El coronavirus le pasó factura al ciclismo colombiano

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Debido a la crisis económica y sanitaria del país, dos escuadras decidieron cerrar sus puertas: el Onion Team de Antioquia y el Ebsa de Boyacá.

Si hay un deporte dependiente de los patrocinadores es el ciclismo. Y la situación en el país para que la empresa privada lo apoye nunca ha sido la ideal. Justamente el año pasado, el mismo en el que un colombiano se paró en lo más alto del podio del Tour de Francia, se cerraron las puertas de seis equipos: Manzana Postobón, Coldeportes Strongman, Coldeportes Zenú, GW Shimano, Betplay y AV Villas.

Ese fue el espejo retrovisor con el que el ciclismo colombiano empezó su calendario de 2020, eso sí, con la incursión de algunas escuadras juveniles sub-23 que ilusionaban: el Onion Team y el UAE Team Colombia. El primero, dada la coyuntura por el COVID-19 y la falta de carreras, decidió cerrar sus puertas y acabarse luego de unos meses de trabajo. El segundo es un retrato del porqué tiene inmunidad: es financiado por los Emiratos Árabes.

Otra escuadra que corrió con la misma suerte del equipo dirigido por Óscar de J. Vargas fue el Ebsa de Boyacá, comandado por Rafael Antonio Niño. La insistencia de la Federación Colombiana de Ciclismo no logró convencer a la Empresa de Energía de Boyacá para que no mandara a la borda a un equipo con un recorrido de más de 15 años. La factura de la pandemia.

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Así las cosas, el ciclismo colombiano, en apenas unos meses, lamenta la extinción de ocho equipos. Cada vez las posibilidades de trabajo son menores y los ciclistas, mecánicos, directores y demás staff están sin trabajo. El ciclismo no es una disciplina con mucho cartel para la empresa privada, razón por la cual las gobernaciones y alcaldías son los principales patrocinadores de este deporte en el país. Estas escuadras, ante la coyuntura y la crisis sanitaria, también ven con dudas el futuro, pues uno de los principales rasgos de los apoyos gubernamentales es su falta de solidez e inestabilidad para darle continuidad a los proyectos.

De los 55 eventos del calendario nacional apenas se corrieron seis: Tour Colombia, Nacionales de Ruta, Circuito Miguel Ángel Sanabria Tuta, Circuito Feria de Manizales, Clásica de Cómbita y la Clásica de Rionegro. Esta última se disputaba apenas empezó el brote en el país a mediados de marzo. El resto de carreras quedó en el aire, resaltando que la Vuelta a Colombia está programada para mediados de agosto y el Clásico RCN para la última semana de septiembre. Todos esos eventos están en entredicho. Y ante ese panorama y la crisis económica, las empresas han determinado recortar sus recursos. El COVID-19 contagió al ciclismo colombiano.

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