Una exposición sobre memorias de violencia y dolores latinoamericanos

Este viernes 2 de agosto, en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá, se inaugura la exposición Toda memoria es infinita, que durante dos meses expondrá los rostros de personas que vivieron la violencia en Colombia, Guatemala, México, Chile, Argentina y otros países de la región.

Rigoberta Menchú, defensora de derechos humanos en Guatemala, sostiene la foto de William Aljure, víctima de la masacre de Mapiripán (Meta). / Dahián Cifuentes - Buen Ayre Visual.

Las masacres de Barrios Altos y La Cantuta, el caso Molina Theissen y el desaparecido de Huancavelica. ¿Esto le dice algo? Tal vez la masacre de Mapiripán, los desaparecidos del Palacio de Justicia o el exterminio de la Unión Patriótica. ¿Le suenan?

Tal vez los conozca. Son todos casos que falló la Corte Interamericana de Derechos Humanos, condenando a los Estados de Perú, Guatemala y Colombia. Sucedieron en diferentes momentos, a cientos de kilómetros de distancia, pero el dolor es el mismo en cada país y en cada familia. En cada uno de los hechos las víctimas buscaron justicia y no se detuvieron nunca.

Conocer los rostros de estas personas, llevarlos en la memoria, es una manera de apoyar sus luchas contra la violencia en Latinoamérica. Y, puede ser, literalmente sostenerlos. Eso busca la exposición Toda memoria es infinita, que se inaugura este viernes 2 de agosto en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá, donde permanecerá durante dos meses.

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Dahián Cifuentes, fotógrafa de la exposición y cofundadora de la productora Buen Ayre Visual, cuenta que esta muestra es el resultado de 103 entrevistas que realizaron en todo el continente mientras realizaban un documental por los 40 años de la Corte IDH. “Fuimos a Costa Rica (sede de la Corte) y entrevistamos a todos los jueces y abogados. Ellos querían hacer una recopilación de los casos emblemáticos que en estos 40 años habían tenido sentencia en la Corte. Lo que hicimos fue ir a entrevistar, sobre todo a familiares de víctimas y algunos casos a las víctimas directas en diferentes países”. Estuvieron en México, Colombia, Perú, Argentina, Chile, Venezuela y Guatemala.

En cada una de las entrevistas repitieron una acción: tomar una fotografía de la persona entrevistada mientras sostenía la foto de otra persona también defensora de derechos humanos. La primera fue Lucrecia Molina, y la foto de ella fue la que viajó por todos los países. Así, se generó la foto de una persona sosteniendo una foto, que a su vez sostenía a otro… Finalmente, por cuestiones de calidad del retrato, las intervinieron virtualmente.

Ahora lo que hay en la sala de exposiciones temporales del CMPR son 16 fotografías, y cada una contiene dos más adentro. Es decir, tres fotos por cuadro. 48 fotos en total, 48 historias de resistencia.

Cifuentes dice que al principio no se trataba de hacer una exposición, pero lo vieron necesario porque “era como hacer una red de fotos del retrato. Sobre todo, porque nos damos cuenta en el recorrido de que estas luchas si no se hacen red, no funcionan. Entonces era muy simbólico sostener la lucha del otro porque finalmente el dolor es el mismo, en México, Colombia o Argentina los sentimientos de dolor son los mismos por los que pasan los familiares. También muy simbólico porque tú ves que las personas cuando buscan a alguien siempre sostienen su foto acá en el pecho”.

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Además, esta exposición busca llamar a los asistentes a que se pregunten por las historias de esas personas a las que les ven la cara, y que las sostengan.

“La muestra también tiene una especie de ruta pedagógica. Tú arrancas la muestra y ahí estarán todas las postales de estas 48 personas, entonces tomas una y la primera consigna es buscar la historia de la persona que está en esa postal”.

Detrás de la tarjeta encontrarán una frase que dijo la persona que ahí se muestra, pero está incompleta. La tarea del asistente es completarla y buscar la foto en la que aparece la persona. Encontrarla. “El tema de Toda memoria es infinita es también porque la memoria es frágil. Puedes instaurar o quitar recuerdos, puedes alterar la historia que recuerdas, pero si la potencializas es infinita. También se trata de ir a buscar esas frases para que te lleves al menos una de estas personas, porque no te puede llevar 48, pero es un buen comienzo para hacer algo. Ir y googlear, mirar su lucha, cómo se movilizan”, dice Cifuentes.

Al final llega la acción de sostener, que no cuesta nada. En un cubículo con fondo negro las personas podrán cargar una foto de algunos de los sobrevivientes y víctimas y hacerse una foto. Hacer parte de la red. Llevarse sus historias.

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Esta exposición también incluye partes de las entrevistas en audios y otras reflexiones en video. Además, asistirán algunos de sus protagonistas. Una exposición para darle el lugar a la memoria que nos une como latinoamericanos que resistieron y resisten a tantas violencias. 

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