Todo por una casa

Entre 1972 y 1999 el sistema de cálculo del Upac cambió 21 veces, mientras los esfuerzos del BCH por dar un techo a los pobres terminaron ayudando al 50% más rico del país. Marc Hofstetter, Jorge Tovar y Miguel Urrutia, autores del estudio.

Para cumplir el sueño de millones de colombianos, de tener una casa propia, el Gobierno ha implementado una serie de herramientas que han ido desde la creación del Banco Central Hipotecario en 1923, por el presidente Miguel Abadía Méndez, hasta el subsidio a la tasa de interés, ideado por el presidente Álvaro Uribe en 2009.

Pese a estos ejercicios interdisciplinarios, el déficit de vivienda aún es muy alto en el país y se requiere de mucho trabajo para buscar una salida a esta problemática, que afecta a una gran parte de la población.

La evolución de este tipo de mecanismos se ve reflejada en el estudio de la Universidad de los Andes, la Escuela de Gobierno Alberto Lleras Camargo y el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico (CEDE), que se presenta hoy en Bogotá.

El documento, llamado “Efectos del subsidio a la tasa de interés hipotecaria”, muestra cómo el Banco Central Hipotecario, que tenía como tarea prestar recursos a la población para la obtención de una casa, terminó beneficiando al 50% más rico de la población.

Para remediar y equilibrar esta situación, cuenta el texto que el presidente Carlos Lleras Restrepo trajo a la vida al Instituto de Crédito Territorial (ICT), con el cual buscó beneficiar a los ciudadanos más pobres. Sin embargo, la dependencia de los recursos públicos, el deterioro de su cartera y la baja calidad de algunos de sus proyectos no le permitieron cumplir su objetivo.

Pese a que el ICT se mantuvo en pie hasta 1991, el presidente César Gaviria Trujillo lo transformó para crear una entidad que estuviera más cerca de las personas menos favorecidas, y entonces nació el Instituto Nacional de Vivienda de Interés Social (Inurbe).

En su recorrido histórico el documento de los especialistas Marc Hofstetter, Jorge Tovar y Miguel Urrutia considera que el UPAC es el sistema más exitoso de todos los programas creados a lo largo del siglo por diversos gobiernos para impulsar el sector.

Otro intento, en la década de los 70, fueron las corporaciones de ahorro y vivienda (cav), que permitieron rápidamente el crecimiento de los préstamos hipotecarios. Sin embargo, en los 80 el sistema financiero inició la captación de recursos a tasa de mercado por encima del UPAC y esto provocó fluctuaciones en los depósitos de las CAV, lo que obligó al gobierno a modificar el Upac.

Entre 1972 y 1999 precisamente el Upac se modificó durante 21 veces, provocando la vulnerabilidad de las CAV a tal punto que al final de los noventa la calidad de los portafolios de estas instituciones se deterioró, algunos bancos se volvieron insolventes y el Gobierno lanzó un salvavidas con el Fogafín.

Este inventario de intentos fallidos llevó al presidente Álvaro Uribe a implementar una estrategia contracíclica para mitigar la crisis de 2007, que se vio reflejada a lo largo del mundo, incluida Colombia, en 2008. Se trata del subsidio a la tasa de interés hipotecario, el cual inicialmente se financió con recursos del Fondo de Reserva para la Estabilización de la Cartera Hipotecaria (Frech).

El  mecanismo permitió implementar un programa de subsidio a las tasas de interés de crédito hipotecario para vivienda nueva. Subsidio de hasta cinco puntos porcentuales que se otorgaría durante los primeros siete años del crédito, siempre y cuando se mantuviera al día.

El tamaño del subsidio se definió de acuerdo con el precio de la vivienda a adquirir. Aquellas con un valor inferior a los $67 millones, en 2009, tendrían un subsidio de hasta cinco puntos; para las viviendas cercanas a los $117 millones, el subsidio aprobado fue de cuatro puntos porcentuales y para la viviendas de $166 millones el subsidio alcanzó el tres por ciento del valor de la tasa.

Según la investigación, con el subsidio de la tasa de interés se espera, “por un lado, un incremento del número de créditos, pues los consumidores pagarán una tasa de interés menor gracias al subsidio. Por otro lado, los bancos recibirán una tasa de interés superior a la que captarían si no hubiera subsidio”, señal el estudio.

Es decir, si bien parte del subsidio se transmite a los consumidores, otra parte termina en manos de las entidades financieras. Esto es lo que se conoce como transmisión incompleta del subsidio, establece el estudio.

 

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