Lideresas sociales unen esfuerzos para ayudar a la población negra del Pacífico

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Luz Mary Rosero y Katherine Gil están decididas a reconstruir los lazos sociales que ha socavado la violencia y ahora la pandemia. Por este motivo, alinearon sus procesos de liderazgo con Pacífico Task Force, un proyecto que busca atender las inequidades en las comunidades negras del Pacífico.

Con la pandemia se han develado aún más los índices de inequidad en los territorios de las comunidades afro en Colombia. Estas no eran desconocidas porque durante años fueron acentuadas por el conflicto armado, el olvido estatal y la corrupción, pero ¿cómo lo viven las comunidades hoy? Según datos del Dane, el Chocó, principalmente poblado por comunidades negras, es el departamento con mayor índice de pobreza monetaria del país con un porcentaje del 61 %, cuando el promedio nacional está en 27 %, a corte de 2018. En este departamento donde casi el 70 % de la gente considera que la mayor privación es no tener acceso a una fuente de agua, resulta irónico que las recomendaciones de salubridad sean precisamente lavarse las manos cada tres horas.

En el Pacífico no sólo hay que preocuparse por el virus, también por los enfrentamientos de grupos armados, el reclutamiento de jóvenes, el “día a día”, las masacres, entre otros. Las prioridades se van transformando y su cultura se ve afectada por las reglas del aislamiento. Por este motivo, varias organizaciones sociales y líderes se unieron en un proyecto llamado Pacífico Task Force, que busca atender las principales necesidades de las comunidades negras y fortalecer los procesos de liderazgo social.

Tienen activas distintas líneas, como kits de salubridad que incluyan la medicina tradicional y occidental; nuevas formas para garantizar la educación de niños y jóvenes; ayuda alimentaria con un enfoque territorial y étnico, y formación de líderes y lideresas por medio de diplomados.

Pese a que el proyecto nació en medio de la pandemia, asegura su gerente Lizeth Sinisterra Ossa, “tiene una mirada y una acción estratégica que trasciende la coyuntura”. Esto debido a que “hace parte de una situación estructural histórica y que si bien, puede ser que la curva se aplane, esta pandemia dejará secuelas en los cuerpos, vidas y territorios de las comunidades afrodescendientes. Aún quedan carencias sin resolver, quedan dolores por sanar, quedan responsabilidades del Estado por cumplir”.

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Sinisterra asegura que este proyecto trabaja de manera conjunta entre academia, organizaciones, líderes sociales y comunidades de base. Para escuchar las voces de quienes están detrás de este proyecto y que lideran procesos en el Pacífico, Colombia 2020 habló con dos de las protagonistas de esta iniciativa.

Luz Mary Rosero es una lideresa de la Corporación Caminos de Mujer de Tumaco (Nariño), nació en la vereda Colorado. Desde sus 16 años empezó en procesos juveniles en lo que en ese entonces se llamaba “Palenque Regional Nariño”. Durante su juventud, el teatro fue una salida a los problemas de desigualdad y una forma de encontrarse con su herencia negra. En 1993, por invitación de Fannie Mikey, la organización participó en el Festival Iberoamericano de Teatro con la obra “Cueros Calientes”.

Cuando los paramilitares llegaron a la zona en los años 2000, recuerda Luz Mary, las armas acabaron con el arte. “Aquí mataron a mucha gente, hubo muchas amenazas y asesinatos a los miembros del Palenque Regional. Quedábamos muy pocos, pero la organización desapareció porque los pelaos no querían reclutarse, y entonces nos amenazaban y tuvimos que huir" recuerda.

Luz Mary es víctima de desplazamiento forzado. Llegó a Bogotá, una ciudad que no entendía, pero fue justamente donde se acercó a otras mujeres y a los procesos de defensa de protección de sus derechos. Tuvieron que pasar cinco años para que Luz Mary decidiera volver a Tumaco, a pesar de que sabía que la situación de violencia aún continuaba.

“Yo salí sola de Tumaco, pero salí de Bogotá con una hija, esa fue mi motivación para volver. Yo quería que mi hija se criara en su territorio, no en cuatro paredes. Quería que se criara en un contexto de comunidad". Luz Mary junto a su hija tomó en bus con destino a Tumaco, un trayecto de dos días.

Relata que cuando notó el cambio del panorama que veía a través de la ventana, la vegetación le alertó que iba llegando a su tierra. De manera casi premonitoria, en la emisora del bus empezó a sonar la canción Mi pueblo natal del Grupo Niche. En ese momento, cantó llorando “Ya vamos llegando, me estoy acercando, no puedo evitar que los ojos se me agüen”.

Una vez se instaló de nuevo en su tierra tomó la decisión que no volvería a salir de Tumaco: “Es una cosa del alma, esta es mi tierra, es mi gente con todos los líos que hay, esta es mi casa y yo no me voy de aquí. Hay mucho por hacer, hay mucha gente pendiente de lo que tú ayudes".

Una vez en Tumaco retomó su liderazgo que había aplazado cinco años atrás. Fue cuando fundó la Corporación Caminos de Mujer de Tumaco. Su liderazgo tiene un significado muy grande para ella, la representa, se siente responsable de responderle a las mujeres, de construir conjuntamente comunidad. “Cada una tenemos nuestras historias, y siempre una es más dura que la otra. Y lloramos y decimos nada, pa' lante”.

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Con este mismo ímpetu, en medio de la violencia, ha impulsado proyectos para atender a las mujeres en medio de esta pandemia. “La comunidad negra es una comunidad de puerta abierta y cuando a ti te mandan a encerrarte, mucha gente se enferma". Viendo esta afectación, las mujeres (casi 120) que conforman la organización que lidera Luz Mary empezaron a crear sus propias huertas donde sembraron tomate, el chirarán y otras plantas medicinales. “Este proceso ayudó a las mujeres, las sacó de tanto estrés que les generó el encierro”, agrega.

La invitaron a que se uniera a Pacífico Task Force y lo hizo sin dudarlo. A partir de ese momento, construyeron una estrategia para entregar mercados a las familias más vulnerables del Pacífico. Un mercado que respondiera a la dieta tradicional negra, que es vital para las comunidades y la preservación de sus saberes. “Organizamos un mercado con productos locales que tuviera todo lo que las mujeres necesitaran: “la presa” o el pescado, el plátano, el limón, el arroz, el aceite, las plantas medicinales. Yo le decía a las mujeres tranquilas que aquí viene todo, usted solo tiene que poner la olla” relata.

Con la misma energía, Katherin Gil también se unió al proyecto. Katherine es una lideresa joven de Quibdó Chocó, coordinadora de Jóvenes Creadores del Chocó. Se define como una mujer negra consciente del rol que debe jugar el arte en el territorio: "Soy abogada porque quiero ser la voz de las personas que son oprimidas por el racismo estructural que hay en nuestro país. Nosotros tenemos la responsabilidad de seguirles sembrando la esperanza de que sí es posible contribuir a cambiar las dinámicas de nuestros territorios”.

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“La violencia es un problema fuerte que pasa aquí en Chocó y ni hablar de la seguridad alimentaria. A uno le resulta incomprensible que hayan muchachos que se meten a bandas delincuenciales porque no tiene con qué comer, pero conoce relatos de pelaos que solo comen una sola vez al día. ¿Sabe qué significa que un adolescente coma solo una vez al día en medio de un contexto de violencia y sin oportunidades de estudio o trabajo? Es muy duro. Nosotros reconocemos que esa realidad existe y creemos en la cultura como un entorno protector, no solo para que se aleje de la violencia sino también para que el arte nos permita sostenernos”.

Katherine y los demás jóvenes trabajan y crean con rigurosidad y altura. Han viajado a España y Alemania a presentar sus obras. “Lo que nosotros hacemos es danza tradicional, danza urbana y teatro. Desde Jóvenes Creadores del Chocó estamos convencidos que el arte es la mejor herramienta de sensibilización, edificar el propio ser, reinventarse y evitar la violencia. El arte nos permite resaltar la dignidad de ser hombres y mujeres negras del Pacífico”, cuenta.

Le sugerimos este video para conocer más a fondo el trabajo de Katherine y Jóvenes Creadores del Chocó.

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Hoy Katherine, Luz Mary y demás lideres y lideresas del Pacífico trabajan de la mano de la gerente del proyecto Lizeth Sinisterra y todo el equipo de Pacífico Task Force para que sus poblaciones tengan un sustento real en medio de la pandemia y también a largo plazo. “La lección que nos dejó la pandemia es que hay que fortalecer las economías propias” concluye Luz Mary. Por su parte, Katherine cree que el nuevo coronavirus es solo una de las tantas pandemias que afectan el territorio como, por ejemplo, “la violencia, la falta de oportunidades, el reclutamiento de jóvenes”.

Pacífico Task Force es coordinado por el Centro de Estudios Afrodiaspóricos (CEAF de la Universidad Icesi); el Proceso de Comunidades Negras (PCN); el Comité del Paro Cívico de Buenaventura y el Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano (CONPA). Actualmente, tienen en marcha otra iniciativa llamada Tejiendo Aprendizajes, en las que gracias a la asociación de voluntarios, lideresas y colegios buscan que los niños, niñas y jóvenes que no tienen la posibilidad de acceder a la educación en línea lo puedan hacer vía telefónica. Aquí puede conocer más sobre el proyecto.

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