“Se necesita control territorial de Ejército y Policía”: Dilian Francisca Toro

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La gobernadora del Valle del Cauca advierte de la presencia en la región de disidencias, Eln y los Pelusos, en alianza con los carteles mexicanos, disputándose las zonas de antigua presencia de las Farc.

Para la mandataria, Dilian Francisca Toro, si el Gobierno Nacional no ocupa con una buena oferta institucional las zonas donde antes hacían presencia las Farc, los grupos al margen de la ley, como el Eln o los Pelusos, en alianza con los carteles mexicanos, van a llegar para reproducir todos los factores de violencia. En diálogo con El Espectador, la mandataria habla de la situación que en ese sentido vive hoy su departamento.

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¿Cómo está hoy el orden público en el Valle del Cauca?

Hemos disminuido en un 14 % los homicidios, quebrando la tendencia de lo que había anteriormente. Son tres a cuatro dígitos menos en ese índice. El tema del sur del departamento afecta mucho: la coca, los grupos al margen de la ley, la situación en Cali, Jamundí y Buenaventura. Tenemos un trabajo con el Gobierno Nacional y las Fuerzas Militares y de Policía, y un proyecto denominado Atalanta, que apunta a implementar estrategias para combatir la ilegalidad y el narcotráfico.

¿Y las disidencias de las Farc?

Eso es lo que más nos está afectado, y están también el Eln y los Pelusos, en alianza con los carteles mexicanos. Lo más preocupante es que en el Valle y en Cali se mueve el negocio de la coca y esos grupos ilegales están en una disputa permanente por apoderarse de él, una guerra que afecta a la sociedad. Este departamento necesita control territorial por parte del Ejército y la Policía, y por eso le he insistido mucho al nuevo gobierno en el tema de Atalanta, que es como hemos denominado el proyecto para combatir a estos delincuentes.

¿Hay espacios en los que antes estuvieron las Farc que ya hayan sido tomados por otros grupos al margen de la ley?

Claro que sí: las mismas disidencias hacen presencia en la parte alta de Jamundí y en las partes altas de Tuluá. Estamos identificando y hay mucha preocupación. El mismo Eln ha ocupado algunos espacios. Lo que tenemos es que trabajar —y lo estamos haciendo— para que en el futuro no vayamos a tener un problema mayor al que teníamos cuando existían las Farc como grupo guerrillero.

¿Ha incumplido el Estado con la implementación de los acuerdos y en la desmovilización de los guerrilleros?

Es muy prematuro para señalar eso. El nuevo gobierno llegó hace apenas tres meses y medio, y lo que veo es que hay voluntad en el presidente Iván Duque de cumplir lo pactado y trabajar por el país. Nunca lo he escuchado decir que no seguirá con el proceso de paz, al contrario, ha reafirmado que continuará con él, lo cual envía un mensaje muy importante.

Mucho se habla de trabajar en unidad con los gobiernos locales, pero se conoce de un choque con el alcalde de Cali, Maurice Armitage, por el tema de la seguridad y su propuesta de militarizar la ciudad…

No tengo diferencias personales con el alcalde y tenemos una buena relación, solo que en ocasiones tenemos diferencias conceptuales. Yo lo he invitado a que trabajemos en unidad y que la mano dura la guardemos para aplicarla, juntos, contra los delincuentes. Como he dicho: los caleños también son vallecaucanos y lo que pasa en Cali, pasa en el Valle del Cauca.

Uno de los temas más críticos tiene que ver con la inseguridad ciudadana, los robos callejeros, los atracos. ¿Qué se está haciendo?

Hemos trabajado con el CTI de la Fiscalía, la Policía y el Ejército. Estamos articulando fuerzas y, creo, es lo mejor para combatir a los ilegales. Aquí somos más los buenos y pienso que el tema de la inversión social es primordial para que realmente los índices de violencia bajen. Queremos que Cali y todo el Valle del Cauca les dé oportunidades a los más desfavorecidos. Tenemos distintos proyectos de desarrollo con las comunidades, para que los que menos tienen tengan opciones de vivir mejor.

¿Se siente mucho en el Valle el fenómeno de la inmigración venezolana?

Para nadie es un secreto que ese es un problema nacional, que se debe trabajar de la mano con el Gobierno. Necesitamos mucho más apoyo de ese nivel central. El país no estaba preparado para esta estampida y es lo que tenemos que saber manejar, tanto los departamentos como los municipios y la misma nación.

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Hay muchos rumores frente a la situación del Hospital departamental, ¿está quebrado o no?

No, están mal informados. Es cierto que estaba a punto de ser cerrado pero hoy estamos facturando más de 25.000 mil millones. Hemos corregido los temas de facturación y administrativo, y vamos saliendo adelante.

¿Y el hospital de Buenaventura?

También estamos trabajando. Antes de que culmine este año vamos a tener en funcionamiento las salas de cirugía y otros módulos para todos los ciudadanos.

¿Qué piensa de la propuesta que surgió por ahí de alargar el período de alcaldes y gobernadores?

Nada de eso, a mí me eligieron por cuatro años y el Plan de Desarrollo que estructuramos está pensado en esos cuatro años.

¿Es cierto eso de que se le han arrimado a tantear una posible candidatura a la Presidencia?

Me parece una pregunta prematura. Solo quiero culminar muy bien mi mandato como gobernadora y servirle a mi departamento.

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