Conozca a las 10 lideresas que ejecutarán proyectos para proteger a mujeres en sus territorios

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ONU Mujeres, la Embajada de Noruega en Colombia y la Defensoría del Pueblo presentaron, en la mañana de este miércoles, los 10 proyectos que financiarán por dos años, iniciativas para fortalecer los liderazgos y la protección de defensoras en Cauca, Chocó, Antioquia y Nariño. La ejecución comenzará el 1 de julio de este año, de manera virtual. Conozca a las mujeres que los harán realidad.

“Creemos que si fortalecemos el poder de lo femenino fortalecemos la visión del pueblo Nasa Yuwe, porque la Tierra es madre, la Tierra es mujer”, así responde Roseli Finscué Chavaco, coordinadora del comité de Mujeres del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), cuando le preguntan por qué es importante apostarle a los liderazgos femeninos en su territorio. Ella, y otras nueve mujeres del país, son las ganadoras de la iniciativa ProDefensoras de ONU Mujeres y la embajada de Noruega.

La iniciativa fue presentada en la mañana de este miércoles por delegados de ambas entidades que, con el fin de apoyar los proyectos que contribuyan a proteger a las lideresas y defensoras de derechos humanos de todo el país con proyectos que comenzarán el 1 de julio de este año y finalizarán en 2022.

En el caso de Finscué Chavaco, quien fue una de las ganadoras, ejecutará este proyecto en el departamento del Cauca con las comunidades indígenas Nasa, bajo el postulado de que la mejor conexión y autoprotección para las mujeres que ejercen liderazgos y trabajos sociales es su conexión con el territorio. “Vamos a llevar a cabo un proceso de formación integral de sanación con el territorio, la idea es brindarles formación en primeros auxilios emocionales y desarrollar un espacio orientado a aprender nuestras mayoras ancestrales que son quienes dan ese respaldo a las comunidades (...) Manejar y transmutar el miedo”, de eso se trata, menciona la ganadora.

Para participar del Fondo de ONU Mujeres y la embajada de Noruega el requisito era presentar una propuesta de proyecto en pro de la autoprotección de las mujeres en sus territorios con el fin de complementar las medidas de seguridad que deben garantizar las autoridades a todos los defensores de derechos humanos. Según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, en lo que va del 2020, han sido asesinadas 14 mujeres lideresas en el país.

Sin embargo, para Marina Gallego, cofundadora de la Ruta Pacífica de las Mujeres y también ganadora de la iniciativa, la lista, lamentablemente, seguro es mucho más larga. “Lo que pasa con los liderazgos de mujeres, a diferencia de los de los hombres, es que se presume que la mujer tiene que asumir esos roles en la sociedad por el hecho de ser mujer, mientras que cuando un hombre los asume, ahí sí es reconocido como el líder, entonces hay muchas lideresas en los territorios que no son distinguidas como tal”, dice.

Gallego, con la propuesta que desarrollará con mujeres del Norte de Antioquia y el Bajo Cauca Antioqueño, busca fortalecer los liderazgos con los comités veredales de los territorios y lograr corredores humanitarios femeninos para llamar la atención de la comunidad y de las autoridades sobre los riesgos de ser una mujer lideresa en la Colombia rural.

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Para ella, los riesgos no son solo de actores armados o enemigos de la construcción de paz en los territorios. Marina Gallego lo dice fuerte y claro: “Las mujeres también son amenazadas y violentadas en la intimidad de sus casas, en el lugar que debería ser el más seguro”. Por eso, con su proyecto beneficiará a cerca de 3.500 mujeres directamente, para respaldar sus liderazgos y diseñar planes de autoprotección que les garanticen unas mejores condiciones de vida.

Otro de los departamentos hasta donde llegarán estos proyectos es a Chocó, con la Corporación Comunidad de Juristas Akubadaura, una entidad en la que Lina Marcela Tobón es lideresa y, desde 2012, ha venido apoyando los procesos con la comunidad indígena Nukak y las abogadas indígenas del departamento. El proyecto lo desarrollarán con el fin de ofrecer a las comunidades base, formación para continuar sus trabajos en terreno.

Tobón, una de las mujeres que creó la Corporación, dice que aunque la organización tiene su sede principal en Bogotá, su trabajo principal es en territorio. “Soy una mujer embera chamí del sureste de Antioquia entonces siempre me he interesado por esta comunidad y creo que trabajando con ellas en asesorías legales y sociales, es fundamental para el fortalecimiento de ellos”, cuenta.

Pero estas iniciativas no se ejecutarán solo por las comunidades. La idea del Fondo es que entidades gubernamentales como la Defensoría del Pueblo vayan de la mano con las acciones que pretenden iniciar las mujeres en estos departamentos. Por eso, en el lanzamiento estuvo Carlos Alfonso Negret, defensor del pueblo, John Petter Opdahl, embajador de Noruega en Colombia y Ana Güezmes García, Representante de ONU Mujeres en Colombia.

Bibiana Ortiz, socia cofundadora de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes), cuenta que aunque el incentivo permite beneficiar a mujeres lideresas, su proyecto beneficiará a 400 personas de las cuales, el 90 % son mujeres y el 10 % restante, hombres. “Este proyecto para nosotros es muy importante porque nos permite que las organizaciones beneficiarias mejoren sus capacidades administrativas y financieras, con el fin de prevenir los riesgos y mejorar las medidas de autoprotección en el departamento de Nariño”.

Esta entidad, que en 2019 ganaron el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos como mejor ONG por su trabajo, asegura que el 60 % de las mujeres con las que han trabajado han sido desplazadas de sus territorios, por lo que es fundamental contribuir con su formación en todos los ámbitos. “Muy pocas cuentan con herramientas o mecanismos de protección para salir adelante en el tema educativo, profesional. La mujer ha sido botín de guerra en el conflicto armado desde la violencia sexual, pero ya es hora de que eso cambie”, cuenta, mientras asegura que hacer realidad la ejecución de este proyecto es “sueño hecho realidad”.

Para Clemencia Carabalí Rodallegas, quien recibió el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos en la categoría “Defensora del año”, y hace parte de la Asociación de Mujeres Afrodescendientes del Norte del Cauca lo más importante para la ejecución de estos proyectos a largo plazo es avanzar de manera coordinada con las lideresas y líderes. “Ver tanta injusticia que nos ha tocado padecer, todas esas cosas nos han impulsado a tener grandes cambios pero desde las bases de las comunidades negras, desde lo más fundamental”, dice.

Su propuesta se ejecutará en sinergia con la Red de Mujeres de Matanga, López de Micay, Timbiquí y Cauca. Carabalí, que lleva más de 20 años recorriendo el territorio para buscar cómo transformarlo, asegura que siempre ha tenido la intención de transformar la vida de su pueblo. Ella, nacida en la vereda La Balsa en Buenos Aires (Cauca), desde el colegio cuando estaba en último grado, se interesó por destacar en la materia “proyección a la comunidad”. Y desde entonces, dice que el bicho del liderazgo le picó y esa se convirtió en su vocación.

Algo similar le sucedió a Rosa Emilia Salamanca, una de las fundadoras de la Corporación de Investigación y Acción Social y Económica, una organización con 15 años de trayectoria que pretende darle voz a las mujeres indígenas. “Yo creo que las verdaderas líderes y defensoras de derechos humanos y de la Tierra, son las mujeres indígenas. El saber de las indígenas es una deuda histórica en este país porque siempre hemos considerado que son incultas y no nos hemos dado la oportunidad de entender lo que nos brindan en términos generales a una cultura como la colombiana”.

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Para Rosa Emilia, uno de los pilares para lograr un verdadero liderazgo es crear otras formas de relacionarse diferentes a las patriarcales. “Para nosotras son defensoras y constructoras de paz, así las llamamos y categorizamos. Las mujeres generan movilización y tensión, y una sociedad que pierde tensión, pierde su dinámica”, asegura sin titubear.

Ella, que desde la década de los 80 comenzó a trabajar con comunidades indígenas, dice que el compromiso va más allá de crear actividades para capacitar sus liderazgos. Hay que potenciar el saber que tienen las mujeres sobre las realidades que viven, insiste.

El programa de ProDefensoras, según las entidades financiadoras es una “acción afirmativa a favor de las mujeres defensoras de la paz, de los derechos humanos, de la vida, del territorio, del medio ambiente, del agua, de los derechos de las víctimas, etc., que han visto incrementados los riesgos para el ejercicio de su labor en los territorios”.

El Fondo con el que se financiarán los proyectos surge, entre otras cosas, porque en el informe anual de 2019 sobre la situación de los derechos humanos en Colombia, se reveló que de los 108 asesinatos documentados en la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, 15 eran mujeres y dos eran de la población LGBTI. Según esta misma fuente, los asesinatos contra defensoras de derechos humanos se incrementaron en cerca del 50% en 2019 comparado con 2018.

Por eso, Olga Amparo Sánchez de la Corporación Casa de la Mujer, comenta que para esta organización feminista es fundamental incidir en las mujeres como base de la sociedad. “Nuestro modelo de actuación es que sean ellas quienes potencien sus habilidades y sean independientes”, asegura.

La Corporación, como una de las entidades ganadoras, trabajarán en Buenos Aires (Cauca) con 350 lideresas para disminuir las brechas de desigualdad en el poder que hay en todos los territorios. “Las mujeres son poderosas porque son ellas las que se enfrentan a los grupos armados a reclamar sus hijos cuando los reclutan, son ellas las que se hacen cargo del núcleo familiar y además de los liderazgos sociales y en muchas ocasiones, son la cabeza del hogar cuando falta el hombre o cuando es arrebatado en el conflicto armado”. Para ella, las lideresas son fundamentales para las sociedades y su labor en defensa de los derechos humanos, un ejemplo.

Dafna Andrea Riascos, de la Corporación Ocho de Marzo: Mujeres y Hombres por la Igualdad considera que en sus años como vocera e integrante de la Corporación, más que enseñar, ha aprendido de todas las personas con las que ha trabajado. Se considera una mujer feminista y la Corporación está encaminada a fomentar la equidad de género en todos los escenarios.

Sus pilares para trabajar con las comunidades son la participación política, el acceso a la justicia, la paz y seguridad, la equidad de género y el desarrollo sostenible. Con estas bases, trabajará en 35 municipios del departamento de Nariño donde aplicará el proyecto durante estos dos años.

“Desde muy joven comencé con esto del activismo, tenía 22 años cuando empecé porque como soy una mujer lesbiana, me impulsé a trabajar por los derechos de la comunidad LGBTI en la alcaldía de Pasto como asesora de temas de diversidad. Ya luego me integré a la Corporación y llevamos 10 años como activistas trabajando en este tipo de proyectos con comunidades vulnerables”, asegura.

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Adriana Benjumea, de la Corporación Humanas, dice que aunque en este país ningún defensor de derechos humanos o líder debe ser asesinado, las mujeres al asumir estos roles rompen con paradigmas de género establecidos. “Siempre nos han dicho que tenemos un rol pero en el hogar, en el cuidado de los hijos, entonces cuando una mujer sale y asume estos liderazgos, dicen que abandonaron la casa y eso no puede seguir pasando”, narra, mientras insiste en que los liderazgos que quieren fortalecer comenzaron algún día por ellas.

“En mi caso, yo nací en una comuna de Medellín donde todo el tema del narcotráfico fue muy difícil siempre y vi una generación de amigos, de vecinos, de compañeros que murieron por esas dinámicas, entonces para sobrevivir uno se va agrupando en pequeñas comunidades y busca salir de esas realidades con las que nacimos”, dice.

El proyecto que liderará con otras mujeres de la Corporación se llama “Salvaguardar la resistencia cuidando a quienes nos cuidan”, y con este busca impactar a mujeres de Antioquia y Chocó, para crear estrategias como el barómetro, una herramienta digital con la que contarán 30 mujeres rurales en sus teléfonos inteligentes -que serán entregados por la entidad-, para que adviertan sobre los riesgos que viven en los territorios producto del conflicto armado interno.

Esas 30 mujeres serán multiplicadoras del mensaje y se encargarán de crear unos “Espacios de Respiro”, es decir, zonas en diferentes veredas y municipios donde se acogerán a las mujeres que están en peligro o que simplemente necesitan esparcirse de los espacios y dinámicas que conllevan un liderazgo.

En Chocó, en los municipios de Quibdó, Istmina y Andagoya (o Medio San Juan), el proyecto será compartido con la Red Departamental de Mujeres Chocoanas, en cabeza de Johana Maturana. Con ellas y otras organizaciones, desarrollarán en los próximos dos años, estrategias para proteger a las mujeres defensoras en los territorios.

La ejecución de los proyectos comenzará el 1 de julio del 2020. Las mujeres, que en principio pensaban desarrollar todos los proyectos en territorio durante los dos años, comenzarán con actividades de formación virtual mientras pasa la cuarentena nacional y pueden continuar con el desarrollo presencial. “Esto es un gran reto porque no estábamos preparadas para una pandemia y todo nuestro trabajo es siempre en territorio, pero sabemos que podemos comenzar de manera remota y luego fortalecernos en lo presencial”, dice Dafna Andrea Riascos, una de las ganadoras.

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