Cóndores no nacen todos los días

Registran por primera vez el nacimiento de una de estas aves a partir de individuos reintroducidos en 1996.

La primera fotografía la tomó John Eduar Rojas, funcionario del Parque Nacional Natural de los Nevados. El 11 de enero de este año, en una de las caminatas de rutina que realiza dentro de sus tareas de vigilancia, alzó la mirada y lo vio planeando sobre un cielo azul. El tamaño y el plumaje de color marrón lo delataron. Sin duda era el polluelo de los rumores entre campesinos del municipio de Villamaría. Apuntó y disparó la cámara.

Desde 1996, cuando se inició el Programa de Reintroducción del cóndor de los Andes en el parque, no se tenía noticia del nacimiento de un condorito. Por eso la alegría del funcionario y sus colegas de la Unidad de Parques Nacionales Naturales. Verlo con sus alas extendidas a todo dar era la mejor prueba de que tantos esfuerzos durante estos años no han sido en vano.

“Lo que buscamos con un programa de reintroducción es que las especies se vuelvan silvestres, y esta es la mejor evidencia del éxito de la estrategia”, anotó Jorge Lotero, hasta hace poco director del Parque de los Nevados.

El ave voladora mas grande del planeta ha estado cerca de la desaparición desde la segunda mitad del siglo XX, cuando la población comenzó a disminuir dramáticamente. En el Parque de los Nevados el último avistamiento se hizo hacia 1967. La destrucción del hábitat natural, sumada a la caza, fueron dos de los factores que se conjugaron para diezmarlos. Aunque las cosas van mejorando poco a poco, hoy es una especie considerada amenazada en Perú, se encuentra en estado crítico en Ecuador, está declarada en peligro de extinción en Colombia con menos de 150 ejemplares y en Venezuela ha llegado casi a la extinción total, pues se calcula que no pasan de 10.

Para evitar que los cóndores colombianos corrieran la misma suerte de sus vecinos venezolanos, en 1989 se firmó un convenio entre el Inderena, The Zoological Society of San Diego y otras instituciones norteamericanas y colombianas. La idea desde entonces ha sido criar cóndores en cautiverio para luego liberarlos en puntos estratégicos de las tres cordilleras. La primera liberación se realizó en el Parque Nacional Natural Chingaza a mediados de 1989. Le siguieron los volcanes de Puracé y Chiles en Cauca y Nariño, respectivamente. En 1996 se sumó el Parque de los Nevados.

En total en este último parque se han liberado 14 cóndores provenientes de los zoológicos de San Diego (California), Buenos Aires (Argentina) y de Cali. A las cuatro hembras las bautizaron Calima, Waira, Izcay y Dulima. Los 10 machos quedaron registrados como Maitamá, Consota, Coyaima, Ingrumá, Acaime, Pipintá, Andino, Cumanday Calarcá y Cacique.

Lotero explica que de los 14 tan sólo quedan unos nueve en la zona. Es posible, dice, que los cinco machos migraran a otro lugar en busca de hembras. El cóndor es una especie monógama que una vez elige pareja la consolida para toda la vida. Así que en el Parque de los Nevados los que se fueron ya no tenían opciones.

En las próximas semanas, los funcionarios de Parques Nacionales tienen previsto realizar otra liberación en Boyacá. Con suerte, otros condoritos surcarán los cielos colombianos en poco tiempo.

 

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