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América de Cali y las razones de su eliminación en la Liga BetPlay: ¿fracaso?

A pesar de que tenía una de las mejores nóminas del país, además de la ventaja deportiva, el cuadro escarlata quedó eliminado de la final en la quinta fecha de los cuadrangulares.

Fernando Camilo Garzón

16 de junio de 2025 - 11:00 a. m.
América le ganó a Junior, con un gol de Luis Ramos, pero la victoria ya no le servía.
Foto: América de Cali, vía X
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Cuando comenzó el semestre en la Liga BetPlay, América de Cali era uno de los equipos con mayor presión del fútbol colombiano. No solo por su historia, sus malos resultados recientes y la exigencia de su hinchada, sino por la renovación que asumió la directiva.

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La llegada de Juan Fernando Quintero, figura internacional y campeón de Copa Sudamericana con Racing, fue una apuesta que no daba lugar a la especulación: América debía ser campeón. Ese fichaje se sumó a una nómina con nombres de experiencia como Rafael Carrascal, Luis Ramos, Duván Vergara, Éder Álvarez Balanta, Cristian Barrios, Rodrigo Holgado, Yerson Candelo y Daniel Bocanegra. Un plantel que, en el papel, tenía categoría para dominar el campeonato local y competir en el plano internacional.

América, en la Copa Sudamericana.
Foto: EFE - Sebastiao Moreira

A pesar de eso, el equipo quedó eliminado este domingo en los cuadrangulares semifinales, sin opciones de clasificar a la gran final. Y aunque todavía falta un partido por disputar frente al Medellín —el finalista—, será apenas un duelo por los puntos de reclasificación. ¿Es suficiente lo que hizo América este semestre? ¿Puede hablarse de fracaso, aun habiendo sido el mejor de la fase regular?

Una campaña de contrastes para América de Cali

Desde los resultados, América no tuvo un semestre desastroso. Terminó primero en la fase de todos contra todos con 39 puntos, 11 victorias, seis empates y solo tres derrotas. Fue el equipo más consistente, y eso le valió iniciar los cuadrangulares con la ventaja del punto invisible.

Sin embargo, el rendimiento en la fase definitiva ha sido decepcionante: perdió puntos claves, como le sucedió en la derrota contra Tolima en el Pascual, y se quedó sin margen tras la racha casi perfecta del Medellín, que suma 13 puntos de 15 posibles. Aunque América venció a Junior en Barranquilla este domingo, ya era demasiado tarde.

Y ahí empieza el análisis más fino. Porque aunque en lo numérico el equipo cumplió con algunos objetivos —ser líder del todos contra todos, clasificar a cuadrangulares, acceder al repechaje de Copa Sudamericana—, el proyecto parecía diseñado para algo más grande. El propio Tulio Gómez, máximo accionista, se lo dijo a El Espectador en el inicio del semestre: “A un equipo de esta grandeza solo le sirve ser campeón”.

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Las críticas al juego

Desde el funcionamiento, América no estuvo a la altura del favoritismo. Su mayor problema fue la dificultad para dominar los partidos y proponer desde el juego.

Ni con Quintero como cerebro, ni con la experiencia de sus referentes —como Carrascal y Vergara— o su capacidad de desequilibrio individual, el equipo logró consolidar un estilo reconocible. Ganaba más por momentos o por jerarquía individual que por estructura colectiva. Jorge Soto, el arquero, ha sido, por ejemplo, el jugador más determinante del semestre, todo un síntoma del rendimiento del equipo.

Jorge “El Polilla” Da Silva, con casi un año en el cargo, no logró consolidar un modelo de juego que respondiera a la inversión y a los nombres que tenía a disposición.

Jorge da Silva, entrenador del América de Cali, celebra con Jeisson Palacios.
Foto: América de Cali

Esta falta de identidad se notó aún más en los cuadrangulares, cuando los equipos que se imponen son aquellos con un plan claro, capacidad de adaptación y contundencia. América no tuvo ninguna de las tres. En casa se mostró endeble, afuera le costó y, en muchos pasajes del torneo, fue superado en lo táctico por rivales con menos nómina.

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Lesiones y desgaste

Otro factor que afectó el rendimiento fue el físico. América sufrió múltiples lesiones durante el semestre, lo que le impidió repetir alineación y consolidar un equipo titular.

Esto generó rotación forzada, falta de continuidad y, en momentos clave, desajustes defensivos y ofensivos.

Juan Fernando Quintero (i) de América de Cali disputa un balón con Marlon Balanta de Independiente Santa Fe.
Foto: EFE - Ernesto Guzmán

A mitad de campeonato se dio el relevo en el cuerpo médico, con la salida del Dr. Carlos Muñoz y la llegada del Dr. Miguel Alexander Niño.

Aunque es difícil medir el impacto directo de ese cambio, la seguidilla de lesiones refleja una gestión física deficiente para un equipo con calendario exigente.

Ambiente enrarecido: ¿problemas en la interna?

Puertas adentro, el semestre tampoco fue sereno. Desde hace semanas se habla de la posible salida de Polilla, cuyo contrato finaliza pronto. La falta de claridad en su renovación derivó en tensiones con la dirigencia y afectó, probablemente, el manejo del vestuario. Al mismo tiempo, los constantes rumores sobre la salida de Quintero —que ha repetido en varias entrevistas que tomará una decisión luego del último partido— generaron ruido en el entorno.

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Mire más: Quintero volvió a poner en duda su continuidad en América: “ya miraré qué hacer”

Incluso se llegó a hablar de incumplimientos contractuales con el jugador, versiones que fueron desmentidas por el club, pero que dejaron en evidencia el nivel de desgaste institucional.

Además, se perfila una renovación en la plantilla: la salida de Duván Vergara hacia Racing, con quien América mantiene una deuda pendiente por el pase de Quintero, parece inminente. Todo esto apunta a un nuevo replanteamiento del proyecto para el segundo semestre.

Copa Sudamericana: un respiro parcial

A nivel internacional, América cumplió lo mínimo: avanzó a la fase de repechaje de la Copa Sudamericana, en la que enfrentará a Bahía de Brasil en julio.

Fue segundo en su grupo, pero clasificó con lo justo, tras una angustiosa victoria en los últimos minutos del último partido contra el Racing de Montevideo.

Si bien es un resultado positivo, no alcanza para maquillar las falencias mostradas en el resto del semestre. Un equipo de la talla de América, con ese plantel, pudo haber clasificado directo a octavos.

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¿Fracaso o decepción?

Entonces, ¿se puede hablar de fracaso? La respuesta depende de cómo se mida el éxito. Si el objetivo era el título, la eliminación es un fracaso sin matices. América invirtió para ser campeón, tuvo las herramientas y el contexto a su favor, pero no llegó ni a la final. Si se considera el rendimiento parcial —líder de la fase regular, en cuadrangulares y clasificado al repechaje de Sudamericana—, entonces el análisis es más matizado: fue una campaña incompleta, con logros a medias y expectativas no cumplidas.

Juan Fernando Quintero, figura del América de Cai.
Foto: América de Cali

Lo cierto es que la hinchada se siente frustrada. No por los números, sino por la sensación de que el equipo debía dar mucho más. Por el contexto, por los nombres, por el discurso institucional, la eliminación en los cuadrangulares sabe a poco. La imagen futbolística fue débil, el manejo interno falló, el desgaste físico fue mal administrado y el técnico no consolidó una idea.

Lo que viene para América de Cali

El futuro del América de Cali es incierto. El nuevo semestre parte con interrogantes: ¿Seguirá Polilla? ¿Se quedará Quintero? ¿Habrá limpieza en la plantilla? ¿La dirigencia asumirá autocríticamente su parte de responsabilidad? Lo único claro es que el proyecto necesita un nuevo impulso, una revisión profunda de sus métodos y una toma de decisiones estructural.

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En conclusión, no se puede decir que todo fue un desastre: hubo tramos del semestre positivos y logros menores.

Sin embargo, sí puede afirmarse que fue un fracaso relativo, una gran decepción. América tenía todo para llegar más lejos y falló en el momento clave. No bastan los nombres ni los puntos si el equipo no llega a las instancias que importan. Y, otra vez, América se quedó corto.

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