El drama de Pakistán para continuar con el aprendizaje en casa

Ante la falta de conexiones a internet, la educación en línea es imposible para cientos de miles de niños en Pakistán. Por ello, el gobierno decidió lanzar un canal institucional que ofrece lecciones a los jóvenes estudiantes. Pero este tiene problemas, y no será suficiente para resolver el problema.

Con 212 millones de habitantes, Pakistán cuenta con una de las poblaciones educativas más grandes del mundo.EFE

Los cierres en cientos de miles de escuelas alrededor del mundo por cuenta de la pandemia del coronavirus hicieron que la educación virtual se hiciera viral. Pero para millones de niños y jóvenes, la falta de acceso a conexiones de internet ha impedido el uso de las herramientas de aprendizaje en línea. Este es el caso de Pakistán, uno de los cinco países más poblados del mundo y, por ende, uno de los que cuenta con una gigantesca población educativa también. Con el cierre de las instituciones educativas, miles de niños han visto su educación interrumpida, por lo que el gobierno paquistaní adoptó un plan: un canal institucional para ayudar a los menores a continuar aprendiendo.

Pakistán lanzó el pasado 14 de abril TeleEscuela, un canal educativo desarrollado por el Ministerio Federal de Educación y Entrenamiento Técnico en colaboración con la Televisión Nacional de Pakistán (PTV, por sus siglas en inglés). Además, la Universidad Abierta Allama Iqbal, la cuarta institución de educación superior más grande del mundo, ubicada en Islamabad, y otras organizaciones sin ánimo de lucro han apoyado el plan. Este canal provee una parrilla de contenido para estudiantes de escuela primaria y secundaria en diferentes horas del día y con diferentes temáticas.

Pero Pakistán no es el único que ha impulsado un plan de tal tipo. En España, el Ministerio de Educación comenzó a ofrecer en marzo el proyecto de televisión educativa ‘Aprendamos en Casa’, el cual ofrece cinco horas de contenido pedagógico a millones de estudiantes. Este modelo ha ido propagándose por varios países para promover la educación remota. En India, el gobierno de Narendra Modi ha impulsado las clases digitales a través del canal Doordarshan a partir de junio, en un programa que irá acompañado por el Ministerio de Información y Radiodifusión. Sin embargo, para países como Pakistán todavía existe un gran problema: la mayoría de las familias son pobres, y no pueden costearse un televisor para que los pequeños presencien las clases. Le puede interesar: Un metro entre pupitres, así deberán actuar los colegios al reabrirse

Esta dificultad se extiende a África, en donde varios países, como Costa de Marfil, Senegal y Burkina Faso buscan iniciar sus propios programas de educación remota a través de televisión, pero con el mismo problema de frente: la pobreza, específicamente en zonas rurales. En la mayor parte del continente, el 89% de los estudiantes no cuentan con computadores y el 82% no tiene internet, según la Unesco. En las zonas más pobres, aunque algunas familias se puedan dar el lujo de tener un televisor, hay constantes cortes de energía. En Camerún, por ejemplo, la falta de electricidad en algunas regiones, incluso hasta por semanas, hace que encender los aparatos para presentarse a clase cada día sea una misión imposible.

La televisión está muy lejos de ser la cura milagrosa para el problema de la educación remota en tiempos de coronavirus. Además de la pobreza, este sistema también tiene otras particularidades, como la falta de interacción con el profesor hace que el aprendizaje sea más difícil. Los expertos del Ministerio Federal de Educación y Entrenamiento Técnico, por ejemplo, reconocen que su programa tiene defectos. Las clases en ocasiones van muy rápido para ciertos estudiantes, lo que hace que las lecciones sean incomprensibles. También, al final de cuentas, lo único que ofrece el programa por ahora es a maestros recitando de memoria el contenido de libros a sus estudiantes, que repiten lo que dicen los maestros. Y esto es un problema.

“Es casi como si pensáramos que los niños son memorias USB y solo estamos descargando esta información en ellos creyendo que eso los educará”, advierte Nadia Naviwala, miembro del Centro Wilson y experta en el sistema de educación de Pakistán a The Washington Post.

Aún así, pese a las adversidades, el gobierno de Pakistán continúa explorando vías para mantener el aprendizaje de sus jóvenes y, ante la falta de televisores en algunas zonas, ha decidido extender su programa a la radio. Según Shafqat Mehmood, ministro federal de Educación, el gobierno está a punto de desarrollar una radio nacional educativa, pues el cierre de las escuelas se extenderá, por ahora, por dos meses más, y lo que se busca es brindar la mayor cantidad de opciones a los estudiantes para que la brecha educativa no continúe profundizándose. El primer ministro, Imran Khan, ha lamentado que el país no le haya prestado atención a este problema en el pasado, y aseguró que su gobierno “está prestando especial atención ahora a los estándares de educación”. Según Naciones Unidas, Pakistán tiene uno de los peores indicadores en educación del mundo, pues las tasas de analfabetismo son altas y los problemas de aprendizaje son graves en las escuelas.

Luego de la pandemia, el reto para el mundo será el de mejorar los servicios educativos para las comunidades más afectadas, pues el encierro reveló cuan frágiles son las familias de bajos ingresos en el acceso a la educación digital.

 

920565

2020-05-21T11:05:05-05:00

article

2020-05-21T11:05:05-05:00

cgomez_250775

coronavirus

redacción internacional

El Mundo

El drama de Pakistán para continuar con el aprendizaje en casa

63

6444

6507