Cuidados según el tipo de piel

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Una rutina diaria de limpieza suele estar en la agenda de las mujeres, pero si quieres cuidar mejor de tu piel y retrasar la aparición de los signos de la edad, bien vale la pena que identifiques cuál es tu tipo.

Son varios los factores que influyen en nuestro tipo de piel, tales como el lugar en el que vivimos, el color e incluso la carga genética. Pero también es poca la atención que solemos prestar a estas variables y aplicamos cualquier tipo de producto que nos ayude con la limpieza e hidratación.

“Encontrar los productos adecuados a la necesidad de nuestra piel, facilita nuestra rutina de cuidado”, señala Diana Ibarra, gerente de Educación de Foreo para Latam, una marca sueca que desarrolla dispositivos para la protección y limpieza de la piel.

La experta explica que, a modo general, como un primer paso se debe limpiar la piel para no dejar residuos de suciedad o maquillaje. Segundo, mantener la hidratación. Esta debe ser por dentro y por fuera. Es decir, tomar agua preferiblemente y de manera regular, así como aplicar una crema o suero de tu preferencia que aporte antioxidantes a la piel y, por último, y quizás de manera más importante, utilizar bloqueador solar cada tres horas, incluso estando dentro de casa, porque la luz azul emitida por las pantallas causa envejecimiento prematuro.

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Ese cuidado puede ser mayor y así mismo reconocerás los beneficios en un largo plazo. “La mejor inversión que puedes hacer es la del cuidado de tu piel porque es la misma que te acompañará en 20, 30 0 40 años”, afirma Ibarra. Para dar ese extra, es importante que tengas en cuenta que las pieles claras están mucho más expuestas que las de tez oscura porque son más delgadas y producen menos melanina, que es lo que ayuda a que sean más resistentes ante los rayos del sol, pero igual de importante resulta identificar el tipo de piel que tienes para darle lo que realmente necesita.

Piel grasa

Se identifica por la hiperproducción de sebo, a causa de la genética, los cambios y desequilibrios hormonales, distintos medicamentos, situaciones de estrés o cosméticos que irritan la piel. Suele tener los poros agrandados, claramente visibles, ser brillante y contar con espinillas de cabeza blanca o negra.

Piel sensible

Está relacionada a la contaminación, el estrés, la mala alimentación, el sol y el uso de cosméticos inadecuados, además de la reacción a los cambios climáticos como el frío o el sol. La limpieza adecuada y a profundidad y el uso de productos dermatológicos son el factor diferencial para el cuidado de este tipo de piel. Utilizar hidratantes, pantallas solares y mantener una rutina de belleza adecuada, facilitarán tener la piel saludable en cualquier momento del día.

Piel normal

Suele tener los poros más finos. Cuenta con una buena circulación sanguínea y tiene una textura suave y lisa. No tiende a ser sensible y su apariencia es uniforme. A medida que envejece una persona con piel normal, su piel llega a secarse más.

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