Un lente sobre el país después del Acuerdo de paz

Noticias destacadas de País

El reportero gráfico Fernando Cano está exponiendo su serie fotográfica “A veces: historias de una nación que casi fue”, a través del sitio web de la galería Casa Cano.

Eran los años en los que estudiaba filosofía en el Rosario. Fernando Cano salía por las mañanas con su cámara y andaba retratando la ciudad antes de entrar a clase.

Todo empezó en un tiempo anterior, en realidad unos años atrás, cuando estudió algunos semestres de comunicación social y, por una materia de fotografía, Guillermo Cano lo llevó al cuarto oscuro de El Espectador. En la sala de redacción del periódico le mostraron un rollo, le explicaron qué era el diafragma, cómo entraba la luz a la cámara y cómo revelar. De las 36 fotos que tomó esa vez, apenas salieron seis en el revelado. Fue aprendiendo con los días, encontrando sus técnicas, descubriendo y forjando su ojo. Iba y volvía de la redacción. Luego, en las calles, cuando ya estaba en el Rosario, siguió puliendo su trabajo. En últimas, lo que hacía con la cámara no era tan lejano de lo que estudiaba: hallaba sentidos y sobre los cuales posar la mirada del pensamiento, si así aceptamos llamarlo.

Le puede interesar: Centro Cultural Julieth Ramírez, un clamor por la justicia y la paz

Al tiempo entraría a trabajar a El Espectador. Mientras los reporteros gráficos salían, él debía quedarse en redacción para tomar fotografías si alguna personalidad llegaba. Luego pasó a hacer crónica deportiva y después a El Magazín Dominical. Esos dos momentos lo llevaron a escribir más y de a poco tuvo que alejarse de la reportería gráfica. Pero nunca dejó de observar ni de pensar el mundo desde su, o más bien, sus miradas.

Cuando asesinaron a Guillermo Cano, Fernando Cano fue nombrado director del periódico. No volvió a tomar una cámara hasta 12 años después, en 2003. La fotografía había tenido una gran cantidad de transformaciones. Incluso hoy Cano sigue extrañando la dinámica del cuarto oscuro.

Al preguntarle qué es lo que hace a un reportero gráfico ser un buen reportero gráfico, él dice que, siguiendo a sus maestros Carlos Caicedo y Francisco Carranza, el buen reportero gráfico tiene la capacidad de captar el momento para resumir una noticia en una imagen. Y, en una lección de periodismo, continúa y dice que a los reporteros los mandan a cubrir política, deportes y reinados, y que lo único que se necesita es ser conocedor del tema para captar lo que hay que captar.

Vea: “Banksy, una protesta visual”, diálogo entre el artista callejero y Rafael

***

El ojo de Humboldt

La expedición botánica de Alexánder von Humboldt en la Nueva Granada tuvo lugar hace poco más de dos siglos. El hombre de ciencia y de letras, y de rostro europeo, llegó a estas tierras en los días lluviosos de 1801 para continuar los viajes que venía trazando desde 1799 por el continente que habían llamado Nuevo Mundo. Como consecuencia de los paradigmas del conocimiento en los siglos XVII y XVIII -el racionalismo de Descartes y el positivismo de Comte- y en contraste con el romanticismo que empezaba a hacerles frente a esas formas del pensamiento, la forma en que se exploraba la naturaleza de las tierras colonizadas era en sí misma un territorio en disputa.

Los viajes de Humboldt terminaron en 1804. Las ilustraciones y los mapas que dibujó quedaron marcados con un número de seriado, las iniciales del autor y un concepto que acompañaba lo ilustrado. ¿Doscientos años después cómo habría de explorarse lo que ya no es la Nueva Granada? En una de sus descripciones, Humboldt escribió: “Es casi imposible imaginar una vida más mísera y sin dinero que la de los cargueros. Alternando los más altos calores con el frío del páramo, expuestos a la humedad de tremendas lluvias tempestuosas, rebajados a verdaderos animales de carga, frecuentemente con la espalda herida, con el riesgo de ser abandonados en la montaña, solos y sin ayuda cuando se enferman de desfallecimiento...”.

El dilema europeo entre el racionalismo y el naciente romanticismo aparece en los registros de su expedición. Si bien en ese párrafo hay presencia de paisaje y una descripción, también hay una pregunta profunda por la vida y el sentido que se le otorgaba en medio de las condiciones sociales y naturales de ese entonces.

Ante las masacres que han ocurrido en Colombia en lo que va de 2020 y los más de 340 líderes sociales que han sido asesinados desde la firma del Acuerdo de Paz, hoy la pregunta también es por el valor de la vida.

***

“A veces”

Cuando el tiempo es impreciso, se designa con un “a veces”. Pero lo que Fernando Cano ha hecho con esa expresión es explicar el tiempo absoluto de Colombia en los últimos años. Cano sentía euforia ante el futuro que prometía el Acuerdo de Paz de 2016, hasta que empezó a escuchar noticias de los sectores políticos que se oponían a estos. Entonces, emprendió su propia expedición por el país. Ya no en busca de la naturaleza, como otrora lo haría Humboldt en los tiempos del romanticismo y del racionalismo.

Cano viajó dos años por Colombia. Estuvo en festivales, casas, municipios, pueblos. Yendo, volviendo. Preguntaba. Conocía personas. Recordaba. Aguardaba. En marzo de este año se inauguraría la exposición en la Casa Cano, en Bogotá. Pero el COVID-19 llevó a Cano a explorar el autorretrato desde su casa. A veces está disponible en internet.

La exposición cuenta con 50 fotografías, que son un homenaje a la patria desconocida, en palabras de Cano. Están fusionadas en ilustraciones, enumeradas y acompañadas de un concepto, como una alusión a los años en los que Humboldt recorrió la Nueva Granada. Por ejemplo, está la foto de un hombre con una camiseta de Pablo Escobar y la descripción hace alusión a la selección de Colombia. Otra fotografía de unos policías habla de las emboscadas que se le han puesto a la esperanza.

Lea: “El periodismo está llamado a darle un rostro a la desaparición forzada”: Natalia Botero

Cano escribe de antesala a la exposición que las fotografías “son testimonios reales de lo que ‘a veces’ nos pasa en esta nación que casi fue”.

Todas las fotos fueron tomadas a blanco y negro. Hay una que tomó de unos niños de la década del 70 y que encontró hace dos años, y fue por esa foto que tuvo la idea de la serie.

A veces también está acompañada de la exposición Añicos. Mejor añicos que trizas, dice Cano, entre risas. Se trata de una serie de fotografías de algunos momentos históricos del siglo pasado y de lo que va de este siglo, como las marchas por la UP, elaboradas en un cuarto oscuro sobre piezas de cerámica.

¿Qué es lo que siempre ha intentado comprender con la mirada?: Colombia, responde.

Comparte en redes: