contra el reclutamiento de menores. Una de ellas fue la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD), quien reveló que hoy trabaja para encontrar a 163 niños, niñas y adolescentes que fueron presuntamente reclutados durante el conflicto armado y de quienes no se conoce su paradero.

Además, contó que su tarea para los próximos años será realizar consolidar una cifra fidedigna de este fenómeno: “La cifra de niños, niñas y adolescentes desaparecidos puede aumentar, según la información entregada por organizaciones civiles, víctimas no organizadas, instituciones, excombatientes, entre otros”.

A la fecha, la UBPD ha conformado un registro de solicitudes de búsqueda de 4.877 personas dadas por desaparecidas, entre las que se incluyen los niños, niñas y adolescentes reclutados.

904371

2020-02-12T19:20:49-05:00

article

2020-02-12T19:37:57-05:00

bvaldes_250618

colombia2020

Beatriz Valdés Correa - @beatrijelena

Verdad

La urgencia de sacar a los niños de la guerra y la guerra de los niños

72

10484

10556