Exguerrilleras de las Farc abren las puertas de su emprendimiento en Medellín

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“Mercado de mujeres: construyendo paz” es el nombre de la iniciativa que lidera un grupo de más de 30 exguerrilleras que se encuentran en proceso de reincorporación. El objetivo es ser un puente entre la ciudad y los productos de otros firmantes del Acuerdo de Paz.

El sueño de un grupo de 32 mujeres exguerrilleras de las extintas Farc, quienes están en proceso de reincorporación, ya está andando. A solo dos cuadras del parque Belén en Medellín (Antioquia) se abrieron las puertas del “Mercado de mujeres: construyendo paz”. Este emprendimiento tiene como objetivo servir de puente entre la ciudad y los proyectos productivos de otros excombatientes que se quedaron a vivir en los antiguos Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR). Ellas buscan ser un canal para que otros emprendimientos trasciendan las barreras territoriales y puedan llegar a nuevos consumidores. Esta es la historia.

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La incertidumbre por la pandemia y las dificultades para vincularse formalmente a un empleo en estos tiempos ha impactado especialmente a las mujeres de Colombia. Según cifras del DANE, en agosto de 2020 el desempleo en mujeres alcanzó el 21,7 %, mientras que en los hombres, el 13,4 %. Si se compara esta cifra con la del mismo período del año anterior, el desempleo en mujeres era de 14,4 %, es decir, aumentó casi siete puntos porcentuales.

En esas cifras también se cuentan muchas exguerrilleras que dejaron las armas a mediados de 2017. Algunas de ellas, como las de esta historia, hoy, para hacerle frente a esta realidad, se agruparon en una nueva área de reincorporación (NAR) ubicada en la capital de Antioquia, Medellín. “Nosotras nos reunimos y empezamos a lanzar propuestas, muchas venimos de otros espacios territoriales y nos instalamos aquí en Medellín. La idea de varias compañeras es poderles colaborar a los espacios territoriales (ETCR) y los productos de los proyectos productivos”, dijo Francelia Arias, una de las mujeres que lideran este proyecto.

Este emprendimiento es parte del fondo multidonante de la ONU, que apoya proyectos de reconciliación en el país, contó Francelia. “Nos postulamos a nivel nacional para el apoyo que brindaban y ganamos”. Con el plante inicial de $49 millones empezaron con lo básico: compraron equipos de logística, refrigeradores, computadores, impresoras y una caja registradora.

Esta iniciativa hace parte de las varias estrategias definidas por el Gobierno a través de la Consejería Presidencial para la Estabilización y la Consolidación e implementadas por la Agencia de Reincorporación y la Normalización (ARN) y el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), la Misión de Verificación de la ONU, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y los gobiernos locales como ha sido la Gobernación de Antioquia.

El espacio donde está el mercado fue otorgado por la Gobernación de Antioquia a través de un comodato, es decir, un préstamo temporal mientras ellas gestionan un lugar propio. “La idea es que esto se vaya sosteniendo solo, ya sabemos que no es nada fácil, pero por algo se empieza”, aseguró Francelia.

El proyecto apenas está iniciando, pues abrieron sus puertas hace tan solo tres semanas, pero la idea llevaba cocinándose hace casi un año, según relató Yolanda Restrepo, otra de las mujeres que forman parte de la iniciativa. Así como Francelia, ella tiene fe en este emprendimiento y espera que a mediano y largo plazo el mercado vaya generando oportunidades de empleabilidad para otras compañeras.

El mercado comercializa diferentes productos de los espacios donde se quedaron cientos de exguerrilleros. En esta etapa inicial los bienes fueron adquiridos por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Entre otros productos: el Café Paramillo, que se produce en la vereda Santa Lucía de Ituango (Antioquia). Este café se produce en el nudo de Paramillo, ubicado en la cordillera Occidental, y es el resultado de un esfuerzo entre víctimas del conflicto, campesinos y reincorporados. “El café es producido por la comunidad, por personas que tienen cafeteras aquí en la región y exguerrilleros. Al llegar acá, en 2017, vimos el potencial de este café y empezamos a producirlo. Trabajamos unas 30 fincas para una nueva forma de producción orgánica. Creemos que esta es una oportunidad de paz”, contó uno de los caficultores de la región.

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De igual forma, en el mercado se pueden adquirir otros bienes trabajados por excombatientes como la Miel de la Montaña, que se produce en La Plancha, en Anorí (Antioquia). Esta iniciativa lleva el apellido de “Voluntad de Paz”, que busca brindar oportunidades a los firmantes del Acuerdo por medio de la apicultura. Este proyecto inició con 15 colmenas y ha venido creciendo a tal punto, que producen y comercializan jalea real, apitoxina, polen y propóleo.

Este emprendimiento tuvo una inversión del Gobierno por 228 millones y se desarrolló en alianza con la ARN y el SENA, que brindaron no solo la gestión de los recursos sino los procesos de sostenibilidad y asistencia técnica.

Tres cooperativas: Coomuldesna, Coopemprender y Coofortuna en Mutatá (Antioquia) colaboran en la producción de huevos y pollos. Estos productos también son parte de la canasta familiar ofrecida por el mercado de mujeres en la capital de Antioquia. “En Anorí hay una excelente calidad de huevos, como allá hay una iniciativa de gallinas ponedoras hay mucha producción”, resaltó Francelia.

Este proyecto de Huevos y Granja Integral hace parte del convenio de la ARN y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) para la comercialización y autoconsumo. Con una inversión de 2.341 millones de peso y que actualmente beneficia a casi 2.000 personas.

De igual forma, tienen disponible el Café La Esperanza, que se produce en el antiguo ETCR del municipio de Buenos Aires, al otro extremo del país, en el norte del Cauca. Este proyecto es financiado por la Misión de Verificación de la ONU en Colombia y el PNUD, y forma parte del esfuerzo de excombatientes de las Farc que le apuestan a la producción de un café tipo exportación.

Otro producto de este mercado de mujeres es la cerveza artesanal La Roja creada por exmiembros de las Farc y producida en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación Antonio Nariño, ubicado en la zona rural de Icononzo (Tolima), en el centro del país. Esta iniciativa, compuesta por 26 excombatientes de los cuales 11 son mujeres, ha llegado a posicionarse en el mercado de cervezas artesanales en ciudades como Bogotá y Medellín.

Además de este catálogo de productos, con el que quieren aportar a la reconciliación, ellas también incluyen en sus mercados otros bienes de la canasta familiar como verduras, frutas y hortalizas de productores locales. “La idea es buscar proveedores y ayudarles a organizaciones sociales y campesinas para fortalecer la economía local. No solo queremos impulsar los espacios territoriales, sino también esas organizaciones con iniciativas de producción, algunas de ellas lideradas también por mujeres. Para eso estamos haciendo un mapeo sobre proyectos en la región, para saber qué se está produciendo en Antioquia y qué podemos incluir en el mercado”, resaltó Francelia.

Por cada mercado que ellas ofrecen, y que entregan empacados en materiales biodegradables, hay diferentes rangos de precios que van desde $50.000 hasta $100.000 por cada uno. “Nosotras los organizamos como el cliente lo desea o según como nosotras los ofrecemos. Ahorita solo estamos haciendo domicilios para el área metropolitana, pero estamos seguras de que más adelante podremos hacerlo en otras regiones", dijo Francelia.

Las mujeres que lideran este mercado en su mayoría son madres cabezas de familia que buscan otras formas de cooperación. Asimismo, construir tejido social desde sus procesos de reincorporación y asociación con otras mujeres ahora en la vida civil. “Nosotras tenemos toda la moral, todas las ganas para sacar esto adelante, somos mujeres emprendedoras y fuertes. Siempre hemos tenido las capacidades y ahorita tenemos la necesidad de salir adelante”, relató Yolanda.

Estas mujeres cuentan con el apoyo de la Cooperativa Multiactiva Cotepaz Tejiendo Paz, de la cual son parte muchas excombatientes. Esta cooperativa ha acompañado otros proyectos productivos en la región, como un taller de motos y la venta de repuestos liderado por hombres y mujeres excombatientes, que actualmente adelantan capacitaciones en el Sena y en los talleres de Yamaha para fortalecer sus conocimientos acerca de motos, bicicletas y modelos electrónicos. En el tema de publicidad y finanzas también han encontrado una mano para entrar a ese mundo. “Para hacer mejor las cosas, porque todo esto es nuevo para nosotras, pero así vamos aprendiendo y sacando este proyecto adelante”, añadió Francelia.

Este proyecto urbano contó con una inversión de 183 millones y beneficia a cerca de 16 personas, entre ellos excombatientes. Para el fortalecimiento técnico de este y otros proyectos, la ARN suscribió un convenio con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) por valor de 2.450 millones de pesos, proceso que permitirá la línea de formación en mecánica de motos, en alianza con la Fundación Incolmotos Yamaha y que vincula a 12 personas.

“Mercado de mujeres: construyendo paz” es uno de los tantos emprendimientos y proyectos productivos que siguen siendo ejemplo de lo que ha dejado el Acuerdo de Paz. Por ejemplo, en Miranda (Cauca) un grupo de mujeres producen muñecas de trapo y lideran la iniciativa “Muñecas combatientes por la vida”. De igual forma, Confecciones La Montaña es otro proyecto integrado por cerca de 120 excombatientes que pertenecieron al antiguo frente 36 de las Farc y que se asociaron para confeccionar bolsos, maletines, riñoneras y otros productos textiles que se han dado a conocer no solo en Colombia, sino en el extranjero. Incluso, formaron parte de la edición de Colombiamoda 2020.

Estos son solo algunos ejemplos del proceso de reincorporación económica de las exguerrilleras y son el espejo de la reconciliación que avanza en las comunidades donde se libró intensamente la guerra. Para Francelia Arias, este tipo de iniciativas propias, que cuentan con el apoyo internacional, alimentan las ilusiones de que es posible un modelo de economía colaborativa y comunitaria.

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