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El sábado pasado “se disputó” el partido entre Jaguares e Independiente Medellín en el estadio Jaraguay de Montería. Pese a que Medellín argumentó que las condiciones de seguridad no eran óptimas, debido al paro armado convocado por las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, y solicitó aplzar el partido, la Dimayor negó tal petición. Al final, el cuadro monteriano se llevó los tres puntos.
El paro armado de las AGC —también llamadas Clan del Golfo— afectó a más de una decena de departamentos en el país. Entre estos, Córdoba fue uno de los territorios más damnificados. Mientras los jugadores de Jaguares participaban de los actos de protocolo, las calles de Montería estaban vacías y con los comercios cerrados ante el miedo a las represalias del grupo paramilitar contra la población civil.
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— Jaguares de Córdoba (@JaguaresdeCord) May 8, 2022
La postal del “encuentro” fue inusual. Solo un equipo en la cancha y los árbitros. No hubo hinchas en las graderías ni periodistas del canal oficial de fútbol colombiano, pero sí políticos y militares. Por su parte, el club cordobés agradeció a la fuerza pública por su presencia y por permitirles llevar a cabo el partido con “plenas garantías”. Sí, con comillas.
El alcalde de Montería, Carlos Ordosgoitia, respaldó a su equipo en la versión de que todo estaba servido para el partido. Su declaración despertó la indignación de los habitantes de su ciudad que le reprocharon que mientras él estaba en la cancha, ellos estaban confinados en sus hogares.
El equipo del canal Win Sports decidió no enviar personal para transmitir el juego porque consideraron que las condiciones de seguridad no eran adecuadas y prefirieron proteger la integridad de su personal. Mismos motivos que alegó Medellín para no viajar a Montería.
El sindicato de futbolistas colombianos, Acolfutpro, reprochó la negativa de la Dimayor para postergar el partido y afirmaron que para el órgano máximo del fútbol colombiano “la institucionalidad prima por encima de la realidad”. Futbolistas de varios equipos de la liga también expresaron su descontento. Por su parte, el DIM aseguró por medio de sus redes que “ningún partido de fútbol es más importante que la integridad de las personas” y mostraron su solidaridad con los habitantes de Montería.
[Institucional 🔴🔵] Ningún partido de fútbol es más importante que la integridad de las personas. Nuestra solidaridad con los habitantes de #Montería. pic.twitter.com/NBJ88BI9mf
— DIM (@DIM_Oficial) May 8, 2022
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Futbolistas del Medellín y de otros equipos de la liga adhirieron a las críticas contra la Dimayor. Algunos de los que se pronunciaron fueronn Adrián Ramos (América), Daniel Cataño (Tolima), Andrés Cadavid (Medellín), Jhonny Vásquez (Pereira), Fernando Uribe y Sebastián Viera (Junior).
El uso del fútbol como placebo ante los problemas de orden público
Las imágenes de este sábado recordaron a los episodios del año pasado en mayo, cuando en medio de las protestas del Paro Nacional y la represión de la policía, el gobierno del presidente Iván Duque insistió en organizar la Copa América.
En la Copa Libertadores, mientras en las calles los manifestantes se enfrentaban a la fuerza pública, en los estadios se disputaron los partidos con “normalidad”.
Las escenas vividas en el Estadio Romelio Martínez de Barranquilla recorrieron el continente. Primero, estuvo el encuentro de Júnior contra River Plate. El encuentro estuvo ambientado por los estruendos de las granadas aturdidoras y los gases lacrimógenos que el viento llevó a los jugadores y los cuerpos técnicos que estaban en la cancha. Un día después, las postales de ruido y ojos irritados se repitieron en el encuentro del América con el Atlético Mineiro. De hecho, ese partido no se pudo jugar en Cali pues la ciudad no presentaba las condiciones adecuadas para acoger el partido. Sin e,bargo, el fútbol no pudo escapar del conflicto.
Pese a que la situación de las calles era clara, el Gobierno se mostró firme en su postura: el show debía continuar. No obstante, la Conmebol, en un extraño momento de sensatez, retiró al país el honor de ser sede del torneo continental. El fútbol no alcanzó para cubrir la crisis social que viv+ia Colombia.
La estrategia de usar un balón para aparentar normalidad suele fallar. Un ejemplo es Argentina. Pese a que Jorge Rafael Videla celebró un mundial y quedó campeón del Mundo, no pudo ocultar las desapariciones en la dictadura argentina. Otro: tampoco le funcionó al Gobierno de Belisario Betancur, para desviar la atención sobre la Toma del Palacio, la transmisión de un partido entre Millonarios y Unión Magdalena.; y mucho menos funcionó lo que pasó el último sábado.
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