Anthony Zambrano: “Mi carrera apenas comienza".

El atleta de 21 años, doble medallista dorado en los Panamericanos de Lima 2019 sueña con ser finalista mundial y olímpico.

El colombiano Anthony Zambrano, de 21 años de edad, campeón panamericano de los 400 metros y la posta de 4x400. / COC
Anthony Zambrano se llevó dos medallas de oro en los pasados Juegos Panamericanos de Lima 2019.COC

Aunque extrovertido y alegre, Anthony José Zambrano de la Cruz es un hombre de pocas palabras. Antes que hablar, prefiere actuar. Por eso, durante las competencias opta por aislarse, concentrarse en la carrera y no perder el foco. Después se relaja y recupera la actitud fiestera que lo caracteriza.

Está contento con las dos medallas de oro que ganó en los Juegos Panamericanos de Lima la semana pasada, pero sobre todo porque ratificó que va por buen camino para alcanzar su gran objetivo: los Olímpicos de Tokio 2020.

“Mi carrera apenas comienza. No ha sido un camino fácil, pero ha valido la pena el esfuerzo. Mi mamá me enseño a luchar por mis sueños y en eso estamos”, asegura el atleta que nació en Maicao, pero se crió en Barranquilla, a donde su madre partió luego de que su esposo fuera asesinado.

“Uno viene con un don, con un talento, la clave es encontrarlo y trabajarlo”, explica el velocista. En unos Juegos Supérate Intercolegiados, en los que representó al Instituto Educativo Distrital María Cano, se dio cuenta de que era rápido para correr, pero apenas descubrió su vocación cuando fue invitado a participar en el programa Talentos del Atletismo Colombiano (TAC).

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Hasta entonces no tenía muy claro a qué se dedicaría. De hecho, trabajaba como todero en construcción o mototaxista. Pero bajo las órdenes del profesor Juan Carlos Cervantes fue aprendiendo los secretos de las pistas y luego llegó a manos del experimentado entrenador Valentín Gamboa, quien le ayudó a dar el salto a la élite, al acceder a la final del Campeonato Mundial de Atletismo de Menores en Cali, en 2015.

Su camino ya estaba trazado. Un año después fue finalista del Mundial Juvenil de Polonia y estuvo en los Olímpicos de Río de Janeiro en la posta de 4x400. El año pasado, sin embargo, sufrió una delicada lesión y se perdió los Centroamericanos y del Caribe. Desapareció del mapa deportivo, pero de la mano del técnico Nelson Gutiérrez fue recuperando su forma y ganó el título suramericano sub-23. Hace mes y medio, en Suiza, impuso una marca de 44 segundos y 68 centésimas, récord nacional que además le dio el tiquete al Mundial de Doha (Catar) a finales de septiembre y a los Olímpicos de Tokio 2020.

“Espero llegar a esas finales, ser medallista. Por un tiempo me opaqué, pero estoy de regreso y tengo mucho para dar”, asegura sin modestia.

Precisamente esa confianza es su mayor virtud: “Es un hombre desfachatado, que no le tiene miedo a nada ni a nadie. Le ponen al lado al mejor del mundo y no se arruga, trata de ganarle. Además, tiene unas cualidades impresionantes”, explica Valentín Gamboa, el entrenador del equipo tricolor, para quien “con trabajo y fogueo internacional, él y la posta pueden llegar a meterse entre las ocho mejores del mundo”.

Sobre el equipo de 4x400, integrado además por Diego Palomeque, Jhon Solís, Jhon Alejandro Perlaza, Kevin Mina y Jelssin Robledo, lo mismo opina el dirigente Ciro Solano, quien cree que “tenemos que bajar el tiempo un poquito (3:01:41), para ponernos a la altura de Estados Unidos, Francia, Nigeria, Trinidad & Tobago y Jamaica, que son los más fuertes en el momento”.

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“Se que tengo que ir mejorando poco a poco. Ya estuve en la Liga de Diamante (no corrió tras verse afectado por una partida en falso) y esa experiencia me va a ayudar. Me falta mucho, pero soy un chamaco que se pone retos y lo que digo lo cumplo”, advierte antes de recordar que “todos mis éxitos se los dedico a mi mamá (Miladys), la mujer más linda del mundo”. De hecho, sigue empeñado en comprarle una casa y sabe que si continúa dando buenos resultados, pronto lo va a conseguir.

De menos a más

Sobre su especialidad, los 400 metros, y su particular manera de correr, Anthony explica que “es una prueba larga y técnica. No soy bueno para la partida pero después de los primeros 100 es lo mío. Si llego a la recta final a cinco metros puedo ganar, porque remato muy bien”.

¿Tanto como para conseguir una medalla olímpica o mundial? Tal vez. Sus tiempos demuestran que tiene con qué llegar a las finales y pelear de tú a tú con los mejores del momento. “Pero en una carrera nunca se sabe. El ambiente, el clima: hay muchos factores que influyen, pero el que no sueña nunca logra nada, y a mí me gusta soñar y luchar”.

Zambrano descansará un par de días y retomará sus prácticas con el técnico Carlos Cantillo. “Gloria a Dios, estoy entrenando juicioso y con mucha disciplina. Ojalá en el Mundial podamos revalidar lo de Lima, aunque la exigencia será más alta”.

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2019-08-14T07:18:48-05:00

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Redacción deportes

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