El cuerpo de Bin Laden ya está bajo el agua

Desde el portaviones USS Carl-Vinson (foto) se dice que fueron lanzados al Mar Arábigo los restos del hombre que mató a 3.000 personas y originó guerras que aún no terminan.

Ver para creer. Principio de poca fe manifestado por Santo Tomás, que con los últimos acontecimientos toma vigencia  en una sociedad desconfiada, que ante la muerte de un terrorista y pasada la euforia de lo que los estadounidenses hoy llaman ‘justicia’, ahora exige ver la prueba de la hazaña que le llevó casi 10 años al Gobierno americano.

John Brennan, el más importante asesor de Barack Obama en temas de antiterrorismo, confirmó lo que fuentes oficiales anónimas afirmaban desde muy temprano: el cuerpo de Osama bin Laden fue lanzado al agua, por respeto a las tradiciones islámicas. "La inhumación bajo el mar ya tuvo lugar. Queríamos evitar una situación en la que (su tumba) se convirtiera en un santuario", dijo uno de los funcionarios a la agencia AFP, justificando que no había tiempo para negociaciones con otros países, con el fin de organizar un posible entierro.

La tradición islámica desmiente

Según AFP, Estados Unidos no informó a ningún país de su intención de llevar a cabo esta operación, incluyendo a Pakistán, donde Bin Laden fue hallado. A esto se une el hecho de que varias voces de expertos internacionales han criticado la justificación del gobierno de Obama, como la de un responsable de Al Azhar, la institución más importante del islam sunita, quien desde El Cairo (Egipto) afirmó que el islam se opone a arrojar un cadáver al mar.

"Si es verdad que arrojaron su cadáver al mar, el islam está completamente en contra", declaró a la AFP Mahmud Azab, consejero del gran imán Ahmad Al Tayeb para el diálogo interreligioso. La creencia musulmana sólo acepta el entierro como forma de funeral, salvo cuando es inevitable, como ocurre con las víctimas de un naufragio. "El cuerpo tiene una cierta dignidad, se trate de una persona asesinada o fallecida por muerte natural. Hay que respetarlo, creyente o no, musulmán o no", recalcó.

Estas declaraciones las ratifica el Imán Julián Zapata, del Centro Cultural Islámico de Colombia, quien explica que si un musulmán (chiita, sunita o sufí) muere en tierra debe ser enterrado, caso contrario si el deceso ocurrió en agua. Para este experto, Bin Laden está muerto desde 2006, tiempo en el que se supo que padecía diferentes enfermedades de alta gravedad.

Una fuente allegada al rector de la Gran Mezquita de París, Dalil Boubakeur, dijo que según la tradición musulmana, "primero hay que lavar el cuerpo de un difunto con agua jabonosa, luego sólo con agua y por último agua mezclada con alcanfor, y después envolverlo en tres paños". El experto también precisó que la inhumación se hace bajo tierra, sin féretro, y los restos mortales deben   colocarse en paralelo a La Meca, con la cabeza del difunto ligeramente ladeada hacia la derecha para que su cara esté orientada hacia la Kaaba, el santuario sagrado de La Meca.

El corresponsal de la agencia EFE en Teherán, Javier Martín, aseguró que “la manera como se deshicieron del cuerpo de Bin Laden va a generar problemas, por las formas, sobre todo porque va a dar razón a los grupos más radicales para dudar de la operación". Este periodista experto en el mundo islámico concluyó: "Si no muestran al menos las imágenes del cadáver, estos grupos van a explotar esas dudas”.
Aunque Brennan manifestó que existían fotos del cuerpo, pero que aún no serían divulgadas, la opinión pública desea ver la prueba de que el hombre más buscado del mundo está muerto. Por ahora, sobrevive la duda y el mito puede hacerse historia como en el caso de Hitler, de quien se dijo hasta que vivió en Argentina.

Puede que nunca se sepa la verdad absoluta sobre este tema o que sea cierto lo que hoy se dice. Por ahora existen dudas sobre tan importante logro, que daría más justificaciones a una guerra librada en Oriente desde 2001, por causa del daño que un hombre le originó a todo un pueblo.