
Los detalles que marcan la diferencia
Una pieza de artesanía de lujo es el fruto de años de dedicación a una misma labor, de la cuidadosa elección de los más nobles materiales y de un trabajo hecho a mano con destreza. Pero también es un tributo al pasado… la exaltación de un legado que cuenta una historia única, diferente a cualquier otra.
El baúl Morpho Azul de Mario Hernández es una pieza que integra el acervo artesanal de la firma marroquinera con la esencia que caracteriza a Johnnie Walker Blue Label.
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Su diseño está basado en una de las primeras piezas realizadas por la marca luego de su creación en 1978: el ataché o el maletín Piloto, un portafolio de cuero destinado a los pilotos y abogados de la época.
Su estructura rígida y su practicidad fueron la semilla de dos ediciones especiales (la primera de 100 piezas numeradas y la segunda de 150). Ambas reúnen el saber hacer de una marca marroquinera que ha labrado su maestría por más de 42 años y el espíritu de un whisky escocés creado por una casa que tiene más de 200 años de experiencia en destilación.
Exaltación del saber hacer de Mario Hernández y Johnnie Walker
La construcción de las dos ediciones especiales reúne diferentes técnicas del arte marroquinero, que son integradas con gran pericia en un solo objeto:
* Por un lado, el corte exacto de las piezas que conforman el armazón, las cuales son cuidadosamente ensambladas para que coincidan a la perfección unas con otras.
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* La doble costura en los ribetes que unen cada parte con precisión y determinan lo impecable de los acabados.
* El tejido de la cubierta frontal, realizado totalmente a mano por uno de nuestros maestros marroquineros. Este es creado a partir de delgadas tiras de cuero de curtición vegetal en dos tonos (caoba y azul), las cuales son cortadas y tejidas con gran minuciosidad: la primera edición (ya agotada) mediante una técnica basada en la cestería tradicional y la segunda edición mediante la técnica de espina de pescado.
Cada color representa a una de las marcas y su unión refleja la similitud existente entre los caminos recorridos por sus fundadores en diferentes épocas: Mario Hernández Zambrano y John Walker, respectivamente.
El esfumado o sfumato, una técnica italiana que se hace manualmente con aerógrafo y que es única en cada pieza, le da ese carácter exclusivo que comparten las firmas. Además, potencia su vínculo, pues este efecto degradado es el resultado del encuentro entre los dos tonos, aunque cada uno es perfectamente reconocible.
Los detalles que marcan la diferencia
A lo anterior se suman los herrajes en zamac con acabado color bronce, creados en exclusiva para Mario Hernández y contramarcados con el logo de la marca, así como la marcación con clisé de cinta dorada en el interior, que le da al baúl una apariencia cuidada y lujosa, como la de la botella de Blue Label.
También el forro que cubre el interior de la caja, elaborado en textil grueso para resguardar eficientemente la botella y con cuñas milimétricamente dispuestas para evitar que esta se mueva dentro de la pieza.
Está el estampado con un sutil patrón de mariposas —ícono de la marca colombiana— a manera de caleidoscopio en los colores que caracterizan tanto a la firma marroquinera como a la de whisky escocés: dorado y dos diferentes tonos de azul.
Y para finalizar, la manija para transportarlo fácilmente y los porta vasos de doble cara, en los que las dos casas son igualmente protagonistas.
El baúl Morpho Azul encarna la unión de dos grandes que se han convertido en la expresión de la maestría como legado. Fusiona sus fuerzas en una artesanía de lujo para resaltar los caminos recorridos por dos grandes caminantes.

