Paro nacional: así avanzan las marchas en Colombia

hace 1 hora
Entrevista con Luz Marina Giraldo

“Llevábamos más de un año pidiendo protección”: viuda de excombatiente asesinado en ETCR

Alexánder Parra, el primer exguerrillero asesinado en un espacio custodiado por Fuerza Pública, sostiene que hubo un cambio en el batallón que vigilaba el lugar poco antes de que su esposo fuera asesinado.

Luz Marina Giraldo, viuda de Alexánder Parra Uribe, conocido en las Farc como “Rodolfo Fierro”. Archivo particular

Luz Marina Giraldo habla con la firmeza de una mujer que dejó las armas tras empuñarlas por tres décadas y con el convencimiento de persistir en la implementación del Acuerdo de Paz. Esa convicción no se la pudo arrebatar ni la muerte. A su esposo, el también excombatiente Alexánder Parra Uribe ―o Rodolfo Fierro, como era conocido en la guerra― , le dispararon en la nuca, quitándole la vida hace exactamente dos semanas en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) Mariana Páez, ubicado en la vereda Bellavista de Mesetas (Meta). Algo que no se había visto desde la firma del Acuerdo, pues los ETCR están custodiados por Fuerza Pública.

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En diálogo con El Espectador, Giraldo dice que no quiere que la muerte de su esposo sea una cifra más e insta al Gobierno a que, en honor a su memoria, pero también para que estos hechos no se repitan, se persista en la ejecución de lo acordado en La Habana. Ella espera que las autoridades esclarezcan el crimen, el cual se cometió justo tres días antes de las elecciones regionales en las que ella era candidata al Concejo de Mesetas —no ganó—. Asegura que el más perjudicado con la partida de su esposo es el país. “Perdieron a un hombre comprometido con la paz”.

¿Por qué su esposo y usted decidieron dejar las armas?

Porque para “Rodolfo” y para mí, más de treinta años de lucha eran suficientes y ya Colombia merece vivir en paz. Él estaba convencido, y yo sigo convencida, de que la paz debe ser prioridad para el pueblo colombiano.

¿Cómo es la vida en el ETCR desde que mataron a “Rodolfo”?

La gente vive en incertidumbre, hay mucho miedo. Los excombatientes están preocupados porque Rodolfo era quien los representaba: era su voz, quien llevaba las inquietudes ante las instituciones, y pues ese trabajo no es fácil porque hay que interactuar con todo el estamento legal y a eso le temen mucho. Yo no estoy allí desde que lo mataron. La gente está muy comprometida y ellos quieren estar en el ETCR, pero les preocupa que ahora no tienen quién los represente. También hablé con la gobernadora del Meta, Marcela Amaya, específicamente del caso y ella está bastante preocupada por la continuación de los excombatientes en los ETCR, máxime porque ahorita viene el cambio de gobierno local y hay que mirar el compromiso de alcaldes y gobernadores con el Acuerdo de Paz.

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En los días anteriores a la muerte de “Rodolfo”, ¿hubo algún cambio en el ETCR o notó algo extraño?

Rodolfo trabajaba en la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) y, una semana antes, los funcionarios de esa entidad que operaban en el ETCR recibieron una amenaza. Al parecer, llegó un panfleto que decía que iban a secuestrar a un funcionario de la ARN que trabajaba en el ETCR Mariana Páez. A los tres funcionarios no excombatientes que se encontraban allí los sacaron a altas horas de la noche por la Policía unos días antes de que mataran a Rodolfo. Sin embargo, a mi esposo y a mí nunca nos dijeron el porqué se los habían llevado ni nada. Yo me enteré hace un par de días de esta situación. Por otro lado, antes de que mataran a Rodolfo cambiaron el batallón del Ejército que nos vigilaba.

¿Por qué se dio ese cambio en el Ejército?

No sé. Nosotros llegamos un día con Rodolfo y nos citaron a carpa azul, que es un espacio que se hace para ese tipo de anuncios. Allí nos informaron que habían cambiado el Batallón de Combate Terrestre (Batot) N.° 51, por el Batallón de Infantería (Bigoh) N.° 29; nos presentaron a los nuevos mandos, intercambiamos números para mantener comunicación, pero ya el porqué o el cómo no lo conocimos nunca. El Batot 51 hacía unos patrullajes a cualquier hora de la noche en los alrededores del ETCR y lo que comentan en el ETCR es que el Bigoh 29 dejó de hacer ese tipo de patrullajes con tanta frecuencia.

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¿Cómo es la relación con la Fuerza Pública que vigila el ETCR?

Es una relación cordial y de respeto. Ellos entran, compran lo que necesitan: los huevos, el pan, gallinas, carne. No es una relación de enemistad, ni de rechazo; nada de eso. Es una relación cordial.

¿Qué les ha dicho la Fiscalía desde que se ocurrió el crimen?

Me informan los muchachos de allá que la Fiscalía está haciendo indagaciones. Están citando a declarar en la Fiscalía de Mesetas a los excombatientes. Los citan en grupos de quince o veinte personas. Yo todavía no he declarado, hasta la otra semana.

Reportes iniciales del atentado decían que usted resultó herida en el atentado, ¿qué le pasó?

Físicamente no me pasó nada. Esa noche mi esposo estaba jugando ajedrez con otras dos personas a las afueras de la casa donde teníamos el comedor, como en un corredor. Yo estaba en el cuarto viendo televisión y de la nada escuché los disparos. Cuando salí, mi esposo ya estaba muerto.

¿Cuánto tiempo se demoró el Ejército en llegar?

Entre veinte y treinta minutos. Yo estaba tan afectada que no sé quién llegó. Recuerdo que llegaron y acordonaron mi casa y luego acordonaron el ETCR. A las dos horas se hicieron presentes los altos mandos del batallón. Iban a cumplirse dos horas de la muerte cuando llegó el comandante, casi a medianoche.

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Usted dijo que la Unidad Nacional de Protección no le asignó un esquema de seguridad, ¿cómo fue ese trámite?

Nosotros llevábamos más de un año con mi esposo pidiendo un esquema de protección y no nos lo habían dado que porque no teníamos una amenaza tácita. Pero nosotros en varias ocasiones habíamos dicho que a uno cuando lo van a matar en serio no lo amenazan. Y fue lo que pasó. Nosotros nunca recibimos una amenaza, pero cuando llegaron a la casa fue a matarlo.

¿Quién se podría beneficiar de la muerte de “Rodolfo”?

No podría decir quién se beneficia, pero lo que puedo decir es que quien más pierde con la muerte de Rodolfo Fierro es el pueblo colombiano: perdieron a un hombre comprometido con la paz.

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Ustedes lideraron un proyecto de turismo ecológico, ¿en qué va?

Paraísos Ocultos fue una iniciativa del programa “Ambientes para la paz: vida digna y reconciliación”, que se está gestando desde los inicios de la dejación de armas. Mi esposo fue quien lideró el proyecto. Allí han estado el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres; el príncipe de Noruega, Haakon Magnus, lo inauguró. Ya tenemos una cooperativa, tenemos agencia de turismo y tenemos unas rutas. Prácticamente, tenemos todo hecho. Pero de nada vale hacer todo ese esfuerzo si no hay seguridad.

¿Qué quisiera decirle al Gobierno después de lo que sucedió con su esposo?

Yo no quiero que la muerte de mi esposo quede solamente en una estadística o en un número, sino que sirva para medir qué tan comprometidas están todas las instituciones que llegaron al otro día del asesinato a prometerles acompañamiento a los excombatientes. Es importante que se vea un compromiso tangible, representado en el apoyo a los proyectos productivos, en el apoyo a la legalización de la tierra. Por eso le pido al Gobierno, representado en todas sus instituciones, que rodee a los excombatientes del ETCR Mariana Páez. Necesitamos un compromiso real con la implementación de lo acordado. El proyecto Paraísos Ocultos, por ejemplo, quedará en la sombra si no se hace justicia: nadie querrá ir a un lugar donde asesinaron a alguien y no pasó nada. Por el bien del proceso de reincorporación, el Estado tiene la obligación de esclarecer lo que pasó. No es solo capturar a quien disparó el arma, sino a quien le ordenó hacerlo. Que esto no se quede en los dichos no más.

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2019-11-06T22:00:00-05:00

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Felipe Morales Sierra - @elmoral_es

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“Llevábamos más de un año pidiendo protección”: viuda de excombatiente asesinado en ETCR

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