Con 17 años se coronó campeona de los Centroamericanos

Mariana Pajón, la inspiración de Gabriela Bollé

La bicicrosista colombiana comenzó su camino en el BMX después de que la antioqueña se quedara con la medalla de oro en los Londres 2012. Estará en los Olímpicos de la Juventud, en Buenos Aires.

La bicicrocista barranquillera Gabriela Bollé ganó medalla de oro en el BMX femenino.AFP

En Barranquilla, Gabriela Bollé, con tan sólo 11 años, seguía atenta la carrera de Mariana Pajón en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Todas sus esperanzas estaban puestas en la antioqueña: por ella había apostado, conocía sus condiciones y tenía la seguridad de lo que era capaz de hacer. No era la primera vez que la veía competir. A Pajón la había conocido personalmente unos años atrás, en uno de sus entrenamientos en la pista de Envigado. Ella y su familia vivían en Medellín, después de que su papá, Manuel Bollé, dejara Florencia (Caquetá), donde nació Gabriela, y antes de que buscara una ciudad cerca de un puerto para crear su propia empresa.

El viernes 10 de agosto la vida de Gabriela dio un giro de 180 grados. El oro de Mariana Pajón la hizo volver a soñar con el bicicrós y la impulsó a retomar el deporte que había dejado de lado desde su llegada a Barranquilla en 2010. No sabía que en la capital del Atlántico había pistas, no conocía ninguna, hasta que en septiembre la invitaron a una carrera en el barrio La Victoria, en el sur de la ciudad. “En ese momento no tenía bicicleta, ni casco. Recuerdo que llegué en jeans y allá me prestaron todo. Me animé a correr, gané y me sentía feliz, porque me di cuenta de que había más mujeres practicando este deporte. Eso y la victoria de Mariana fueron mis más grandes motivaciones para retomar mis entrenamientos en BMX”, recordó Bollé en diálogo con El Espectador. (Lea aquí: La colombiana Gabriela Bollé, oro en el BMX de los Centroamericanos)

Desde 2013 volvió a entrenar fuertemente. Al principio le tocó sola. Hacía pista y en ocasiones gimnasio. Se comunicó con Martín Bedoya, quien fue, junto con Gabriel Castrillón, su entrenador en el club de Envigado. Viajó unos días a Medellín para entrenar con él, para mejorar en su estilo, perderles el miedo a los saltos y tener más confianza a la hora de estar en pista. Allá armó un plan de trabajo.

La distancia siempre fue un inconveniente, pero con ganas y empeño se mantuvo, nunca renunció. Continuó su andar en solitario hasta que conoció a Daniel Barragán, quien estudiaba junto a ella en el colegio Alemán y también practicaba el deporte. “Él practicaba a distancia con Hernán Guarín, entrenador de Medellín. Así que a finales de 2013 empecé a hacerlo con él”.

Con el entrenador Guarín aprendió las bases para ser una competidora de élite: responsabilidad y disciplina. Él se encontraba en Medellín y semanalmente les enviaba un plan de trabajo a Gabriela y a Daniel. Al comienzo fue difícil sacarle tiempo al entrenamiento, pero entre ambos se impulsaban para dar más. Trabajaron así por un año largo hasta que le pidieron al entrenador que se fuera a vivir a Barranquilla, para que estuviera más cerca. Así lo hizo.

El trabajo entre los tres no duró mucho tiempo, por un accidente que sufrió Daniel. “Se cayó en un entrenamiento y se fracturó una vértebra c4 o c5, lo que lo dejó cuadripléjico. Actualmente está trabajando en su recuperación en Miami”, afirmó la pedalista. (Lea también: Yuberjen Martínez aseguró la medalla de plata en los Centroamericanos)

Fue un momento duro para Gabriela Bollé. Su mejor amigo, su compañero de entrenamientos, ya no estaba a su lado para impulsarla. Su cabeza se dividió en tres: los entrenamientos, el colegio y la salud de Daniel. Todo eso se vio reflejado en el Mundial de Rock Hill en 2017, su primer año júnior en el que se quedó en semifinales. Fue una frustración grande para ella. Pasó a entrenar con el argentino Cristian Becerine, quien de entrada le mandó un plan más complejo, basado en dos horas de gimnasio y trabajo en pista, lo que hizo que su horario fuera apretado. De inmediato, el entrenador le dio un consejo que aún escucha como si fuera una grabadora: “Si quieres llegar a ser la mejor, tienes que dar todo lo posible para hacerlo. No sé qué vas a hacer, pero te voy a enviar los planes que tengo para ti y te tienes que buscar el tiempo para entrenar”.

Gabriela siempre se caracterizó por su inteligencia. Es una niña que aprende fácil y encuentra una solución rápida a los problemas. Así que decidió levantarse temprano para hacer gimnasio antes del colegio, al que entraba a las 7:30 a.m., y después le quedaba la tarde para practicar en pista. Su esfuerzo se empezó a ver recompensado. Empezó a contar con el apoyo de sus profesores, quienes le dejaron trabajos en línea para que no se atrasara, y para este año, que ha estado lleno de competencias, le crearon un plan por internet para que mandara las tareas. Así terminó grado 11 y se graduó del colegio en una ceremonia que tuvo que ver por fotos porque se encontraba participando en el Mundial de Bakú (Azerbaiyán), en el cual se quedó con la medalla de bronce.

El sábado se coronó campeona de BMX en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Su primer gran logro a nivel internacional. Celebró con emoción porque de alguna manera siente que respondió a lo que esperaban de ella, en la tierra en que se terminó de formar y en la que comenzó el sueño de convertirse en bicicrosista. (Le puede interesar: Mariana Pajón sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior)

Ahora su enfoque son los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se realizarán en Buenos Aires (Argentina) en octubre, y posteriormente se concentrará en la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Va paso a paso, sin afanes. Con 17 años sabe lo que quiere y hacia dónde va. Es consciente de que el camino es largo y que para llegar a ser como Mariana hay que trabajar mucho y nunca darse por vencida ante las adversidades

 

últimas noticias