Abadía de Westminster abre sus puertas y comienzan a entrar los invitados

Guillermo fue nombrado Duque de Cambridge y Kate Middleton tendrá el título de Duquesa de Cambridge.

La Abadía de Westminster abrió sus puertas a las 08.30 hora local (07.30 GMT) para que comenzaran a entrar los primeros invitados, que hacían fila desde minutos antes en las inmediaciones del templo donde se casarán el príncipe Guillermo y Kate Middleton.

Al menos una treintena de invitados aguardaban con sus elegantes atuendos y casi en silencio a recibir el permiso para poder acceder a sus asientos en el interior de la Abadía, donde comenzará el servicio religioso a las 11.00 (10.00 GMT).

A esa hora es cuando la novia llegará al altar, lugar en el que desde tres cuartos de hora antes esperará su prometido, el príncipe Guillermo.

Una vez abierta la Abadía, las cadenas de televisión británicas con acceso retransmitieron el aspecto final de ese escenario, que fue adornado con una alfombra roja en cuyos laterales hay ocho árboles, seis arces silvestres ingleses y dos carpes.

Los organizadores instalaron más de cuatro toneladas de vegetación ornamental en el interior de la Abadía para conseguir un escenario similar al de un bosque artificial.

Esperando el encuentro

Decenas de miles de personas tomaron este viernes por asalto el centro de Londres para la largamente esperada boda del príncipe Guillermo con Kate Middleton ante una audiencia planetaria estimada de 2.000 millones de telespectadores.

Muchos pasaron la noche a la intemperie o en tiendas de campaña recubiertas de banderines y fotos de los novios en el centro de una ciudad teñida de blanco, azul y rojo pasa asegurarse un lugar en las primeras filas del recorrido del cortejo nupcial en esta fresca mañana nublada pero por el momento sin lluvia.

"Soy una 'fan' de la monarquía. Esto es muy divertido. Seguro que habrá mucha pompa", dijo la británica Laura Smith, de 33 años, desperezándose al salir de su saco de dormir colocado en el suelo frente a la abadía de Westminster, escenario del enlace.

"Tal vez no tendré nunca otra oportunidad de ver algo así", explicó por su parte la española Isabel Mínguez, de 18 años, estudiante de las becas Erasmus.

Unos 1.900 invitados asistirán en vivo al enlace del hijo de la princesa Diana y de su prometida, que pasaron su última noche de soltería arropados por sus familias respectivas, él en Clarence House, la residencia de su padre, el príncipe Carlos, ella en un elegante hotel cercano al palacio.

Guillermo fue nombrado este viernes Duque de Cambridge y Kate Middleton tendrá el título de Duquesa de Cambridge una vez celebrado su matrimonio, anunció el palacio de Buckingham.

La policía, que desplegó 5.000 agentes por toda la ciudad, acordonó las calles del centro de la capital antes del comienzo de la ceremonia anglicana, programada a las 11H00 locales (10H00 GMT), aunque los invitados de menor rango están convocados más de dos horas antes.

A esa hora llegará la futura princesa Catalina, de 29 años, para revelar al mundo su secreto mejor guardado, el vestido de novia, que toda la prensa atribuye este viernes a la casa del desaparecido Alexander McQueen.

Ataviado con el uniforme de coronel de la Guardia Irlandesa del ejército británico, Guillermo, de 28 años, llevará 45 minutos esperándola en una iglesia transformada en jardín inglés, con miles de flores y árboles.

En las primeras filas se sentará la familia real británica, encabezada por la abuela del novio, la reina Isabel II, que ve en esta boda una oportunidad de dar aires más modernos a la monarquía, 30 años después de la de Carlos y Diana. Esa unión dejó paso a un tortuoso matrimonio que terminó en divorcio un año antes de la muerte de la "princesa del pueblo" en un accidente en 1997.

Frente a la soberana y al príncipe Carlos, su heredero por delante de Guillermo, se sentarán los padres de Kate Middleton, Michael y Carole, ex empleados de British Airways reconvertidos en millonarios empresarios.

La reina Sofía de España, los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, y los príncipes de Holanda, Guillermo y Máxima, ocuparán lugares de honor.

Bajo la imponente nave gótica, la pareja se dará el "sí quiero" en el día de Santa Catalina de Siena. Kate no jurará obedecer a Guillermo en sus votos matrimoniales, sino "amarle, confortarle, honrarle y cuidarle", pero recibirá alianza, contrariamente al príncipe, que optó por no llevar anillo.

Tras firmar el registro en privado, lejos de las cámaras y de los 8.500 periodistas que cubren el evento más mediático del año, los recién casados saldrán a saludar a sus admiradores, a quienes dieron las gracias con un mensaje con el programa oficial.

"El afecto que nos ha mostrado tanta gente durante nuestro compromiso ha sido increíblemente conmovedor y nos ha llegado hasta lo más profundo", escribieron.

Guillermo y Kate regresarán en carroza -descubierta- al palacio de Buckingham, pasando por el Parlamento, Downing Street, Horse Guards Parade y el Mall, la gran avenida en la que el príncipe se acercó a saludar por sorpresa la noche del jueves a una muchedumbre que en las próximas horas podría alcanzar los dos millones de personas, llegadas de todos los rincones del mundo.

El otro momento clave del día será la aparición de los posibles futuros reyes en el balcón del palacio, donde deberían sellar públicamente con un beso su matrimonio tras ocho años de relación.

Mientras, 650 privilegiados disfrutarán de un almuerzo ofrecido por la reina, antes de la cena de gala organizada por la noche para los 300 familiares y amigos más cercanos, tras lo cual Buckingham se transformará en discoteca.