Indios y Cachorros, a romper su maldición en Serie Mundial

Ambas novenas tienen las dos rachas más largas sin coronarse campeonas. Este martes, primer juego en Cleveland, 7:00 p.m., por Espn.

Terry Francona y Joe Maddon, managers de los Indios y los Cachorros. Fotos: AFP

Este martes se inicia una Serie Mundial especial. Frente a frente estarán los dos equipos con mayor número de años sin coronarse como campeones de las Grandes Ligas: los Cachorros de Chicago, desde 1908, y los Indios de Cleveland, desde 1948. Ambos son históricos; compiten desde la reorganización de la MLB en 1901 (cuando se creó la Liga Americana), y por estas dos ciudades han pasado grandes jugadores como Nap Lajoie, Bob Feller, Tris Speaker, Stan Coveleski (por Cleveland) o Ernie Banks, Joe Tinker, Ron Santo, Sammy Sossa (por Chicago). Pero a lo largo de esta historia se han creado mitos y leyendas, acontecimientos sobrenaturales, maldiciones, a las que le atañen la responsabilidad de los años de sequía de estas dos franquicias.

‘La maldición de la cabra’

Durante el juego cuatro de la Serie Mundial de 1945, contra los Tigres de Detroit, se presentó un suceso extradeportivo muy particular. Williams Sianis, un inmigrante griego quien tenía una taberna frente al estadio de los Cachorros de Chicago y quien con el pasar del tiempo se convirtió en un fiel seguidor del equipo, quiso asistir al encuentro junto con su otro amor: una cabra que había rescatado frente a su bar y a la que le tuvo tanto cariño que le puso su nombre al negocio: Billy Goat Tavern.

Para ese 6 de octubre de 1945, con los Cachorros, que ganaban el ‘clásico de otoño’ dos partidos a uno (venían de vencer a los Tigres 3-0 en el Briggs Stadium de Detroit), Sianis llegó con dos entradas: una para él y otra para la cabra. Pero, una vez ingresó a Wrigley Field, el olor nauseabundo que desprendía este animal fue la principal razón para que le negaran el acceso.

–¡Dejen entrar a Billy pero no a la cabra! –gritó Philip Knight Wrigley, dueño de los Cubs.

–¿Por qué no a la cabra? –preguntó William Sianis.

–Porque la cabra apesta –contestó el dueño de la franquicia.

–Perderán esta Serie Mundial y nunca volverán a ganar otra hasta que no se le permita la entrada a la cabra al Wrigley Field –maldijo con desaire el griego.

La anécdota de la cabra y su expulsión fue publicada en el Chicago Sun del día siguiente. Y los Cachorros no solo perdieron ese juego cuatro (1-4) sino que, además, vieron como una serie en la que se jugaban los últimos cuatro encuentros en Chicago se iba como agua entre los dedos. Con el pasar de los años, la maldición tomó fuerza: los Cachorros cayeron en una racha de temporadas perdedoras que llevaron a Sianis a arrepentirse e intentar echar atrás la maldición en 1969, un año antes de su muerte, pero de poco sirvió. Tan solo 71 años después, Chicago vuelve a ver a los Cachorros en un Serie Mundial.

‘La maldición de Colavito’

En 1959, Rocky Colavito tuvo un año fenomenal con los Indios. Conectó 42 cuadrangulares e impulsó 111 carreras; incluso jugó su primer Juego de Estrellas en las Grandes Ligas. Tenía 26 años y estaba llamado a ser el bate de poder de Cleveland. Pero el 17 de abril de 1960, dos días antes de que se iniciara la temporada regular, la tribu estaba jugando un partido amistoso contra Memphis. Colavito conectó imparable y estaba parado en primera base, cuando salió el mánager Joe Gordon, quien se acercó y le dijo:

- Este fue tu último turno al bate con los Indios, fuiste cambiado a los Tigres de Detroit por Harvey Kuenn –le expresó Gordon, quien a continuación lo sacó del juego.

La noticia cayó como un baldado de agua fría en Cleveland. Nadie lo podía creer. A partir de este cambio nació la idea de la maldición de Colavito. El cronista Terry Pluto escribió un libro explicando los infortunios que vivieron los Indios después de cambiar al jardinero. Además, la tribu tuvo una racha de 34 años sin jugar postemporada. Fue hasta 1995 cuando regresaron a una Serie Mundial, pero la perdieron con los Bravos y, en 1997, con los Marlins.

A pesar de lo que vivió, Colavito siempre dejó claro que amó a Cleveland y a sus Indios y que nunca los maldijo, pero también aseguró que el que sí lo hizo fue Frank Lane, gerente general del equipo, quien, en dos años con la franquicia, acabó con una notable alineación, que había llegado a la Serie Mundial de 1954. Cambió a todos los jugadores que había heredado para formar un nuevo equipo. Y fracasó.

Estos son los mitos que rondan a los Indios y a los Cachorros. Unos los creen, otros no. Lo cierto es que, desde este martes, uno de los dos equipos escribirá una nueva historia. Una de las dos rachas más largas sin ganar una Serie Mundial en las Grandes Ligas quedará en el recuerdo, mientras que en el se reforzará otro la idea de una maldición. Los Cachorros parten como favoritos para volver a celebrar después de 108 años de amarguras.

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