¡Seis novenas estrenan estrategas en la MLB!

Medias Rojas, Mets, Nacionales, Piratas, Tigres y Yanquis, cambiaron de dirigentes para la contienda del 2018. Alex Cora, de Puerto Rico, el primer latino en la historia en orientar a los ‘’Pati-Rojos’’ de Boston.

Presentación de Aaron Boone como nuevo manager de los Yanquis de Nueva York. AFP

Para dirigir a una novena de las Grandes Ligas, además del conocimiento real del juego, es indiscutible que se necesite de una buena dosis de paciencia, de una buena preparación táctica y técnica, de unas excelentes relaciones con los peloteros, sin que sobre, por supuesto, algo de experiencia sobre los diamantes, y, algo más importante, que se tenga la sapiencia necesaria para en determinado momento, asumir los riesgos que el béisbol ofrece en una jugada o en decisiones que se controvierten por el simple hecho de estar sobre el terreno de juego.

Muchas de esas condiciones deben hacer parte integral del capataz en el Béisbol Organizado. En algunas ocasiones, como se puede comprobar un poco más adelante, a veces la experiencia no se tiene en cuenta por parte de quienes están dedicados a reclutar a los nuevos dirigentes de los clubes, y en otras, porque consideran que los agregados en los otros frentes de las condiciones del estratega, puede ser más útil y suficiente que la propia experiencia.

¡Eso está por verse!, diríamos nosotros en estos momentos, pero para lo que es menester en este caso, digamos que seis novenas de las Mayores estrenan estrategas, la mayoría de ellos, sin experiencia en el desempeño del cargo, y por lo tanto, expuestos a que sus conocimientos del beisbol, les permita trabajar acertadamente en sus equipos sin que puedan estar alejados de las posibles críticas por sus actuaciones y decisiones.

Un latino

Señalemos de entrada que nos complace sobremanera que Alex Cora, de Puerto Rico, se convierta en el primer capataz latino en la historia que dirija a los tradicionales Medias Rojas de Boston, tras un largo trasegar en el Béisbol Organizado, pero que en todo caso, novato para el cargo.

Cora tiene ese picante latino que agregado a la malicia que le aplica al juego, puede ser un hombre exitoso, sobre todo, cuando los ‘’Pati-Rojos’’ pueden sumar más que restar, dada la calidad de su nómina.

John Farrell, el estratega que se fue del banco de juego de los Medias Rojas, no encontró la fórmula para hacer rendir más a la novena en los momentos más complicados de las temporadas en donde estuvo al frente de la divisa.

Cora sabe que si Chris Sale, Dave Price y el venezolano Eduardo Rodríguez, un trío de brazos zurdos de excelente fortaleza, ofrecen la calidad de juego que necesita desde la loma de los suspiros, los Medias Rojas tienen la suficiente capacidad para luchar sin tregua por la corona de la división Este de la Liga Americana que es, sin duda alguna, la cuota inicial para pensar en firme en la postemporada.

El beneficio de la duda por ser novato, hace parte de las cosas buenas que se esperan del dirigente boricua con Boston. Y por ahora, el terreno lo tiene abonado para que tenga más aciertos que reveses.

Lo inesperado

Sorprendió, por decir lo menos, la salida de Joe Girardi del timón general de los Yanquis de Nueva York, decisión que, al interior de la novena, se había discutido mucho antes de que se produjera la destacada actuación en la postemporada de los ‘’Mulos’’. Eso es lo que se ha confirmado y eso hay que aceptarlo.

Pero para nosotros es sorpresa, en el sentido de que Girardi mostraba capacidad, tranquilidad, conocimientos, decisiones ajustadas a lo que el juego requería en determinados momentos, en fin. Sin embargo, el argumento es que se necesitaba una nueva cara en el banco de juego, para ‘’buscar una mejor integración y relación con los peloteros, especialmente entre los nuevos prospectos’’.

Aaron Boone, novato en las lides de ser capataz en las Grandes Ligas, es el nuevo dirigente de los Yanquis, y tiene por delante, la comprometida decisión de llevar a la afamada novena a la Serie Mundial, con los ajustes que le vienen haciendo a la nómina y enormes posibilidades de excelentes respuestas del grupo de peloteros que están surgiendo de sus divisiones inferiores.

Boone, un ex pelotero de las Grandes Ligas, con poca trayectoria, es el mismo que despachó con el uniforme de los Yanquis, aquél inolvidable cuadrangular al cierre de la décima entrada del séptimo juego por el campeonato de la Liga Americana de 2003 frente a los Medias Rojas de Boston, para que el club clasificara a la Serie Mundial, que jugó frente a los Marlins de la Florida.

Comentarista de béisbol para la televisión, Boone tendrá en la llave Aaron Judge-Giancarlo Stanton, adquirido en este invierno de los Marlins, el formidable dúo de cuadrangulares para hacer la fiesta beisbolera en todos los estadios. Y desde luego, mucho se espera de la nómina combinada entre veteranos y novatos para que los Yanquis alcancen el boleto para ir al Clásico de Otoño.

Con los ‘’felinos’’

Un veterano como Ron Gardenhire, por ejemplo, tendrá en sus manos la orientación de los Tigres de Detroit que, entre otras cosas, busca enderezar el camino de la divisa en la división Central de la Liga Americana, pero con rasgos de reconstrucción, para esperar buenas cosechas en un par de temporadas.

Los ‘’felinos’’, sin embargo, pueden hacer daño a la hora de la verdad, y Ron tiene cómo explotar las condiciones de la nómina de Detroit y darle los ajustes necesarios para sacar adelante esta etapa de transición o de cambios profundos en la plantilla y de respuesta sobre los diamantes.

Gardenhire sabe de su compromiso, conoce mucho la tarea que va a desarrollar, pero todos deben esperar que los Tigres este año podrán asustar pero no despedazar su zona y mucho menos la liga.

Los otros tres

Los Nacionales de Washington salieron de Dusty Baker a pesar de la excelente campaña regular de la novena. Pero tanto los dirigentes del club como su propia afición, por muchas razones, esperaban que por lo menos ganaran el título del circuito.

Los Nacionales tienen un potencial enorme con el grupo de peloteros que conforman su nómina, y Dave Martínez, el nuevo capataz y otro novato en materia de conducción en la Gran Carpa, tendrá la extraordinaria responsabilidad de hacer rendir al club hasta pensar, seriamente, en que la Cita de Octubre debe ser prioridad para el grupo.

No será nada fácil, eso es cierto, pero es que la divisa de la capital de los Estados Unidos cuenta con el material humano suficiente para aspirar a grandes cosas, algo que nadie debe desechar. Y Dave sabe que su labor tendrá que ir a fondo, para que con el puñado de peloteros con que cuenta, puedan rendir sobre los campos lo que necesita la novena para llegar ‘’a la tierra prometida’’: la Cita de Otoño.

Los Mets de Nueva York salieron de Terry Collins después de dos últimas campañas con muchos altibajos, y contrataron a Mickey Callaway, para llevar las riendas de la novena, en momentos en que el club muestra una rotación de primera línea que ha padecido hasta lo indecible en materia de salud en los años 2016 y 2017.

Collins no tuvo la suerte deseada con los metropolitanos de Queens, pero con la nómina que cuentan los Mets y la llegada de algunos veteranos en plan de refuerzo, como el mexicano Adrián González, Callaway buscará obtener resultados y cambiar la ruta que ha caminado el equipo en las últimas temporadas.

La afición del tradicional barrio de Nueva York merece cosas mejores, y Callaway tiene esa gran responsabilidad: volver a los Mets la novena que no se puede entregar fácilmente en la campaña.

Finalmente, Gabe Kapler, será el nuevo estratega de los Piratas de Pittsburgh, club que piensa para el futuro y no para las dos próximas jornadas, al perder a varios de sus titulares en las transacciones invernales de este año.

Kapler tiene conciencia de que su trabajo estará encaminado en reconstruir a la divisa para mirar terrenos promisorios en un par de años, dadas las circunstancias en que los ajustes que tendrá que hacer, hará parte de la lidia normal para que los Piratas, en tres años, vuelvan por sus fueros de gran competidor en la Liga Nacional.

Novato como los otros cinco que van a  la ‘’zona de candela’’ en las direcciones técnicas de las Grandes Ligas, Kapler va a transitar sobre arenas movedizas, pero su tarea será armar con tranquilidad el futuro de los Piratas.

Esos seis nuevos estrategas de las Mayores pueden darle a las Grandes Ligas un abono especial para ver en acción a mentalidades diferentes, quizás más audaces y renovadoras, a los que estábamos acostumbrados a ver.

Pero el béisbol es único, y el propio juego será el juez natural en las actuaciones de estos nuevos grandes capataces de la pelota, porque en muchas ocasiones, el estratega tiene que manejar no solo las cosas del propio deporte, sino de los egos indiscutibles de quienes son las estrellas de sus equipos y cuya tarea no es nada fácil de conducir, cuando desde el banco de juego se conoce y se sabe, que más allá de ese pelotero de muchos pergaminos, por delante está lo que significa el equipo, la afición y el propio béisbol.

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