Entre equipos de ciclismo y los grandes campeones

Elegir a la mejor escuadra de la historia del ciclismo puede ser una tarea complicada, casi que imposible. Por eso vale la pena recordar a unas cuantas y el porqué quedaron en la memoria colectiva y en los cuadros de ganadores.

El Renault francés dominó las principales carreras de Europa con Laurent Fignon (centro) y Bernard Hinault (der.).
El Renault francés dominó las principales carreras de Europa con Laurent Fignon (centro) y Bernard Hinault (der.). Equipo Renault

En el ciclismo suele haber equipos diseñados solo para ganar el Tour de Francia, otros pensados para realizar muchas carreras y con varios líderes, y algunos hechos para un solo corredor con un montón de gregarios. A diferencia de otros deportes, acá son tan importantes los ciclistas como los directores deportivos, y el pensar en ser los mejores con la mira puesta en un objetivo. Por eso, a lo largo de la historia, fue normal que ese rol de superioridad fuera cambiando dependiendo de la prueba, la época y los nuevos talentos que iban apareciendo. Aún hoy sucede. Pero esto no quiere decir que no haya escuadras emblemáticas, unas que, quizá, estén en el salón de la fama del ciclismo y otras en el salón del recuerdo, igual de valioso para el aficionado y para el deportista mismo.

Por eso, para una pregunta que posiblemente no tenga una sola respuesta, es bueno mirar números y triunfos, y el impacto que generó el equipo en el pelotón y en la época en la que corrió. Y también es interesante iniciar por el Renault, el conjunto que no tuvo muchos años de existencia (1978-1985), pero que marcó un tiempo, una manera de competir, con la astucia de Cyrille Guimard, el director, la fuerza de Bernard Hinault, la resistencia de Laurent Fignon y la intuición calculadora de Greg LeMond.

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Tres pedalistas con capacidades diferentes, iguales de ambiciosos, que hicieron de este equipo el más prestigioso de Francia, el que iba a la cabeza de la investigación deportiva con entrenamientos sofisticados, bicicletas más avanzadas y una alimentación rigurosa dependiendo la necesidad de la persona (masa muscular y quema de calorías, entre otros aspectos). De hecho, el ir siempre de prisa, sin importar cuál fuera la cita o el terreno, además de la estrategia agresiva, tuvo éxito. En su palmarés quedaron seis victorias en el Tour (cuatro de Hinault y dos de Fignon), dos Giros de Italia (ambos de Hinault), dos Vueltas a España (Hinault), dos París-Roubaix, cuatro campeonatos de Francia y dos Tours del Porvenir, por nombrar algunas. Sin embargo, el 25 de julio de 1985 la marca francesa decidió renunciar al patrocinio y dedicarse de lleno a la Fórmula 1, dejando a 18 ciclistas sin trabajo, culminando uno de los grupos más poderosos de la historia.

Triunfos que respaldan

La realidad se construye con base en lo que se conoce y por eso hay equipos que se olvidan fácilmente o, más bien, que no se tienen tan presentes. Es el caso del Legnano, que estuvo vigente durante sesenta años y se dedicó a ganar Giros de Italia: tres veces con Gino Bartali (1936, 1937, 1946), una con Fausto Coppi (1940). Sí, puede que las otras dos grandes (Tour y Vuelta) no hicieran parte de sus prioridades, pero en la Corsa Rosa eran casi que invencibles. Tampoco hay que dejar de lado al Molteni, con el que Eddy Merckx ganó tres Giros de Italia (1972, 1973 y 1974) y la misma cantidad de Tours de Francia (1971, 1972 y 1974). Escuadras que brillaron gracias a unos pocos y tuvieron como plan tener a un muy buen corredor que hiciera su trabajo y a siete más para apoyarlo. Por ese estilo también está el Reynolds, que en 1989 cambió de nombre para ser el Banesto (hoy el Movistar) con el que Miguel Induráin ganó sus cinco Tours (1991-1995). Nuevamente la misma figura: un hombre solo, como les gusta ir a los campeones, y unos cuantos para dar una mano, proteger y dejar que el líder haga su trabajo.

Hubo otros más polifuncionales, con varias cabezas como el Bic, antes llamado Saint-Raphaël. Este equipo francés que estuvo activo durante veinte años consiguió cinco Tours de Francia (tres de Jacques Anquetil, uno de Lucien Aimar y otro de Luis Ocaña), tres Vueltas a España (dos de Ocaña y una de Anquetil) y un Giro de Italia (Anquetil). Es decir, que entre 1962 y 1964 fueron casi que invencibles en Europa al imponerse en seis de las nueve grandes con el espíritu de aventura que siempre se le reconoció al director Maurice de Muer. Por la línea del Bic, y viniendo más para acá, está el Ineos, antes llamado Sky, una empresa diseñada para ganar y controlar el curso de las cosas a su antojo en las principales pruebas. No en vano han triunfado en siete de los últimos ocho Tours y con cuatro ciclistas diferentes, entre ellos el colombiano Egan Bernal.

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Dave Brailsford, mánager de la escuadra británica, se ha empeñado en la última década en tener a los mejores, no solo en fortalecerse, sino en debilitar a sus rivales. Y en contar con unos cuantos capitanes, uno que otro guerrero y decenas de soldados. Por eso fue habitual que en el Tour de 2019 Thomas y Bernal fueran los líderes, hasta que la misma competencia fue determinando quién debía tomar el mando. Tal como pasó un año antes con Thomas y Chris Froome, y se espera que suceda este 2020 cuando los más recientes triunfadores en los Campos Elíseos tomen la partida el 29 de agosto en Niza. Aunque la memoria es pendular, y en el anterior listado hayan quedado muchos grandes equipos por fuera, es importante tener en cuenta que una escuadra suele ser tan buena como su líder, que el cuestionamiento de si uno fue mejor que otro estará latente y que los parámetros de escogencia serán subjetivos para una disciplina en la que solo el nombre de uno prevalece, así todos hayan trabajado para esa victoria.

 

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2020-05-14T22:00:00-05:00

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Camilo Amaya - @CamiloGAmaya

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