Lideresas sociales le piden a Canadá ser garantes del capítulo étnico del Acuerdo de paz

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En medio del encuentro con la Ministra de Desarrollo Internacional de Canadá, Karina Gould; el embajador de Canadá en Colombia, Marcel Lebleu, y la comisionada Patricia Tobón, dos lideresas campesinas y afro denunciaron que pese al desarme de las antiguas Farc, las comunidades están siendo confinadas por otros grupos armados que se han fortalecido.

Elsa Nury Martínez y Charo Mina, dos lideresas sociales que le han dedicado su vida a defender los derechos humanos y sus territorios, fueron las portadoras de la palabra y representantes de sus comunidades en el último encuentro con la Ministra de Desarrollo Internacional de Canadá, Karina Gould; el embajador de Canadá en Colombia, Marcel Lebleu, y la comisionada de la Verdad, Patricia Tobón Yagarí.

Este encuentro fue uno de los que adelantó la Ministra Gould en su “visita virtual” a Colombia. La Ministra dedicó dos días para atender múltiples eventos con diversos sectores como la educación, la migración de población venezolana, y derechos de las mujeres rurales en el país.

Elsa y Charo, quienes participaron en el evento sobre lideresas, aseguraron que desde la firma del Acuerdo de Paz, entre el Estado colombiano y la extinta guerrilla de las Farc, en 2016, creció la esperanza de que en sus territorios cesara la violencia. Sin embargo, en los últimos dos años han vivido el recrudecimiento del conflicto y se han enfrentado a la realidad: las zonas donde se retiraron las Farc vieron la paz solo momentáneamente, porque ahora estos territorios están nuevamente en disputa por otros actores armados.

“Nuestro sueño era no tener más bombardeos, ni que la guerrilla reclutara a nuestros niños por eso fue tan importante para nosotros el Acuerdo de Paz, sobre todo el enfoque de género y territorial. Pero vemos que no hay una voluntad política de implementar lo acordado. En este momento hay muchos grupos armados, disidencias, narcotraficantes y otros que están confinando a las comunidades en los territorios”, denunció Elsa Nury. Asimismo, ella como lideresa campesina aseguró que el Estado no tiene respeto hacia los campesinos, quienes, además, han enfrentado la violencia que llega con los megaproyectos.

Elsa Nury es la primer mujer presidente en los 45 años de historia de Fensuagro (Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria). Como representante de los y las trabajadoras rurales advirtió sobre la situación de vulnerabilidad de las comunidades campesinas: no cesan los desplazamientos, ni los asesinatos de defensores de derechos humanos. Hace tan solo unos meses, en Piamonte (Cauca), intentaron acabar con la vida de una lideresa de Fensuagro y lamentablemente, asesinaron a su esposo e hijo.

“El problema del campo es un problema de todo el país. La ciudadanía se tiene que conmover con lo que está pasando en el campo. Hay que hacer un trabajo conjunto que la producción de alimentos, la soberanía alimentaria es vital y es un problema de país, no solo del movimiento campesino”, resaltó .

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Por su parte, Charo Mina Rojas en representación de la población afro del Pacífico y de la organización Proceso de Comunidades Negras (PCN) dijo que les preocupa que la realidad y la verdad del pueblo negro se siga invisibilizando. “Nuestra principal preocupación y por eso creemos que Canadá podría ayudar, es la implementación del capítulo étnico del Acuerdo de paz. Es muy difícil incluso para organizaciones como el PCN hacerle seguimiento al cumplimiento de las disposiciones con enfoque étnico y de género, o saber cómo se destinan, si es que se destinan, los recursos para las mujeres negras” aseguró. Además, recordó que existen sistemas propios de cuidado, prácticas locales dirigidas por mujeres y procesos de formación y capacitación que necesitan respaldo económico y educativo para que puedan salir adelante.

La lideresa pidió también una participación directa por parte de las comunidades en cómo se destinan los recursos. “Hay que darle la dimensión y la importancia que tiene el capítulo étnico. Es necesario que las víctimas participen, que los jóvenes y las mujeres negras hagan parte y sean reconocidas en este proceso”, añadió Charo.

Tanto Charo como Elsa Nury resaltaron la importancia del acceso a la justicia y sobre todo del acceso a la tierra: “Ahorita lo que está haciendo el gobierno es legalizar los predios, pero el acceso integral, la restitución de la tierra es otra cosa y no se está haciendo”. Además, rechazaron las estigmatizaciones a las víctimas que piden la implementación de la reforma rural integral y también condenaron los asesinatos de líderes y lideresas que lideran la restitución de tierras en sus territorios.

A la voz de Elsa Nury y de Charo se unen las de otras lideresas sociales como Clemencia Carabalí del norte de Cauca quien considera innegable la relación entre el conflicto armado y el racismo, y quien en el último encuentro de Hablemos de Verdad pidió que este aspecto sea central en el informe final que entregará la Comisión de la Verdad al país este año, en el que se narrará el relato histórico del conflicto armado colombiano.

Acerca de este tema habló la comisionada de la verdad, Patricia Tobón Yagarí, quien ha encabezado el proceso de búsqueda de la verdad de los pueblos indígenas y negros en Colombia. Tobón, una de las primeras mujeres indígenas de hacer parte de un órgano estatal, aseguró que la apertura del capítulo étnico y de género del Acuerdo significó un gran avance para dar a escuchar las preocupaciones de la gente del campo, de las mujeres rurales que siempre “han querido hablar con la sociedad, con todo el país y con el mundo. Desde esa perspectiva he estado ayudando a tender puentes y a incluir la perspectiva rural”.

La comisionada destacó que es necesario fortalecer las capacidades de diálogos y acuerdos desde el Estado con las comunidades para lograr la construcción de políticas claras que mejoren la atención a las víctimas y a las mujeres. “El país no cuenta con informes fuertes que den cuenta la gravedad del problema de las poblaciones afro, indígenas y víctimas del conflicto. Hay que consolidar la información para tomar decisiones y plantear políticas fuertes. Ahí creo que Canadá sería de gran ayuda”, recalcó.

La comisionada añadió que le preocupa que el informe final no tenga una resonancia real en los territorios y en la manera cómo se previene una nueva ola de violencia. Por lo cual aseguró que es necesario que el Estado colombiano garantice “el restablecimiento del ciclo educativo y económico para salir del ciclo de la revictimización. Si este informe no va a aportar para que se planteen políticas claras en los territorios no se va a ayudar a las poblaciones”.

Ante el relato de las lideresas y de la comisionada, la Ministra de Desarrollo Internacional de Canadá, Karina Gould y el embajador de Canadá en Colombia, Marcel Lebleu, resaltaron la valentía de las mujeres y las labores de las defensoras en sus comunidades. Aseguraron que seguirán respaldando las iniciativas de mujeres que han contado con su apoyo y se comprometieron a seguir ampliando las voces de las lideresas y de todas las mujeres rurales, indígenas y afro que no han sido escuchadas.

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Este encuentro hace parte de la labor adelantada por la comunidad internacional, en asocio con entidades estatales de resaltar la labor de las lideresas sociales en Colombia. Ellas hicieron parte de la construcción de las disposiciones de género del Acuerdo de Paz, que hasta hoy siguen sin ser atendidas en su totalidad. Todas, desde sus regiones, siguen exigiendo avances en la implementación de lo acordado porque saben que, como dijo Elsa Nury, “Si se implementa el Acuerdo, se construyen las bases para la paz”.

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