31 Oct 2021 - 1:00 a. m.

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Las estrategias en marcha para conservar los peces del río Cauca

El alimento y la reproducción de las especies ícticas del río Cauca son estudiados a través de convenios ambientales con la Universidad de Antioquia y la Universidad de Córdoba. La diversidad de especies, rutas migratorias, áreas de desove y estrategias de conservación son algunos de los puntos de interés.
Estudios de alimento y reproducción de las especies ícticas del río Cauca.
Estudios de alimento y reproducción de las especies ícticas del río Cauca.
Foto: Cortesía

A lo largo de la cuenca media y baja del río Cauca los pescadores insisten en un diagnóstico preocupante: cada vez hay menos peces. Ellos, sabedores ancestrales de las dinámicas, han visto cómo sus faenas de pesca son cada vez más difíciles. También reconocen que los ecosistemas acuáticos del río se han visto afectados por décadas a causa de actividades humanas que incluyen la pesca, pero que no se agotan allí, como tampoco se agotan con la llegada del Proyecto Hidroeléctrico Ituango en la última década.

Frente a este diagnóstico, conocido también por EPM, la empresa ha llevado a cabo una serie de convenios ambientales que, de manera general, propenden por la restauración de los ecosistemas y, en particular, apuntan a la protección del recurso pesquero. Esta estrategia involucra aspectos tan evidentes como complejos: es necesario conservar los peces protegiendo sus áreas de alimentación y reproducción. Dos trabajos de universidades persiguen esos objetivos: el de la Universidad de Antioquia y el de la Universidad de Córdoba.

La pista de los peces y su alimento

Cerca del 24 % de las especies de peces del río Cauca están en alguna categoría de amenaza. Algunas como la doncella, el chango, el comelón, el capaz y el blanquillo han disminuido en su abundancia aguas abajo del proyecto hidroeléctrico. Esta conclusión parcial se desprende del estudio que adelanta desde el 2019 la Universidad de Antioquia para analizar la variabilidad de los peces a lo largo del tiempo en el río.

El profesor Emerson Parra, ingeniero acuícola, magíster en Recursos Hidrobiológicos y coordinador de la investigación, explica que el objetivo es “mirar la respuesta de los peces a esos cambios en el flujo de la corriente del río por la acción de la presa”. Esto requiere un seguimiento de hasta veinte años, aunque por lo pronto el contrato va hasta el año 2024.

La evaluación se hace en noventa estaciones de muestreo a lo largo del río, desde Bolombolo, corregimiento de Venecia (Antioquia), hasta Pinillos (Bolívar), en un recorrido de 550 kilómetros. De esta participan treinta profesionales entre biólogos, ingenieros acuícolas, profesionales ambientales y técnicos pesqueros, según cuenta Parra.

Esos equipos hacen parte del Grupo de Investigación de Especies Ícticas y del grupo Limnobase y Biotamar, adscritos al Departamento de Biología de la Universidad de Antioquia. El alcance de su trabajo va desde estudiar la composición y estructura de los peces en el medio y bajo Cauca hasta crear una colección de estos en un laboratorio de la Universidad.

Parra explica que los muestreos se hacen cuatro veces al año, pues el Cauca es un río bimodal: con dos temporadas secas, de aguas bajas, y dos temporadas húmedas en las que aumenta el caudal. Pero no se trata solo del cauce principal del río, pues este es un sistema complejo, y por eso las noventa estaciones de muestreo están distribuidas así: 23 en el río Cauca, nueve en ríos afluentes al río, 24 en quebradas afluentes al embalse, catorce en ciénagas y veinte dentro del embalse del Proyecto Hidroeléctrico Ituango.

La parte más visible del monitoreo son los peces. Parra explica que estos cumplen una función económica y ecológica: “La función económica es que las poblaciones ribereñas los capturan, se alimentan de ellos y los comercian. La ecológica es que los peces convierten nitrógeno y aprovechan el fósforo”, entre otros nutrientes. Pero también se recogen muestras del alimento de los peces. Esto es: macroinvertebrados como insectos, crustáceos y moluscos que habitan en el fondo y las orillas del río; perifiton, que incluye bacterias, hongos, algas y protozoos que crecen en las rocas; zooplancton, que son animales microscópicos que flotan en el agua, y fitoplancton, plantas microscópicas que se nutren de la luz del sol.

Como resultado parcial, se han registrado cerca de 140.000 individuos de 158 especies de peces. Esta cantidad de información les permite afirmar que el ecosistema más diverso es el del cauce principal del río Cauca, con 108 especies registradas; seguido de las ciénagas, con noventa especies; las quebradas, con 51 especies, y finalmente el embalse, con otras 42.

La reproducción de los peces

Para favorecer la conservación de los peces es necesario entender su reproducción y tomar medidas para garantizar las mejores condiciones posibles. Esta tarea se está llevando a cabo con la Universidad de Córdoba. “Tenemos por objeto determinar dónde desovan y por donde se mueven los peces en el río Cauca y qué alteraciones han sufrido esas áreas de desove y las rutas migratorias. Un tercer componente son las estrategias de conservación mediante el desarrollo de tecnologías de reproducción en cautiverio”, cuenta Víctor Julio Atencio, experto en reproducción de peces, docente titular de esa institución educativa y director de su Centro de Investigación Piscícola (Cinpic).

El profesor Atencio explica que para EPM los primeros objetivos son obligaciones dadas por la licencia ambiental, pero el de estrategia de conservación es discrecional; es decir, la empresa tomó la decisión de hacerlo. Esto no sería posible sin entender que en el río Cauca hay especies de peces que migran para reproducirse, como el bocachico, el comelón, el blanquillo, la picuda y el bagre rayado, que son los de mayor valor comercial porque “son peces de subienda”. Estos viven entre los planos inundables de las ciénagas y las partes altas, hasta 500 kilómetros arriba, donde maduran y desovan durante el verano, por un lapso de tres a cuatro meses.

Los peces que no migran, y que por lo tanto pasan la mayor parte de su ciclo de vida en las ciénagas, son los que menos se ven afectados por la barrera del muro de presa, asegura el investigador. Por esto, el convenio se enfoca en las especies migratorias y sus áreas de desove: “Hemos encontrado que hay algunas poblaciones de peces que pueden hacer su dinámica reproductiva porque no llegan hasta allá arriba, al sitio de la presa. Otra pequeña población sí atravesaba. Las subiendas que se veían arriba del embalse, por ejemplo en Santa Fe de Antioquia, ya no van a suceder porque hay una barrera de 225 metros de altura”.

Sin embargo, la investigación también indica que las principales áreas de desove están entre Puerto Valdivia (Antioquia) y Achí (Bolívar); pero cerca del 80 % del desove de los peces migratorios se presenta entre Caucasia y Achí. Esto se logró establecer gracias a las cuarenta estaciones de monitoreo de huevos y larvas ubicadas desde Santa Fe de Antioquia hasta la desembocadura del Cauca en el río Magdalena.

Además, gracias al marcaje de peces con marcas hidrostáticas se puede establecer sus rutas migratorias. Estas marcas se realizan en ocho sitios del río (Santa Fe de Antioquia, Bolombolo, Cangrejo, río Ituango, río San Andrés, Puerto Valdivia, Caucasia y Nechí). La marca tiene un número de celular para que los pescadores que los capturen informen el sitio donde ocurrió la pesca, por lo que reciben dinero a cambio. Hasta septiembre del 2021, según cuenta Atencio, cerca de 10.000 peces habían sido marcados, de los cuales 1.618 fueron recapturados; es decir el 16,2 %. Para que el estudio sea exitoso debe recapturarse, por lo menos, del 3 % al 5 % de peces marcados, por lo que se considera que los datos recogidos son confiables para estimar las rutas migratorias.

Finalmente, la estrategia de conservación se da de forma ex situ en la Estación Piscícola Santa Cruz, en Caucasia, donde se han adaptado al cautiverio especies del río Cauca para manejarlas como reproductoras “que puedan producir crías de buena calidad”. Allí se producen larvas que son estudiadas hasta convertirse en alevines (juveniles) que eventualmente servirán para hacer repoblamientos en el río y sus subsistemas. Se ha logrado avanzar en el desarrollo de tecnología en cautiverio y la criopreservación de semen de especies nativas, como comelón, blanquillo, bagre rayado, capaz, bagre sapo y pataló.