¿Con o sin brasier?

¿Sabemos de dónde vienen las cosas que vestimos? ¿Qué historia hay detrás de cada prenda? Nos hicimos esas preguntas y para respondernos, este especial. El brasier.

Hugo Alejandro Díez Montoya

La primera vez que escuché de un brasier fue por mi madre, casi siempre la he acompañado a comprarlos pero no he usado ninguno porque no me gustan y tampoco me sirven, me resultan incómodos, razón por la que decidí llevar mis senos libres o con ligeros tops de encajes. Desde el colegio he visto a mis amigas usar sujetador, a veces las miraba haciendo educación física y las escuchaba decir: “Ay no, se me salió una varilla” y ahí comenzaba su odisea: ir al baño, quitarse el sostén y sacar la varilla para que no les tallara más. En esos días no conocíamos del sostén deportivo.

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Algunas se preguntarán ¿porque estoy escribiendo sobre un “artículo femenino” que jamás he usado?, la respuesta está en que me resulta maravilloso aterrizar muchas de mis dudas e ingenuidades frente a este. La existencia del brasier moderno, sujetador  o corpiño se dio hace más de cien años, su creación fue atribuida a una mujer llamada Mary Phelps Jacob, quien “dividió en dos el corsé” y comenzó a experimentar juntando pañuelos con tirantas hasta formar una especie de brasier.

Mary, patentó su invento en 1914 y comenzó una empresa llamada Fashion Form Brassiere Company. Debido a sus bajos ingresos, vendió la patente a  Warner Brothers Corset Company, quienes comenzaron a producir sostenes de forma industrial y a experimentar con tallas y medidas para crear diferentes piezas.

Lo valioso de que esta pieza exista es que las mujeres  contamos con alternativas para elegir si prescindir o no de él. Muchas hemos experimentado la sensación de libertad al llevar nuestros pechos sin sujetador y ahora tengo varias de esas amigas del colegio que han dejado de usarlo porque encontraron en otras propuestas una forma de sentirse cómodas y seguras.

La tendencia “Braless” o “Sin sujetador”, busca revindicar las libertades femeninas y convertirse en un tipo de protesta contra la opresión del cuerpo de la mujer, sin embargo llevar o no brasier es una decisión íntima que nos debe hacer sentir cómodas y felices de pertenecer al cuerpo que tenemos. 

Usemos sostén, brasier, top, corpiño o sostén deportivo, lo importante es que nos respetemos, amemos y protejamos entre nosotras para fortalecer nuestra fuerza y apropiarnos cada vez más de nuestro cuerpo.