José Quintana brilló en su debut en postemporada de Grandes Ligas

El lanzador zurdo no tuvo decisión en una salida de 5.2 entradas, en las que ponchó siete bateadores, permitió dos imparables, una base por bolas y una carrera sucia. Los Cachorros ganaron el tercer encuentro de la Serie de División frente a los Nacionales 2-1.

José Quintana sale ovacionado en la parte baja de la sexta entrada en el partido contra los Nacionales en Wrigley Field. AFP

Los duelos de lanzadores en las series divisionales en esta postemporada de Grandes Ligas son contados con los dedos de una mano. Para ser más precisos han sido tres, el último de ellos se llevó a cabo este lunes en el estadio Wrigley Field de Chicago. José Quintana contra Max Scherzer. El colombiano salió en la parte alta de la sexta entrada tras un error del jardinero izquierdo Kyle Schwarber, mientras que el pitcher estadounidense salió en la parte baja del séptimo inning después de permitir doblete. Ambos permitieron una carrera y se fueron sin decisión en el encuentro en el que los Cachorros vencieron 2-1 a los Nacionales.

Quintana tuvo una salida notable. Estuvo en el montículo 5,2 entradas. En las que dominó a la ofensiva de Washington. Les permitió dos imparables y una base por bolas. Ponchó a siete bateadores. Aunque la defensiva le cometió dos errores (el restante vino en un mal lanzamiento a primera del lanzador), también tuvo jugadas importantes, sobre todos en los jardines. En la tercera entrada Jason Heyward atrapó una bola que parecía encontrarse con la pared del estadio, lo mismo hizo Jon Jay en la cuarta.

Eso se sumó al control del colombiano, quien se entendió a la perfección con Wilson Contreras. En días previos al juego, Quintana en diálogo con este diario había afirmado que ya tenía estudiado a los bateadores de los Nacionales. Conocía sus fortalezas y debilidades. Así planeó el encuentro y lo hizo de buena manera. Bryce Harper solo pudo llegar a base por un error del segunda base Ben Zobrist, lo mismo sucedió con Daniel Murphy, pisó las almohadillas gracias a un mal fildeo de Schwarber.

De resto el lanzador zurdo estuvo dominante sobre el montículo. De los 96 lanzamientos que realizó, 63 estuvieron en la zona de strike. Los bateadores nunca se vieron cómodos frente al nacido en Arjona, que llegó a cuenta llena solamente en tres ocasiones, una de ellas terminó con la base por bolas a Jeyson Werth en la cuarta entrada. Mientras que Michael Taylor y Werth fueron los bateadores que lograron batearle imparable al colombiano.

Salió por el número de lanzamientos en la sexta entrada y porque tenía que enfrentarse a dos derechos. Daniel Murphy fue su último bateador, le lanzó dos rectas: la primera fue un strike alto y la segunda salió con un elevado fácil al jardín izquierdo. Schwarber se complicó, no fildeó bien el batazo y terminó enredándose. La pelota picó y mientras el jardinero la regresaba al cuadro, Murphy llegó a tercera de pie. Joe Maddon, manager de los Cachorros, le pidió la bola al colombiano, quien solo pudo ver desde la caseta cómo Ryan Zimmerman le conectaba un doblete a Pedro Strop para abrir el marcador. Carrera que no se anota en la cuenta de Quintana, pero sí en el marcador. Sucia.


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Así como el lanzador bolivarense se destacaba en el montículo, su rival hacía lo mismo. En seis entradas ningún bateador podía conectar las pelotas que lanzaba, todos abanicaban a la brisa, buscando un contacto para no quedar en ridículos. Pero Scherzer en el arte del engaño es como pocos. Sus bolas parecían tener una dirección y en el último instante, antes de llegar al plato, se escondían. Hacían parecer novatos sin conocimientos de la zona de strike a los jugadores de los Cachorros. En esos seis innings, golpeó a uno y otorgó tres bases por bolas, pero nadie le conectaba.

Fue hasta la séptima entrada, con un out, que apareció el madero de Ben Zobrist. Se encontró con una recta del derecho y terminó siendo un doblete. Ese imparable, que acabó con la fantasía en Wrigley Field, también sirvió para que Dusty Baker tomara la decisión de sacar a Scherzer. Parecía acertada, pero no le funcionó la estrategia. Como sucedió con Quintana, el lanzador que entró por el abridor permitió el hit para romper el cero. Fue Albert Almora Jr, quien le conectó sencillo al izquierdo a Sammy Solis y entró en carrera Zobrist. Uno a uno.


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El partido ya no era de los abridores. Salieron sin decisión. El deporte, que no siempre da lo que merece, parecía ser equitativo con ambos. Como si se hubiera tomado el tiempo para sentarse y pensar que ninguno de los dos merecía la derrota. Todo quedó en manos de los relevistas. Carl Edwards Jr, quien permitió el cuadrangular enorme de Bryce Harper en el juego dos, lanzó la octava entrada sin permitir nada. Demostrando que siempre hay desquite para las malas salidas. Brandon Kintzler, quien cerró el séptimo inning, abrió el octavo otorgando base por bolas a Tommy La Stella, retiró a Jon Jay y a Kris Bryant. Baker lo sustituyó por Oliver Pérez para enfrentar al zurdo Anthony Rizzo, quien conectó imparable e impulsó la carrera de la victoria.


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Edwards Jr se quedó con la victoria, Kintzler con la derrota y Wade Davis salvó un encuentro difícil para los Cachorros, que se fueron al frente en la Serie Divisional y pueden cerrar su paso a la Serie por el Campeonato de la Liga Nacional el martes, cuando vuelvan a recibir a los Nacionales en Wrigley Field (4:30 p.m. por ESPN). José Quintana dejó una grata impresión en su primera salida en una postemporada en el béisbol de las Grandes Ligas.


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