Caída del cabello del bebé. cabello del bebé, pelo del bebé.
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4 Jan 2021 - 3:25 p. m.

¿Cómo evitar que a mi bebé se le caiga el pelo?

Es natural que al poco tiempo de nacido tu bebé comience a perder cabello que pronto recuperará. No obstante, si al cumplir 6 meses continúa esta tendencia, consulta con el médico.

A medida que pasan los años, sobre todo cuando ya estamos entraditos en edad, el cabello de muchos seres humanos es menos denso y es más notorio su cuero cabelludo, pues la velocidad de crecimiento es menor que la de caída y algunos quedan parcialmente calvos, mientras que otros lo pierden en su totalidad.

Genética, afecciones o enfermedades, uso de ciertos medicamentos, lesiones del cuero cabelludo, problemas nutricionales, cambios hormonales, tratamientos con radio o quimioterapia y estrés, son algunas de las causas por las que se pierde cabello.

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Pero, ¿por qué los bebés también sufren de caída del pelo? Si te asombras, porque recién nacido tenía pelo abundante en su cabeza, y ahora se esparce por su coche y en su cuna o se queda en la peinilla o el cepillo, lo primero que tienes que saber es que es normal y, además, temporal. Este proceso, conocido como efluvio telógeno, sucede durante los primeros 6 meses de vida del bebé, pero pronto ya lo verás con cabello maduro y frondoso.

El pelo pasa por dos etapas: una de crecimiento que dura, aproximadamente, tres años, y otra conocida como de reposo, en la que solo se mantiene entre el 5 y el 15% del cabello y dura unos tres meses. Lo anterior permite que el pelo se renueve, y a medida que se caiga comience a surgir nuevo, sin que se manifieste una notoria alopecia, término médico para denominar la ausencia de cabello.

No obstante, hay momentos en los que hay más pérdida que crecimiento de cabello y empiezan a notarse algunas partes de la cabeza despobladas; por ejemplo, cuando tu bebé se acostumbra a dormir o a permanecer mucho tiempo acostado en la misma posición y, por lo tanto, hay fricción continua de una parte de su cuero cabelludo con la almohada o el colchón. Esta fase pasará cuando tu hijo sea más grandecito y esté en capacidad de moverse más y permanecer sentado durante un buen tiempo.

También puede suceder por cambios, pero en esta oportunidad en el organismo de tu bebé, debido a que sus niveles hormonales se reducen después del nacimiento y es factible que debido a esta situación se detenga el proceso de crecimiento de su cabello. Otros motivos son:

Alopecia areata.

“Hace referencia a la pérdida focal de pelo, debida a un desorden inmune por el que las células de defensa del bebé se concentran alrededor de los folículos pilosos (puntos donde nace cada unidad capilar), los inflama y debilita, provocando la caída del pelo. Usualmente son zonas circulares, bien definidas y la piel afectada no presenta anormalidades”, destaca Natalia Rincón Agudelo, especialista en pediatra de la Universidad Nacional de Colombia.

Según la doctora Rincón, se han encontrado desencadenantes de esta condición, como el estrés. La evolución es variable, y así como algunos la padecen por breves periodos de tiempo, a otros los acompaña por meses o años, o tienen recurrencias en el transcurso de sus vidas.

Dermatofitosis.

También conocida como tiña del cuero cabelludo, es una infección contagiosa por hongos y se caracteriza por descamación roja en las zonas donde se presenta calvicie, picazón, inflamación, manchas de diferentes tamaños y puntos blancos.

Alopecia por tracción.

El pelo de los bebés al nacer es muy finito y no tan fuerte, razón por la que si no se trata con cuidado le puedes ocasionar una lesión física del cabello. Por lo tanto, no es aconsejable hacerle a tu pequeño colas de caballo, peinados con calor ni ponerle hebillas, por ejemplo.

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Costra láctea.

Cuando ocurre se enrojece su cuero cabelludo y aparece en el mismo sarpullido o como escamas gruesas, amarillas, resecas y aceitosas que al caerse también pueden provocar la pérdida del cabello. Por lo general, desaparece al poco tiempo.

Tricotilomanía.

Aunque es raro en bebés, es posible que se presente. Es un trastorno obsesivo y recurrente que sucede cuando el pequeño siente la necesidad de arrancarse el pelo, bien sea por nerviosismo, estrés o ansiedad, o por factores genéticos, ambientales o biológicos.

Además, la subida de su temperatura corporal, enfermedades genéticas, alteraciones hormonales, de tiroides o ganglios, entre otras condiciones médicas, son causas que pueden influir y precipitar la caída del cabello de tu bebé.

Con el fin de que su pérdida no sea tan evidente, algunas sugerencias pueden servirte de gran ayuda:

Trátalo con suavidad.

Para evitar la pérdida del pelo no cepilles ni restriegues su cabello con fuerza, debido a que al halarlo este puede caerse. Si es niña, tampoco le hagas trenzas muy ceñidas, colas de caballo, ni le pongas hebillas o gorros.

Alterna su postura.

Cuando tu hijo esté acostado, en su cuna o en su silla, procura cambiarlo de posición con cierta frecuencia para que la presión ejercida por la almohada o el colchón sobre su cabeza no sea siempre del mismo lado.

Consulta al especialista.

Este proceso de caída de pelo es muy normal, pero no está de más pedir la opinión de un pediatra o dermatólogo para saber si es por dificultades médicas o nutricionales, especialmente si sucede cuando tu bebé tenga más de 6 meses de vida.

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No le cortes el pelo.

No es cierto que al cortárselo se fortalezca y se desacelere su caída. Solo hazlo cuando ya salga el definitivo, para así evitar que disminuya su temperatura corporal, que logra controlar gracias a su cabeza.

No exageres con su lavado.

El cabello de tu bebé no requiere cuidado especial. “Si es menor de 30 días o tiene poco pelo, el cuero cabelludo se puede higienizar con agua durante el baño corporal, sin necesidad de aplicar productos cosméticos adicionales; después de este periodo, habitualmente aumenta un poco la secreción sebácea y se recomienda usar gel limpiador o champú de pH neutro en poca cantidad y cada 3 días, haciendo un masaje breve y retirándolo con abundante agua, procurando evitar el paso del producto a la cara del bebé”, recomienda la médica cirujana y pediatra Natalia Rincón.

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