El deporte en exceso, un arma de doble filo

Si bien la actividad física trae beneficios al ser humano, los sobresfuerzos pueden desencadenar problemas al corazón y en algunos casos, muerte súbita.

Agencia EFE

No hay ninguna duda que el deporte es bueno, sano y se debe fomentar. Sin embargo, hay que practicarlo de forma segura y esto solo se logra consultando con profesionales de salud y haciendo un chequeo pertinente para saber que el corazón está preparado para soportar esta exigencia física.

En este sentido, el medio español La Razón, consultó algunos especialistas médicos pues la tercera parte de la mortalidad global de la población se debe a causas cardiovasculares. Datos que preocupan a la sociedad médica, teniendo en cuenta el auge que ha tenido el deporte en los últimos años.

“Lo que estamos viviendo en estos años es una especie de locura en la práctica del deporte de altísima intensidad, sin que nos hayamos planteado una preparación previa”, asegura Luis Mainar jefe del Servicio de Cardiología en un hospital en España. “Hemos puesto una campaña en redes sociales a fin de concienciar a los ciudadanos sobre los riesgos de muerte súbita en relación con el deporte”, añade Mainar.

Por ello es necesario adquirir algunos hábitos saludables pues someter un corazón que no está preparado a un sobresfuerzo puede desencadenar arritmias y, en algunos casos, muerte súbita. “No todos los corazones se adaptan igual, a algunos no les sienta bien que les estemos poniendo constantemente al límite”, asegura el jefe de cardiología.

Otro de los factores que se recomiendan es el de pensar en un menú semanal equilibrado. No se deben improvisar comidas o cenas. Además se debe evitar el sedentarismo, pues resultatan perjudicial como el ejercicio extremo. Es necesario preparar bien lo que se come

Si bien los deportistas constituyen un grupo de población que suele estar muy concienciado sobre su salud en general y en concreto en las posibles afecciones cardiacas, es bueno tomarse la vida con más calma.

“El estado emocional puede afectar a la salud de nuestro corazón. El estrés y la ansiedad pueden agravar procesos subyacentes, sobre todo arritmias y patología isquémica como angina o infarto de miocardio”, dice finalmente el especialista.

 

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